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7 mar 2013

Ruthann Aron

Ruthann Greenzweig Aron , nacio el 24 de octubre de 1942 en el barrio de  Brooklyn, en la ciudad de Nueva York.

Es una mujer político y ex vendedora de bienes raíces que se postuló sin éxito en 1994 para el partido republicano del Senado de EE.UU, por Maryland.

Una miembro del condado de Montgomery, de la Junta de Planificación, que perdió la nominación por del ex senador de Tennessee Bill Brock , quien a su vez fue derrotado por el actual Paul Sarbanes . Después de que Brock perdido por culpa de Sarbanes, Aron demandó a Brock por difamación basada en los comentarios que hizo sobre ella durante la campaña de las primarias. Brock había dicho en una conferencia de prensa de septiembre de 1994, "Ella ha sido declarado culpable por un jurado de fraude, más de una vez".

El jurado falló en contra de Aron en dos demandas civiles en las que los antiguos socios de negocios la acusaron de fraude u otros delitos. Un juez federal anuló una de las sentencias, y Aron se establecieron dos trajes de la corte después de haber aceptado pagar cerca de $ 175.000 en cada caso. Aron citó el uso de Brock de la palabra "condenada" por veredictos que habían llegado en un tribunal civil. 

El abogado Arthur Kahn, quien había procesado uno de los casos de fraude, testificó en contra de Ruthann en febrero de 1996 el juicio, que Aron perdido. Era la primera vez que un candidato federal, había estado perdiendo la oportunidad de  ganar en los tribunales por las palabras pronunciadas en una campaña.

Aron fue detenida en junio de 1997 por tratar de contratar a un asesino a sueldo, William "Billy" Mossberg, propietario de un relleno sanitario local, que inmediatamente fue a la policía. El policía le preguntó Mossberg para trabajar con ellos y luego accedió a asesinar a su marido y Kahn. 

Ella fue expulsada de la Junta de Planificación, en agosto de 1997. En el momento de su detención, ella tenía la intención de correr, como demócrata, por un asiento en-grande en el Consejo del Condado de Montgomery. En su primer ensayo, se utilizó nueve psiquiatras / psicólogos para argumentar que una lesión cerebral y su abuso en la infancia la había dejado incapaz de darse cuenta de que lo que estaba haciendo era ilegal. Un jurado tendió en su nombre, y un juicio viciado de nulidad fue declarada.

En julio de 1998, Aron se declaró sin disputa , y en noviembre de 1998 fue condenada a dos sentencias consecutivas de prisión de 18 meses. Fue puesta en libertdad en 2001 y se trasladó a Nueva York para estar más cerca de su hijo, Joshua. El 11 de septiembre de 2001, Joshua perdió la vida en el ataque terrorista en el World Trade Center . Ruthann todavía vive en Nueva York .

En 2006, su caso fue perfilado en un episodio de City Confidential .

29 sept 2012

Carolyn Warmus


El 15 enero de 1989, un profesor de escuela elemental de 41 años, Paul Solomon, recibió una llamada al atardecer. El hombre vivía en un lujoso condominio en el condado neoyorquino Westchester junto con su esposa Betty Jeanne, de 40 años, y su hija Kristan, de 14. 

Al otro lado de la línea se encontraba Carolyn Warmus, de 25 años, a quien Solomon había conocido en 1987 en una escuela elemental donde laboraban juntos. Pese a la diferencia de edad —o quizá por lo mismo— los dos mentores iniciaron un romance. 

La mujer provenía de una familia adinerada de Detroit. Siempre caprichosa y llena de privilegios, su padre le cumplía todos sus deseos, incluso después de que se divorció de la madre de Carolyn y se separó de la familia. Además de ser conocida por andar sólo con hombres casados, muchos de sus conocidos la apodaban La Esquizo, por su ostensible inestabilidad mental. Después de recibir la llamada, Solomon le dijo a su esposa que iba a jugar boliche, mientras que Kristan decidió quedarse a dormir en casa de una amiga. 

Solomon, efectivamente, estuvo un par de horas con sus conocidos. A las 7:15 de la noche, cuando el hombre se despedía de sus amigos, una mujer llamó al 911 gritando “¡Él me está matando!” La operadora preguntó el domicilio y el nombre de la mujer, pero ya no hubo respuesta. A las 7:45, Solomon y Carolyn se encontraron en un restaurante, de donde salieron a su nidito de amor. Cerca de la medianoche, el hombre llegó a casa. La televisión estaba a todo volumen y su esposa en el piso. Pensó que dormía, pero, cuando intentó despertarla, vio varios rastros de sangre.

El primer sospechoso en el asesinato de Betty Jeanne, baleada en ocho ocasiones, fue Solomon. Sin embargo, el registro del 911 le dio al hombre una coartada irrefutable: al momento de la llamada telefónica, Solomon se despedía de sus amigos del boliche. Inicialmente, Solomon evitó mencionar el nombre de Carolyn. Pero, cuando las autoridades apretaron el lazo al preguntarle en dónde había estado después del boliche, tuvo que despojarse de su disfraz de esposo modelo. El problema ahora era para la mujer, quien, de acuerdo con los investigadores, tuvo el tiempo suficiente para ir a la casa de los Solomon, asesinar a Betty Jeanne y después asistir a su cita con Paul. Cuando la policía fue al hogar de Carolyn encontró a una mujer vanidosa, superflua y aniñada. Dijo que no conocía a la esposa de Paul, aunque aceptó ser la amante de éste. 

Los detectives no creyeron la versión y acudieron al baúl del tesoro de las evidencias: el registro de las llamadas telefónicas. El rastreo de los números y lugares a los que llama un sospechoso es oro molido para un buen investigador. Salió a la luz el nombre de un detective privado, quien proporcionó el arma a Carolyn para —ella dijo— su “defensa personal”. Asimismo estaba el registro de un armero, quien fabricó un silenciador para la pistola. 

Finalmente apareció una mujer cuya tarjeta de crédito fue robada por Carolyn. Cuando comenzó el juicio contra Carolyn Warmus, los medios salivaron de placer. En primer lugar se supo que Paul Solomon vendió la historia del asesinato de su esposa y de su amasiato con la presunta homicida a la cadena HBO. Pero fue Carolyn la que cautivó al público al aparecer en la corte como una femme fatale sacada del cine de los años 40. Sus faldas extra cortas, su cabello rubio, sus zapatos de tacón de aguja, sus hermosas piernas largas convirtieron a las audiencias en una especie de pasarela. Por si algo faltara, la mujer soltaba sollozos fingidos, secándose los ojos con el pañuelo y expresando cosas como: “¡Lo hice! Pero alguien me puso una trampa, yo no quería hacerlo. 

Tengo tanto miedo de estar sola” Por varios meses, la vampiresa Carolyn Warmus trajo de cabeza a los medios, sobre todo cuando se demostró que no era en lo absoluto una rubia boba. Planeó y ejecutó el homicidio con sangre fría. Aparte de viajar muchos kilómetros para adquirir munición con una tarjeta de crédito robada, tuvo la tranquilidad de tocar el timbre de la casa de los Solomon, entrar, disparar contra Betty Jeanne, y finalmente fingir que era la víctima la que llamaba al 911 en busca de ayuda. 

El jurado no se dejó engatusar por la sirena y el juez John D. Carey rompió los pronósticos de que Carolyn recibiría 15 años de prisión, otorgándole 25. La mujer enfrentó su sentencia, ahora sí, sola: Solomon estaba ocupado con el drama televisivo de su vida y el padre u otro familiar de ella brillaron por su ausencia. 

Aun así, Carolyn Warmus jamás acudió a las audiencias con un solo pelo fuera de lugar.

19 abr 2012

Daphne Wright


Abril de 2007

El jurado teniendo en cuenta el destino de Daphne Wright, la encontró culpable de asesinato en primer grado, homicidio doloso y el secuestro de Darlene VanderGiesen.

Fiscal Estatal del Condado de Minnehaha Dave Nelson dio la vuelta para dar a los padres de la víctima, un gesto sombrío. Su madre, Dee VanderGiesen, sonrió ligeramente.

Uno por uno, los miembros de la familia y amigos VanderGiesen desfilaron Nelson y sus asistentes, abrazándolos, agitando sus manos.

El veredicto de hoy se produjo después de unas ocho horas de deliberaciones.

Wright se enfrenta ahora a la posibilidad de muerte por inyección. Si fuera condenado a muerte, ella sería la primera mujer en el corredor de la muerte de Dakota del Sur.

Testimonio en la fase de sentencia podría comenzar tan pronto como el lunes.

Los miembros del jurado a 11 mujeres y un hombre - comenzó sus deliberaciones a las 5 pm del miércoles, luego se retiró para pasar la noche alrededor de las 9:30 pm Se reanuda sus deliberaciones alrededor de las 9 horas de esta mañana.

Wright, de 43 años, fue acusado de secuestro y los cargos de asesinato premeditado para el 01 de febrero 2006, la muerte de 42 años de edad, Darlene VanderGiesen.

Después de la lectura del veredicto, los jurados fueron sacados de la coutroom para los abogados y el juez podría discutir qué será lo próximo.

Pero tuvieron que pasar varios minutos para que el jurado para regresar a la sala del tribunal cuando se le cite.

"La razón de la demora es de algunos de los miembros del jurado están tratando de componer y lo que les está dando unos minutos para hacer eso", dijo el juez Brad Zell en la corte.

En cuatro horas de argumentos de cierre del miércoles, el Estado pidió a los miembros del jurado que usar el sentido común, y la defensa solicitaron que se enfocara en lo que no se sabe sobre la muerte de la mujer.

Nelson reconstruido una gran cantidad de evidencia física y circunstancial para contar su teoría de los hechos.

Molesto por los intentos de supuestos Darlene VanderGiesen para "destruir" su relación lésbica, Wright estableció una reunión con la víctima la noche del 01 de febrero en el Pizza Hut en la calle 26 y la avenida Sycamore.

Wright alguna manera tiene VanderGiesen en su vehículo y más tarde ese día la mató a golpes en la cabeza y por asfixia con una bolsa de plástico bien apretados en el cuello, dijo Nelson.

El acusado esperó dos días para que llegue su cheque, compró una sierra de cadena y, a continuación, dijo Nelson, cortó el cuerpo de la víctima en cuatro trozos en el sótano de la parte demandada en el 1806 S. Avenida Phillips.

Abogados de la defensa de Wright se centró en la falta de evidencia directa de cualquiera de secuestro o asesinato premeditado.

Minnehaha Defensor Público del Condado Traci Smith dijo al jurado que los fiscales se basaban en pruebas desmembramiento tan fuerte es irrelevante, ya que se produjo después de la muerte de VanderGiesen.

"La evidencia que se presentó todo tiene que ver con lo que sucedió dos días más tarde - por lo menos dos días más tarde," dijo Smith. "Una vez una persona ha fallecido, el crimen está hecho".

Nelson respondió en su refutación de cierre que las pruebas del estado apoya firmemente la teoría del secuestro y asesinato premeditado.

"Son las circunstancias que rodean a todos los eventos que nos llevan a la conclusión ineludible", dijo, llamando a las pruebas "abrumadoras".

15 mar 2012

Karen Mayela Prieto Chávez


Agentes investigadores, lograron esclarecer el homicidio del estudiante Javier Loya, de 22 años, donde aparecen como presuntos responsables la esposa de la víctima, un hombre con quien la mujer sostenía una relación extramarital y un joven de 18 años a quien pagaron mil 500 pesos.

Los detenidos son Karen Mayela Prieto Chávez de 21 años, René Calderón Gutiérrez de 21 -con quien sostenía una relación sentimental desde el mes de agosto del año pasado- y Emanuel Moriel Torres de 18 años.

Policontundido y con múltiples heridas producidas con un cuchillo principalmente en cuello y tórax, el cuerpo de Javier Loya fue localizado el pasado día siete por la noche en un predio ubicado en la colonia Villas del Tec.

Los agentes investigadores comenzaron las indagatorias del caso entrevistándose con la esposa de la víctima, quien primero refirió que ella y su esposo habían sido atacados por varias personas para despojarlos de sus pertenencias.

Durante el interrogatorio, Karen Mayela cayó en diversas contradicciones además de ofrecer versiones distintas de cómo ocurrieron los hechos tanto a la Policía Municipal como a los papás de la víctima.

Finalmente terminó por confesar que ella y su amante planearon el homicidio en días pasados y para llevarlo a cabo, pidió a su esposo la llevara a la casa de una amiga que vive en la colonia Villa del Tec a recoger unas películas.

Cuando llegaron a la colonia, Karen Mayela recibió un mensaje en su teléfono celular donde René le indicaba que se trasladara a una cancha de futbol y se colocaran de espalda a la portería.

Una vez en el lugar, aparecen vestidos de negro y con los rostros cubiertos René Calderón y Emanuel Moriel quienes obligan a la víctima a hincarse para después apuñalarlo en cuello y tórax hasta privarlo de la vida.

Ruth Ellis


Ruth Ellis pidió una botella de brandy y su deseo fue concedido. Saboreó cada trago y al rato se sintió animada. Imaginó que estaba en su night club envuelta por la música y la semipenumbra. Cuando dejó el vaso en la mesita al lado de la cucheta, advirtió que el borde que se había llevado a los labios no estaba manchado con rouge como era habitual, y entonces volvió de golpe a la realidad. Miró las paredes grises de su celda, en la prisión de mujeres de Holloway.


Tenía 28 años, había sido condenada por asesinar a su amante y en 24 horas más sería colgada del cuello hasta morir. Era el 12 de julio de 1955. Albert Pierrepoint entró al anochecer a Holloway para cumplir con su trabajo según los viejos ritos. Estaba impecablemente vestido con un traje gris oscuro y chaleco. Flaco y alto, de pelo corto y blanco, con infinita cortesía pidió a los guardias conocer a "su cliente". Lo llevaron hasta una celda contigua a la de Ruth. Allí estaba la horca y en una de las paredes una puerta de metal con una mirilla que abrieron muy despacio.



Pierrepoint, el verdugo más famoso de Inglaterra, observó detenidamente a la condenada, anotó su peso y su altura y los combinó mentalmente con otros factores esenciales para su tarea: el grosor y la longitud de la soga. Ella no se dio cuenta de que la observaban. La mujer, que se convertiría en la última en ir a la horca en Inglaterra, sollozaba repetidas veces: "No quiero morir... quiero ver a mis hijos..." Albert Pierrepoint cerró la mirilla con sus huesudas manos. Ruth era hija de una refugiada belga y de un músico inglés de apellido Neilson que prefería pasar la mayor parte del tiempo tocando el chelo en cruceros transatlánticos antes que con su familia en tierra firme.



Ya adolescente, Ruth se platinó el cabello y empezó a frecuentar clubes nocturnos. Le gustaban las polleras ajustadas, los tranquilizantes y el brandy. Primero fue camarera; luego modelo, después desnudista en boliches de mala muerte, más tarde alternadora, prostituta de ocasión con hombres de la alta sociedad y, finalmente, encargada de un local nocturno. Tuvo un varón de una de sus parejas juveniles y otro más de su matrimonio con un dentista alcohólico llamado George Ellis, una unión que se disolvió rápidamente. Esta era su vida hasta que en The little club, en el corazón de Londres, conoció a David Blakely, un joven de 25 años que no tenía otra ocupación más que despilfarrar las 7.000 libras esterlinas que había recibido de herencia paterna. Le gustaban las carreras de autos pero su último vehículo había quedado en la línea de partida el día de su debut. La relación con Ruth fue tormentosa. Vivían en un departamento alquilado; él la engañaba y ella le hacía pagar el alquiler a uno de sus clientes ricos. Blakely a veces le pegaba, a veces le proponía matrimonio, a veces se emborrachaba con ella y a veces estaba semanas sin aparecer.



El Viernes Santo de 1955 habían quedado en encontrarse a las 19.30 en un boliche. David iba hacia la cita cuando se encontró a unos amigos, Carole y Anthony Findlater. Como lo vieron deprimido, le propusieron ir a otro local a tomar unos tragos y a olvidarse por un momento de sus problemas con Ruth. El aceptó.

Ruth, en cambio, llegó puntual a la cita y esperó en vano. Pero no sólo esperó ese día sino el siguiente y el siguiente. Se enteró de que David había salido con los Findlater y se convenció que la engañaba con Carole. Y más todavía: creyó que la engañaba con el matrimonio Findlater. Pasadas las 21 del domingo de Pascua de 1955, Ruth Ellis fue al club Magdala, donde estaba David. En su cartera llevaba un revólver calibre 38. Blakely recibió el primer tiro a menos de 8 centímetros de distancia.



Tambaleante, salió a la calle y allí Ruth le disparó cinco veces más. Se quedó parada en ese lugar. "Llamen a la policía", les dijo a los curiosos que se reunieron allí. No intentó defenderse en ningún momento. "Soy culpable", reconoció siempre. Un jurado tardó 14 minutos en dar el veredicto: muerte en la horca. En todo el país hubo un fuerte rechazo a esta decisión porque se consideraba que la muerte era un castigo exagerado para un crimen pasional. Raymond Chandler, el famoso escritor de novelas policiales escribió en el Evening Standard: "Su crimen fue fruto de la provocación. En ningún otro país del mundo se colgaría a esta mu jer". Abogados, parlamentarios, hombres del común y de la cultura participaron de campañas a favor de un indulto. En una de ellas se reunieron 50.000 firmas. Pero el perdón jamás llegó. El 13 de julio de 1955, al toque de diana en la cárcel de Holloway, a las 6.30, nadie despertó a Ruth. Era la tradición dejar dormir al condenado el día de su ejecución.



Poco antes de las 9, la hora señalada, Ruth desayunó con más brandy. Una multitud ya se concentraba en la puerta de la penitenciaría para protestar. Un violinista callejero ejecutó varias veces el Ven cerca de mí, de Bach. Pierrepoint entró a la celda con su ayudante. Ruth, de acuerdo a la tradición, estaba sentada de espaldas a él. El verdugo le ordenó suavemente que se incorporara y le ató las manos a la espalda. Dos guardias la llevaron a la celda contigua, la de la horca. Ruth Ellis, repleta de brandy, caminó despacio. La dejaron sobre la trampa, en un lugar exacto señalado con tiza blanca. Entonces le ataron los tobillos con una correa y Pierrepoint le colocó una capucha blanca. Enseguida acomodó el nudo de la soga de cáñamo debajo de la mandíbula de Ruth, del lado izquierdo. Vio que estaba todo dispuesto y tomó la palanca que accionaba la trampa. El abrumador silencio fue roto por el piso de la trampa al abrirse y por el sonido seco del cuello de Ruth al quebrarse. El médico comprobó la muerte. El cuerpo quedó colgado cerca de una hora más, como también era costumbre, aunque nadie explicó nunca esta última indignidad. Se izó una bandera negra y se oyó el tañir de una campana. Un guardia colocó en la entrada un cartel que decía que la sentencia se había cumplido según las reglas y con humanidad. Los manifestantes se dispersaron en orden y en silencio. Pierrepoint fue con su ayudante a una oficina a cobrar su trabajo.



Al rato, un furgón salía de Holloway. Llevaba el cadáver de Ruth hacia el cementerio. El portón no se había cerrado aun cuando apareció el verdugo. Saludó con la mano a uno de los guardias, se despidió de su ayudante y se fue a su casa, caminando.

13 feb 2011

Clara L. Harris



La unidad "Mountain View" del Departamento de Correcciones de Texas es un conjunto estéril de edificios rodeados por alambre de púas en medio del desierto de Texas. No es el tipo de lugar donde uno esperaría encontrar a una mujer profesional, con una próspera práctica dental, madre de dos niños, un estilo de vida privilegiado, una casa millonaria y un lujoso automóvil. 

Pero por ahora, este es el albergue de la Dra.Clara Harris, y seguirá siéndolo por los próximos 18 años, a menos que su sentencia por el asesinato de su esposo sea revocada en apelación. Aunque, para Clarita, como le dicen sus amigos, el sistema de justicia que la puso allí no fue justo con ella. "Las cosas no son como parecen," me dijo Harris durante una entrevista de una hora en la prisión. Refiriéndose al famoso video que muestra su Mercedes Benz dando vueltas en el estacionamiento de un hotel, dijo que las imágenes no muestran lo que verdaderamente sucedió aquel 24 de julio del 2002, siete días después que se entero que su esposo le era infiel. 

Según los fiscales, ella pasó su automóvil 3 veces por encima de su esposo David Harris en un ataque de celos. Ella no niega haberlo golpeado, pero dice que las ruedas de su coche nunca pasaron por encima de su cuerpo después del impacto inicial. Lo que realmente se ve en el video, asegura, es el auto pasando por encima de un área cubierta de hierba que divide el estacionamiento.

Sin embargo el jurado la encontró culpable y, justo cuando debía celebrar su onceavo aniversario de bodas, la sentenció a 20 años tras las rejas. Si el castigo parece leve es porque el jurado considero el estado de "pasión súbita" que pidió la defensa en el proceso de sentencia. Fue, precisamente el video filmado por un investigador privado que la propia dentista de origen colombiano contrató para seguir a su esposo y a su amante, la evidencia más fuerte en su contra. Pero existe otro video que según la Dra. Harris, demuestra su inocencia. Se trata de una simulación computarizada creada por un especialista en reconstrucción de accidentes. "El hizo el video basado en el mapa de las marcas que hizo la llanta. 

El tomó 1.400 medidas para mostrar cómo había ocurrido todo," dijo. Pero cuando al especialista le preguntaron en la corte si había incluido otras marcas de llantas que la policía detectó, dijo que no. El juez no permitió la simulación como evidencia. "Si los jurados hubieran visto eso se hubieran dado cuenta que el carro jamás paso por encima de el mas que una vez, fue solo una llanta, una sola vez. Fue un accidente," insiste. Ella espera que una segunda apelación permita lo que considera su derecho, de poderle mostrar el video a un nuevo jurado
.
Recontar los hechos que precedieron a la tragedia es una experiencia traumática para ella. Desde el momento en que su amado David le dijo que había otra mujer, hasta la tarde en que comparó su cuerpo con la delicada figura de su amante. Clara recuerda como trató desesperadamente de adelgazar, hizo una cita con un cirujano plástico, no dormía en toda la noche, para satisfacer el apetito sexual que la amante había despertado en él.

Describe con desdén la llamada telefónica de los investigadores privados diciéndole donde encontrar a su esposo con su amante. Pero desde el momento en que los vio saliendo del elevador del hotel, asegura que su mente se separó de su cuerpo y mantiene turbia la memoria sobre lo que sucedió después. Dice que nunca fue su intención golpearlo, mucho menos matarlo. Tan sólo quería detener a la mujer que le quitaba a su hombre.

Sin proponérselo, Clara Harris se convirtió en heroína para mujeres que quisieran matar a sus maridos infieles. Pero con lágrimas en los ojos me dijo: "Odio eso. No es un acto de gloria. Se necesita una persona muy estúpida para pensar que esa es la mejor solución que puede una mujer tomar en un momento así."

Harris está pagando un precio muy alto por su ataque de celos. "La prisión está cada vez peor," dice. Pero el estar alejada de sus hijos es lo más duro que ha tenido que enfrentar. Culta y distinguida, a esta ex reina de belleza le comienzan a salir hilos de plata en su sien. Y no pasa un día sin que reviva la pesadilla de esa noche de pasión. Esa noche en la que al perder control de su auto, le dio un giro mortal a su vida.

9 feb 2011

Regina del Pilar Campos Incháustegui


Maribel Monroy, de 26 años, sabía que querían matarla. Desde octubre pasado la amante de su esposo la amenazó. Moriría si no se separaba de él.

Durante tres meses fueron palabras, pero ayer la advertencia se convirtió en realidad: la asesinaron y luego le prendieron fuego en un paraje de la delegación Magdalena Contreras. Quien presuntamente la mandó matar es Regina del Pilar Campos Incháustegui, hija de la actriz Regina Torné. Regina del Pilar presuntamente pidió a tres de sus empleados que la ayudaran a desaparecer a la joven que tenía una hija de seis años.

Durante la mañana de ayer Maribel vivió sus últimos minutos. La joven desempleada y su esposo, Edgar Rogelio Eslava Sánchez, llevaron a su niña a la primaria. Como lo hacía diario después de dejarla, Edgar fue a trabajar mientras su mujer regresaba a su domicilio, en el número 5 de la calle Manzanastitla, en el pueblo de San Miguel Ajusco, delegación Tlalpan. Maribel estaba por entrar cuando vio en una camioneta roja a tres hombres y una mujer. Era Regina del Pilar, quien desde octubre pasado comenzó a amenazarla para que se separara de su esposo.

“Desde hace tres o cuatro meses Maribel recibió amenazas de muerte por parte de la amante de su esposo.

Le decía que lo dejara libre, que no lo amarrara por tener una hija”, contó un familiar de la joven. Al notar quién era, la joven se apresuró, entró a su casa y cerró la puerta. Pero no sirvió de nada, los sujetos estaban decididos a llevársela. Regina del Pilar cumpliría sus amenazas, así es que aceleró y con la camioneta golpeó el zaguán que terminó por abrirse.

Entre los tres hombres sometieron a Maribel. La metieron en la parte trasera de la camioneta Windstar, con matrícula 167-RFZ, según se detalla en el expediente MC1/T1/64/06-01. Mientras la golpeaban dentro del vehículo, se encaminaron hacia un paraje desolado en la delegación Magdalena Contreras. En el camino Maribel murió. Según los reportes policiacos los sujetos le enredaron una cadena en el cuello y luego la estrangularon. Pero el plan aún no terminaba.

Para no dejar rastro del crimen, tiraron el cuerpo en un camino de terracería, cerca de Prolongación Niños Héroes, en la colonia Ampliación Lomas de San Bernabé, delegación Magdalena Contreras. Ahí lo empaparon con gasolina y después le prendieron fuego. La “rival” de Regina del Pilar Campos ya no existía.

Mientras el cadáver se consumía, personas que pasaban por ahí llamaron a la policía. Unos hombres están quemando a una persona, dijeron. Cuando vieron llegar a la policía, Regina del Pilar y su copiloto subieron a la camioneta para escapar. Pero no lo lograron, la mujer y un menor de edad identificado como Jorge fueron detenidos por la policía. Los otros dos hombres huyeron.
Campos trató de burlar a la policía y les dijo que ella era víctima de un secuestro. Sin embargo, cuándo le preguntaran por qué tenía su cabello y una pierna quemada, y por qué conducía la camioneta, terminó por aceptar su participación en el crimen.

El menor detenido confesó todo a los policías de la Procuraduría capitalina. Desde hace tiempo Regina del Pilar quería deshacerse de Maribel, le estorbaba porque no quería separarse de su esposo.

Un juez penal del Reclusorio Sur sentenció a 35 años de prisión por homicidio calificado a Regina del Pilar Campos Incháustegui, hija de la actriz Regina Torné, y a su cómplice Edgar Rogelio Eslava Sánchez, a 26 años de cárcel.

El asesinato de Shanda Sharer



Shanda Sharer

Cuando el reportero Ron Grossman del Chicago Tribune escribió que la edad de la inocencia en New Albany, Indiana, terminó aproximadamente a las 10:45 de la mañana del 11 de enero de 1992, el periodista tenía motivos de sobra para sostener su discurso lapidario. En primer lugar tuvo acceso al reporte forense elaborado en torno al caso de Shanda Sharer, una adolescente de 12 años asesinada con una brutalidad inédita en la región. En segundo lugar, Grossman conoció los pormenores de las últimas horas de la joven, en lo que fue una lucha por vivir que sólo prolongó su agonía y alimentó el placer pervertido de sus verdugos.

Referirse al asesinato de Shanda Sharer es dar la razón a la vieja conseja de pueblo chico, infierno grande...

En realidad, New Albany no es un pueblo, es un suburbio, pero la misma observación aplica en lo que concierne a esos elegantes y aburridos asentamientos humanos cuyo exterior no refleja de ningún modo las pasiones que se cocinan debajo de una nata de pulcritud, comportamiento políticamente correcto y conservadurismo.

Shanda era la hija mayor de Clifton Sharer y Glenda Lawrence, una pareja que hasta antes de los sucesos violentos que arrasaron a su familia mantenía un perfil más bien bajo en la comunidad. El matrimonio ignoraba que Shanda tenía una marcada predilección por los individuos de su propio sexo. Al cursar el octavo grado en la Hazelwood Jr. High, Shanda se enamoró de su compañera Amanda Heavrin, de 14 años. Ambas mantuvieron un romance discreto, no tanto por el qué dirán sino porque Amanda aún era novia de Melinda Loveless, una joven de 16 años cuyos celos enfermizos lograban obnubilar su razonamiento.

Pronto Shanda fue objeto de amenazas y provocaciones por parte de Melinda, por lo que los padres de la primera tuvieron que cambiarla de colegio, matriculándola en una escuela católica privada. Aun con los temores que le despertaba Melinda, la relación entre Shanda y Amanda continuó hasta la Navidad de 1991. En teoría, la ruptura sentimental entre Amanda y Shanda calmaría las cosas. Pero Melinda ya había hecho sus planes y estaba dispuesta a cumplirlos a cualquier precio.

La mañana del 11 de enero de 1992, mientras cazaban en las inmediaciones de Lemon Road, los hermanos Foley tropezaron con el cadáver de una mujer. Excepto por unas pantimedias rasgadas a la altura de las rodillas, el cuerpo estaba desnudo y parcialmente quemado de la cintura para arriba. Las piernas estaban abiertas en compás, los brazos apuntando al cielo y los puños cerrados.

En lo que corresponde al rostro de la hasta ese momento desconocida, los ojos estaban en blanco, la boca completamente abierta, exponiendo los dientes y con la lengua fuera. El forense Curtis Wells corroboró que se había utilizado un líquido flamable para quemar el cuerpo. Asimismo observó que el ano de la víctima estaba inusualmente dilatado, lo que significaba que había sufrido agresión sexual antes, durante o después de la muerte.

El examen forense arrojó datos más inquietantes: había marcas de ligaduras y laceraciones en muñecas, cuello y tobillos; las laceraciones en el ano indicaban la presencia de un objeto de por lo menos tres pulgadas de diámetro; los residuos de sangrado rectal denotaban que la víctima estaba viva al sufrir las agresiones; y seguía viva al momento en que su o sus verdugos le prendieron fuego.

El perito forense calculó en diez horas el suplicio que sufrió la joven antes de fallecer.

La noche del 10 de enero de 1992, Melinda Loveless se reunió con Laurie Tackett, de 17 años, quien, a su vez, invitó a sus amigas Hope Rippey y Toni Lawrence, ambas de 15. Melinda explicó su plan al grupo y, una vez aceptado, fueron en busca de Shanda Sharer. Ésta inicialmente no quiso acompañar a las chicas, pues no conocía a ninguna de ellas. Fue a Laurie a la que se ocurrió engañar a Shanda, diciéndole que más tarde Amanda Heavrin se uniría a la fiesta en un lugar llamado “el castillo de las brujas”, una construcción abandonada en el bosque. Laurie dijo que el grupo iría a un concierto de punk y que, de regreso, pasarían por ella. Shanda aceptó.

Alrededor de la medianoche, las jóvenes pasaron por Shanda. Melinda iba en el asiento de atrás, cubierta por una sábana. Con el auto en movimiento, cuando Shanda preguntó dónde estaba Amanda, Melinda se despojó de la sábana y grito ¡sorpresa!, al tiempo que colocaba una navaja en la garganta de Shanda.

En medio de un martirio de varias horas, Shanda Sharer fue víctima de un extenso catálogo de agresiones. Su sufrimiento se tradujo en una jornada de diversión para sus victimarias, quienes a la mañana siguiente desayunaron tranquilamente en un McDonald´s mientras reían al recordar las gesticulaciones de dolor de Shanda, quien se aferró tenazmente a la vida no obstante el dolor que padeció desde el momento en que decidió abordar el vehículo de sus ejecutoras.

Melina Loveless y Laurie Tackett fueron sentenciadas a 60 años de prisión, con posibilidades de solicitar su libertad condicional en 2022. Hope Rippey fue condenada a 50 años de encierro, aunque en el 2017 podría salir por buena conducta. Toni Lawrence recibió 20 años de castigo, una pena menor a la de sus compañeras debido a que hizo un pactó de delación con las autoridades. El 14 de diciembre de 2000, 12 años antes de lo estipulado, Lawrence quedó en libertad.

Melinda Loveless