10 dic 2011

Susan Atkins



Esta mujer que ahora tiene más de 60 años, perteneció a lo que se le conoce como “La Familia Manson”

Charlie es Jesucristo. Yo maté a Sharon Tate”, le dijo Susan Atkins a su compañera de celda, Ronnie Howard. Susan había conocido a Charles Manson en una comunidad hippy. Su carisma y sus extravagantes ideas acerca de la redención y el fin del mundo debieron de parecerle irresistibles a esta californiana nacida en 1948, hija de padres alcohólicos y violentos, porque cayó rendida a sus pies y se manifestó dispuesta a formar parte de su extraña “familia”. Hasta entonces, la vida de Susan no había sido un camino de rosas. Más bien al contrario.

Se la ganaba bailando desnuda en clubes nocturnos. Manson apareció en el momento justo, como una revelación. Hablaba de sexo libre, drogas y rock & roll. Había cogido ideas de aquí y allá, sobre todo de la Biblia y de las filosofías orientales, y había tejido una doctrina de salvación.
Según ésta, “la familia” era la vanguardia de los 144.000 elegidos. El apocalipsis había llegado y el Juicio Final estaba a punto de comenzar. La población negra se disponía a aniquilar a la blanca. En el transcurso de esta guerra, él guiaría a sus elegidos hasta Agartha, el reino subterráneo en el que esperarían el momento para regresar como señores del mundo.

Con estos pájaros en la cabeza, Susan se marchó a vivir a una granja abandonada en el desértico Valle de la Muerte, en California. Aquel 9 de agosto de 1969, año del mítico festival de Woodstock, ella y otros tres “familiares” más recibieron órdenes precisas del profeta Manson. Debían ir a un domicilio de Beverly Hills, en el número 10.050 de Cielo Drive, con cuchillos y un revólver, y matar a sus habitantes.

Dicho y hecho. Nadie salió vivo de allí. Ni siquiera la actriz Sharon Tate, esposa del director Roman Polanski y embarazada de ocho meses. Pasaron por alto este detalle. O mejor dicho, lo aprovecharon para liberar su rabia. Cogieron el cuchillo, le asestaron hasta 17 puñaladas, que entre otras atrocidades le seccionaron los pechos, y dejaron que muriera desangrada. Cuanto más lloraba y suplicaba Sharon, más adrelina corría por las venas de los asesinos. Pero la barbarie no terminó: la mujer apareció colgada de una soga.

Susan Atkins declararía más tarde: “Yo maté a la perra mientras me suplicaba por su vida y la de su bebé. La maté porque estaba harta de oír cómo gritaba”. En la pared se podía leer la palabra “cerdos” escrita con la sangre de la víctima. Al lado, el título de una canción de Los Beatles, “Helter skelter”, que Manson había reinterpretado a su antojo. “Helter skelter” no era más que un tobogán en espiral típico de los parques británicos.

Pero en la cabeza de Manson, se convirtió en el holocausto que se avecinaba. Todos corrieron la misma suerte en la mansión de la colina de Bel Air: Jay Sebring, el peluquero de las estrellas, de 34 años, recibió un balazo y siete puñaladas; la millonaria Abigail Folger, de 25 años, murió a causa de 28 cuchilladas; en el cuerpo de su novio, Voytek Frykowski, de 32 años, se contabilizaron 51 puñaladas y dos disparos; y Steven Parent, un amigo del jardinero, fue asesinado por cuatro balazos.

La masacre fue la noticia de aquel verano. Se dijo que alguna secta satánica se había vengado de Polanski, que estaba de viaje por Europa, por el éxito de “La semilla del diablo”. Pero detrás se escondía un motivo mucho más prosaico. Al parecer, Manson, que tenía ínfulas artísticas, soñaba con un contrato que Terry Melcher, hijo de la actriz Doris Day y dueño de la mansión, le había negado.

Para Susan no había sido la primera vez. Junto a otro miembro del clan, Robert Beausoleil, había acuchillado al productor musical Gary Hinman el 31 de julio del mismo año. Tampoco iba a ser su último crimen. Un día después de la matanza de Cielo Drive, mataron a una pareja de comerciantes, Leno y Rosemary La Bianca. Volvieron a escribir en la pared “muerte a los cerdos” y el título de la canción de McCartney. Susan fue detenida por el asesinato de Gary Hinman. Su papel en la masacre había pasado desapercibida. Tal vez por eso se mostró tan confiada. Y un día, le contó toda la verdad a su compañera de celda, que la vendió a la policía a cambio de un trato de favor.

En diciembre de 1969 se dio el caso por cerrado. Se desarticuló “la familia”, de la que formaban parte 19 personas de clase media, cinco de ellas dispuestas a matar. Se alimentaban de los desechos de los supermercados, tenían armas y drogas, eran aficionados a las orgías y creían que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina. Cayó también el cerebro de la banda, el endiablado Charles Manson, que, curiosamente, no había manchado sus manos de sangre. Sin embargo, el testimonio de Susan Atkins, que se avino a colaborar con la policía, bastó para implicarle. El juicio fue un fenómeno mediático. Se condenó a muerte a Manson, Atkins y otros integrantes del grupo. Pero no fueron ejecutados porque en 1972 se abolió la pena capital en California. La sentencia fue conmutada por cadena perpetua. Cuatro años más tarde, otra miembro de “la familia”, Lynette Fromme, intentó asesinar al presidente Gerald R. Ford. Seguía creyendo en el fin del mundo y la salvación necesaria.

En aquel momento no se descubrió por qué habían cometido semejante atrocidad. Sólo se sabía que Manson había estado en aquella casa, al menos, en dos ocasiones. Y, durante un tiempo, la sombra del diablo siguió planeando sobre el caso. Se supo que Polanski había contactado con Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán, para el rodaje de su película, y que había revelado algunos secretos suyos.

Pero la verdad estaba aún por llegar. La actriz Melody Patterson, que había pertenecido a “la familia” durante un tiempo, reveló que el nudo de la madeja era, en realidad, el peluquero Jay Sebring: “Yo sabía que era un pervertido sexual. En el subsuelo de su casa, en Beverly Hills, había una sala con todos los refinamientos de un sádico. En Hollywood, muchas chicas estaban al corriente de sus gustos”.

A Patterson no le costó relacionar el asesinato de Tate y compañía con el del matrimonio La Bianca: eran los padrinos de Jay. Un amigo le dio más pistas: tres días antes de su muerte, Jay se había cruzado con dos chicas drogadas a las que se había llevado a casa. En su refugio, las había sometido a todo tipo de vejaciones sexuales. Eran Patricia Kerwinkel y Leslie Van Houten, dos miembros del clan Manson. Lo demás es historia.

1 dic 2011

Rebecca Chandler y Larrabee Raven


Dos mujeres fueron arrestadas en Milwaukee, después de que un joven de 18 años le dijera a la Policía que fue atado y apuñalado cientos de veces en un encuentro sexual que “se salió de las manos”.

El hombre dijo a la Policía que había conocido a una de las mujeres en internet y había viajado a Milwaukee desde Phoenix, Arizona, para verla.

Entonces ella y su compañera de cuarto lo mantuvieron en su apartamento dos días y lo cortaron más de 300 veces, dice una declaración jurada firmada por el detective de la Policía, Michael Walisiciwicz, en el Condado de Milwaukee, reportó msnbc.com .

De acuerdo con la televisora, ambas mujeres, Rebecca Chandler y Larrabee Raven, se encontraban detenidas en la Cárcel del Condado de Milwaukee con una fianza de $ 150,000; y no se les habían presentado cargos.

De acuerdo con el reporte, cuando la Policía llegó al apartamento, Chandler, de 22 años, se les acercó y les dijo: “creo que está aquí buscándome”, según la declaración jurada.

Chandler dijo que ella y el hombre estaban teniendo relaciones sexuales, que incluía cortadas, y que el acto fue consentido, pero se les fue de las manos.

Chandler dijo a la Policía que su compañera de cuarto, a quien llamó “Scarlett”, hizo la mayor parte de las cortadas y que era posible que estuviera “participando en actividades satánicas o de ocultismo”, según la declaración. La compañera de cuarto fue identificada como Larrabee, de 20 años.

El hombre sufrió heridas en la espalda, cara, brazos, piernas y cuello y fue trasladado al Hospital de Froedtert en Wauwatosa.

En el apartamento de Chandler y Larrabee, la Policía encontró cuchillos, cinta adhesiva, cuerda, ensangrentada y “libros o literatura relacionada con el satanismo o el ocultismo”, incluyendo una copia de un libro de rituales nigrománticos titulado “Guía para la vida del hombre lobo “, indica la declaración jurada.

30 nov 2011

Juana Barraza Samperio


Juana Barraza, cuenta con conocimientos de enfermeria, nació en la ciudad de Puebla en 1954, dedicada también en algunas ocasiones a la lucha libre (bajo el seudónimo de "La Dama del Silencio") o a la venta de rosetas de maíz afuera de la arena de lucha, y supuesta adoradora de la Santa Muerte; cometió varios homicidios en el área metropolitana de la Ciudad de México desde los años 90 del siglo XX hasta principios del año 2006. Barraza se ha transformado en uno de los casos más interesantes dentro de la historia criminal en México, ya que durante muchos años se mantuvo la comisión de sus crímenes sin ser capturada, y por la semejanza de su modus operandi con el de famosos asesinos en serie de otros países, como El Monstruo de Montmartre.

El primer asesinato atribuido a la mataviejitas fue cometido a fines de los años 90 aún cuando la serie de asesinatos comenzó presuntamente el 17 de noviembre de 2003. Se ha estimado que el número total de sus víctimas es de entre 42 y 48. El 31 de Marzo del 2008 el juez 67 de lo penal, con sede en Santa Martha Acatiltla dictó sentencia en contra, al otorgarle 759 años y 17 días de prisión por 17 homicidios y 12 robos cometidos en agravio de personas de la tercera edad. Si continúa viva a la edad de 100 años, podrá disponer de su libertad en el 2056.

Todas la víctimas de la asesina eran mujeres adultas mayores (ancianas), quienes en su mayoría vivían solas. Las muertes eran provocadas por golpes, heridas de armas punzocortantes o estrangulación, con robos materiales a las víctimas inmediatamente después de ser asesinadas. En casos aislados, se encontró evidencia de abuso sexual en las víctimas.

En el transcurso de las actividades criminales de la mataviejitas, las autoridades policiacas fueron duramente criticadas por los medios de comunicación puesto que, todavía a finales del 2005, asumían un "sensacionalismo mediático" respecto a un asesino en serie. Asimismo, se criticó el hecho de que el asesino era buscado, tal vez inútilmente, entre las prostitutas y/o travestis de la Ciudad de México. De hecho, durante la cacería de la asesina, Bernardo Bátiz, entonces Procurador de Justicia de la Ciudad de México, había indicado que 'el Mataviejitas' era 'brillantemente listo' (creyéndose hasta ese momento que se trataba de un hombre y no de una mujer) que cometía sus crímenes después de un corto período durante el cual se ganaba la confianza de sus víctimas. Los oficiales que investigaban el modus operandi del asesino sospecharon que el o la 'mataviejitas' se presentaba ante sus víctimas como trabajador social del gobierno (enfermera), ofreciendo programas de beneficencia para personas de la tercera edad.

7 nov 2011

Debra Brown y Alton Coleman


A los 17 años ya coleccionaba delitos sexuales que incluían el robo a mano armada, la violación, la pedofilia e incluso el asesinato: había matado a la hija de una amiga de su madre. A Debra no se le conocían antecedentes. Sin embargo, el furor de los dos miembros de la pareja fue el mismo. De la mano, iniciaron una auténtica cacería humana.
Por supuesto, no tenían escrúpulos. Pero tampoco objetivos. Ni armas. Ni ritual. Mataban porque sí. Sobre la marcha y sin premeditación, aunque con mucha alevosía. Elegían mujeres al azar, abusaban de ellas y, posteriormente, las asesinaban con lo primero que encontraban a mano. La ola homicida duró 53 largos días. Únicamente su arresto pudo poner fin a tanta locura.
El abogado defensor de Coleman adujo problemas mentales, pero el jurado no tuvo clemencia. Es más, el reo recibió tres sentencias de muerte, una en cada estado donde había matado: Indiana, Ohio e Illinois. Para que no pudiera haber ninguna duda. La condena se ejecutó el 26 de abril de 2002, cuando el asesino tenía 46 años. Debra Brown miró hacia otra parte. Insistía en que Alton la había obligado a cometer los crímenes. Pero sus argumentos tampoco cayeron en gracia. Lo último que se supo de ella es que esperaba su turno en el corredor de la muerte en una cárcel en Indiana.
La prensa habló de odio a su propia raza ya que todas las víctimas eran afroamericanas, pero ambos alegaron que no.

4 nov 2011

Phoolan Devi



Phoolan Devi, conocida como “La Reina de los Ladrones” en la India, nació en 1963 en el seno de la subcasta mallah, una de las más bajas del país. A los 11 años, Phoolan fue entregada como esposa a un hombre que tenía 20 años más que ella y quien abusó de la chica hasta que ella escapó y trató de volver con su familia, pero estos la rechazaron y la acusaron de robo, por lo que fue llevada a prisión, donde fue violada repetidamente.

Tras su estancia en la cárcel, sobrevivió llevando a cabo pequeños robos y pronto fue acogida en una cuadrilla de bandoleros y ladrones de caminos, comandada por Vikram, con quien se casó. Poco tiempo después, asaltó la aldea de su ex-marido, asesinándolo y exhibiendo su cadáver públicamente. Siguieron asaltando aldeas, donde capturaban a los hombres más ricos y pedían rescate por su liberación, pero frecuentemente los mataba la misma Devi.

La cuadrilla de Vikram fue atacada y él resultó muerto. Phoolan fue secuestrada y violada nuevamente, pero consiguió escapar. Reorganizó la banda y la crueldad y cuantía de los crímenes se incrementó, vengándose de pasada de quienes habían atacado a su grupo original, una matanza donde Phoolan no dejó vivo a nadie

En 1983 el gobierno hindú llegó a un acuerdo con Devi y esta se entregó a las autoridades. Pasó 11 años en la cárcel acusada de 48 crímenes pero al salir, en 1994, comenzó una intensa actividad política que la colocó en un escaño del parlamento hindú desde 1996 al 2001, año en que fue asesinada a tiros fuera de su residencia en Nueva Delhi.

Se desconoce el número de personas que asesinó Phoolan Devi, pero el conteo más modesto es de 20 y hay quienes piensan que quitó la vida a más de un centenar de personas.

27 oct 2011

Marilyn Plantz

Las autoridades del estado de Oklahoma han ejecutado a una mujer que hace 13 años asesinó a su marido para cobrar su seguro de vida. Marilyn Kay Plantz, de 40 años y madre de dos niños, es la segunda mujer a quien este año se aplica la pena de muerte en ese estado.

La mujer recibió una inyección letal en la Penitenciaría-Estado de McAlester, ha explicado un portavoz oficial. La primera mujer ejecutada este año en Oklahoma fue Wanda Jean Allen, ejecutada el pasado 11 de enero por el asesinato de su amante, otra mujer, durante una pelea. Plantz fue declarada culpable de planear el asesinato de su marido, que fue llevado a cabo por su amante, William Clifford Bryson, y un cómplice. Por este delito, Bryson fue ejecutado en junio del año pasado y su cómplice fue condenado a cadena perpetua. Atada a una camilla y poco antes de ser inyectada en un brazo, la mujer agradeció la presencia de siete testigos, entre ellos tres primos suyos. «Quiero decir que amo a toda mi familia, especialmente a Trina y Chris [sus dos hijos]», aseguró. 

 Durante el juicio, las autoridades señalaron que Marilyn Plantz esperaba cobrar 300.000 dólares del seguro de vida de su marido, quien había sido asesinado por Bryson y su cómplice en el interior de un vehículo al que posteriormente prendieron fuego. Fuentes judiciales han indicado que la pena de muerte fue decidida después de que los miembros del jurado establecieran que el asesinato había sido cometido por remuneración y ejecutado con extrema crueldad. En lo que va de año se han llevado a cabo 11 ejecuciones en el estado de Oklahoma y en este mes se espera se aplique la pena de muerte a otras dos personas.

25 oct 2011

Aurora Rodríguez Carballeira


La mañana del sábado 9 de junio de 1933, Aurora Rodríguez Carballeira se acercó al dormitorio de su hija donde ella dormía y se detuvo en frente de ella durante unos segundos para observarla. Seguidamente con la frialdad de un asesino sin escrúpulos le disparó dos veces en la cabeza, otra en el corazón y la última en el pecho. Cuatro disparos hicieron falta para asegurarse de que su hija estaba muerta. Terminado su “proyecto” se dirigió a la comisaría donde se entregó.

Aurora Rodríguez Carballeira era la tercera hija de un matrimonio acomodado. Apenas estudio durante su juventud. Sin embargo cuando se quedó sola en casa comenzó una carrera cultural sin precedentes. Durante un periodo de su vida vivió con su hermana que había sido madre soltera. Crió al niño de esta como si fuera suyo. Le enseñó a tocar el piano y llegó a convertirse en el “Mozart español”, el celebre Pepito Arriola. Sin embargo, su hermana se llevó al niño y ella se sintió sola. Fue entonces cuando decidió tener un hijo. Eligió a un hombre, un marino de 35 años con el que tuvo unos “20 encuentros” hasta cerciorarse de quedar embarazada. Cuando esto ocurrió abandonó al marino. Durante la gestación se sometió a una dieta nutritiva rigurosa, a ejercicios calisténicos y ponía el reloj despertador a cada hora para cambiar de postura mientras dormía, para no perturbar el desarrollo del feto.

A su hija la llamó Hildegart. A los tres años sabe leer, a los diez habla alemán, inglés y francés. Concebida como experiencia científica, la niña carece de infancia. Se dedica al estudio constante, con dos temas prioritarios: la filosofía racionalista y todo lo relacionado con el sexo. Su madre piensa que es la única forma de que no caiga en la trampa que esteriliza el talento de muchas mujeres. A los 13 años acaba el Bachillerato, a los 17 se licencia en Derecho y comienza la carrera de Medicina. Alcanza prestigio internacional en el campo de la sexología y siente ansias de independencia y libertad, por lo que se enfrenta a su madre. Hildegart era una chica “poco agraciada”, pero pronto comenzó a arreglarse, a vestirse elegante y fue entonces cuando los hombres ya no solo la veían como una chica inteligente sino como una chica atractiva. Empezó a salir con hombres, a cartearse con ellos y a salir del hogar familiar. A su madre todo esto no le gustaba, estaba viendo que su hija se estaba apartando de su “proyecto” la amenazó con suicidarse sino cambiaba, pero Hildegart no le hizo caso. Aurora Rodríguez fue condenada a 26 años, ocho meses y un día de prisión. Pero no cumplió su castigo: la mañana del 18 de julio de 1936 desapareció de la cárcel (se ignora si se fugó o la liberaron), y no volvió a saberse nada más de ella.

23 oct 2011

Las hermanas diabólicas


Gabriela Vásquez, de 21 años, asesinó a su padre a puñaladas “para liberarlo del demonio” e intentó hacer lo mismo con su hermana de 29, quien también participaba del exorcismo. El sangriento episodio, ocurrido en una casa de Villa Urquiza, parece escapado de un film de terror.

La escena que los policías presenciaron cerca del mediodía del lunes 27 de marzo de 2000 en la vivienda de Manuela Pedraza 5873, casi esquina Ceretti, fue tan o más escalofriante que cualquiera de las que puede verse en El exorcista (1973), la película de William Friedkin basada en el best-seller de William Peter Blatty.

Luego de concurrir al lugar ante una denuncia de los vecinos por ruidos molestos y alertados por los alaridos provenientes del interior, los agentes de la Comisaría 49ª rompieron el cristal esmerilado de la puerta de entrada y fueron testigos del momento exacto en que el dueño de casa era apuñalado repetidamente en la cara por su hija menor.

Cuando por fin pudieron derribar la puerta e ingresar se encontraron con un cuadro espantoso: el cuerpo sin vida de Juan Carlos Vásquez (50) yacía en el living sobre un charco de sangre tras haber recibido más de cien tajos en todo su cuerpo. A su lado estaban sus hijas Gabriela (29), muy herida, y Silvina (21), quien aún tenía en su mano el cuchillo Tramontina que había utilizado para consumar su propósito y con el que también pretendía matar a su hermana. Las chicas, que al igual que el padre estaban desnudas y bañadas en sangre, se hallaban en estado de trance y con la mirada extraviada.

“¿Qué quieren? Esto no es real, váyanse”, les gritó Silvina a los policías con voz ronca, casi de hombre. “El diablo estaba en papá. Mamita, mamita [la madre había fallecido años antes], ahora papito se va a volver bueno”, continuó profiriendo. La joven tenía tanta fuerza que hizo falta toda la brigada para controlarla.

Uno de los uniformados dijo que al cuerpo le habían sacado los ojos y que había signos de canibalismo, de hecho vieron a las dos hermanas escupir pedazos de la cara que le habían arrancado al padre a mordiscones. La víctima tenía además cortes esotéricos sobre su torso, consistentes un círculo que encerraba un triángulo.

Ese signo de purificación le fue realizado mientras estaba con vida, es decir que Juan Carlos Vásquez lo consintió. Silvina lo agredió mientras estaba de pie y así lo muestran los rastros de sangre emanada hacia abajo. La autopsia reveló que las cuchilladas más violentas fueron hacia su cabeza y cuello y que la mayoría de ellas eran en forma de cruz.

Las heridas que le provocaron la muerte fueron especialmente las producidas en el cuello y la cara: Silvina decía que por allí se había “metido el muñeco”. La creencia de que Satanás entra por la cara la habría llevado a tajear más tarde el rostro de su hermana. Otro de los policías señaló que había sangre por todos lados, hasta en el techo, y que escuchó hablar a un hombre (se refería a la voz gutural de Silvina), aunque la única persona de sexo masculino yacía inerte en el piso.

Las hermanas fueron detenidas e internadas en el Hospital Pirovano, a donde ingresaron con convulsiones. Gabriela dio un nombre falso y dijo que tenía 45 años, mientras Silvina pronunciaba frases incomprensibles en un acento que algunos interpretaron como portugués.

Las sospechas de una relación incestuosa son ratificadas por numerosos testimonios de vecinos. Esta hipótesis adquiere fuerza debido a que en el pene de Vásquez fueron hallados restos de semen. Los forenses dijeron que podía ser causado por el proceso de la muerte o por una relación sexual no acreditada.

“Suponiendo que Vásquez haya abusado sexualmente de Gabriela, Silvina no podía aceptar a su padre como el responsable de tal acto: todo era culpa del Diablo, que se había posesionado de él para luego invadir el cuerpo de su hermana -afirma la psicóloga Isabel Monzón-.

Con su delirio, la joven podría estar hablando de un diabólico padre que cometía abuso incestuoso contra Gabriela y, tal vez, también contra ella misma”

19 oct 2011

Jane Toppan


Nacida en Boston en 1854 (su nombre original era Nora Kelly), su madre murió cuando era aún una niña pequeña y su padre, un sastre, fue internado en un hospital psiquiátrico por tratar de coser los párpados de Nora. Pasó un breve tiempo en un orfanato y después se fue a vivir con la familia Toppan, quienes le cambiaron el nombre a Jane aunque jamás la adoptaron formalmente. Creció resentida con su madre adoptiva, quien era abusiva con ella y odiaba a su hermanastra Elizabeth, la consentida de la familia. A pesar de esto, llevó una vida más o menos normal hasta que, siendo una mujer joven, fue abandonada por su prometido, lo que le produjo una crisis nerviosa tras la cual trató infructuosamente de cometer suicidio.

En 1885 entró a la escuela de enfermería donde solía obtener excelentes notas, aunque algunos se sorprendieron por su excesivo interés en las autopsias. También comenzó a experimentar con los efectos de la morfina y de la atropina en los pacientes e, incluso, fue recomendada para trabajar en el prestigioso Massachusetts General Hospital. Eventualmente, fue dada de baja después de que dos pacientes murieron misteriosamente mientras se encontraban bajo su cuidado aunque otras fuentes mencionan que fueron varias docenas.

Tras este breve traspié, comenzó a trabajar como enfermera privada con cierto éxito, a pesar de algunas quejas de sus empleadores por pequeños robos. Aún así, era considerada una enfermera tierna y sensible quien regularmente se hacía cargo de los ancianos enfermos de las familias acomodadas de Boston. Sin embargo, demasiados pacientes morían bajo sus cuidados cuando les administraba sus “pócimas especiales”. A lo largo de dos décadas Jane acumuló un número incontable de víctimas que sucumbieron a sus mortíferos cocteles de morfina. Se dice que fueron 31 muertes, pero en realidad el número pudo haber sido mucho mayor.

Jane no solamente mataba pacientes. En 1895 mató a sus caseros y en 1899 a su hermanastra Elizabeth, a quien le administró una dosis letal de estricnina la cual, como se sabe, produce una muerte espantosa, con terribles dolores y convulsiones.

En 1901, Toppan se hizo cargo de el anciano Alden Davis y se instaló en su casa. Mató a la esposa y a Alden Davis, así como a dos de sus hijas. Luego regresó a su ciudad natal y comenzó a cortejar al viudo de su hermanastra (a quien Jane había matado) y asesino a la hermana de éste. Luego envenenó a su pretendido para poder hacerse cargo de él y devolverle la salud. Incluso, se envenenó a sí misma con el objeto de provocar la lástima de el pobre hombre. Sin embargo, el engaño no funcionó y fue expulsada de la casa.

Para entonces, las sospechas en torno a esta mujer habían crecido considerablemente y los sobrevivientes de la familia Davis pidieron un examen toxicológico de la hija menor del difunto Alden Davis. El examen, como es lógico suponer, demostró que ésta había muerto de una dosis letal de atropina y morfina.

Finalmente, Jane Toppan fue arrestada el 29 de Octubre de 1901.

Estando bajo custodia, Jane confesó haber cometido 31 asesinatos aunque se piensa que un número más realista sería entre 70 y 100. En el juicio, llevado a cabo en 1902, los médicos declararon que Jane Toppan había nacido con una “débil condición mental”. Estando en la corte, Jane dijo: “Esa es mi ambición. Matar más gente (más gente indefensa) que cualquier otro hombre o mujer que haya existido jamás”.

A pesar de todo esto, fue hallada no culpable por razón de insania (locura) y fue enviada al asilo de Tauton, en Massachusetts en donde pasó el resto de su vida hasta que murió, en Agosto de 1938 a la edad de 84 años.

Aunque los trabajadores del hospital la recuerdan como una anciana callada y tranquila, aún tenía fantasías homicidas. Algunas de las cuidadoras recuerdan haberla oído decir: “Traiga algo de morfina, querida, y vayamos al pabellón. Usted y yo nos divertiremos muchísimo viéndolos morir”

17 oct 2011

Remedios Sánchez Sánchez



Condenada a 144 años y 7 meses de prisión a Remedios Sánchez Sánchez, conocida como "la Reme", por el asesinato de tres ancianas, la tentativa de asesinato de otras cinco, siete delitos de robo con violencia y uno de hurto.

La corte condeno también a Remedios Sánchez, de 50 años, a pagar indemnizaciones que oscilan entre 19.000 y 120.000 euros a las víctimas o a sus familias, mientras le absuelve de otro delito de asesinato en grado de tentativa cuya autoría no se considera probada. Los hechos ocurrieron entre el 10 de junio y el 3 de julio del año 2006 en Barcelona, España cuando en menos de un mes Remedios Sánchez cometió todos sus ataques y asesinatos, que fueron "especialmente violentos y contra ancianas que no podían defenderse", y a las que intentaba asfixiar o estrangular con diversas prendas. El tribunal indica que los delitos juzgados merecen "una gran repulsa social" porque "todas las víctimas eran ancianas, especialmente vulnerables, por las limitaciones físicas y psíquicas propias de su edad" -una de ellas tenía 96 años-, razón por la que fueron elegidas por Sánchez, que "aprovechó la bondad e ingenuidad de las mismas para acceder a sus domicilios y realizar los hechos".

La Sala entiende que Remedios Sánchez "asumió conscientemente que podía causar la muerte de las tres ancianas, con los agresivos ataques que desarrolló", y que "conocía el peligro concreto que creó con su conducta para la vida de las víctimas, a pesar de lo cual ejecutó la acción, aceptando la producción del resultado".

Los jueces condenan a "la Reme" basándose en las abundantes pruebas presentadas contra ella, tanto con el reconocimiento de testigos como por los objetos y joyas robadas halladas en su poder. El tribunal la condena por delitos de asesinato o tentativa de asesinato al apreciar que la acusada "buscó deliberadamente a sus víctimas y planeo sus agresiones con el fin de eliminar cualquier defensa y asegurar la ejecución de su propósito", lo que configura la circunstancia agravante de la alevosía.

Por contra, el tribunal descarta que sufra ninguna enfermedad mental ni trastorno de la personalidad y subraya que los peritos pusieron de manifiesto que Remedios Sánchez presenta una inteligencia dentro de la normalidad sin ninguna alteración psíquica. La Sala ni siquiera aprecia la existencia de una ludopatía, pese a que la procesada, tras alguno de los crímenes, acudió sin más tardanza a gastarse el dinero en bingos o salas de juego.

Lo único que apreciaron los peritos fue "algunos rasgos de su personalidad negativos, como la dureza emocional, la impulsividad y la dificultada para asumir su responsabilidad", que no pueden considerarse como un trastorno de la personalidad.

7 oct 2011

Samira Jassam


Una mujer sospechosa de reclutar a más de 80 mujeres terroristas suicidas ha confesado que ella organizó las violaciones, para luego convencerlas de que el martirio era la única forma de escapar de la vergüenza y redimirse. En el islam la violación es una de las mayores vergüenzas que puede sufrir una mujer, cuando una de las víctimas reporta la gresión sexual es repudiada y en muchas ocasiones incluso castigada, recibiendo latigazos por haber provocado el asalto.
Samira Jassam también conocida como Um al-Mumenin, que significa “la madre de los creyentes”, de 51 años de edad, fue arrestada el 21 de enero por la policía iraquí tras confesar haber organizado emboscadas a mujeres con el fin de que estas fueran violadas, los ataques se cuentan por decenas, afirmó el Mayor General Qassim Atta.
En un vídeo Samira Jassam hizo una confesión, en la que explicaba cómo las preparaba mentalmente para las operaciones de martirio, explicandolas que la única forma de evitar la vergüenza y redimir su culpa era dando su vida por la Yihad (guerra santa), después las mandaba con terroristas que proveían a las mujeres con los explosivos necesarios para inmolarse. Finalmente la madre de los creyentes llevaba a estas mujeres a los lugares donde estaban sus objetivos.
Samira confesó su responsabilidad por estas acciones, y confirmó que 28 intentos fueron preparados en la base de los terroristas, supuestamente ella está vinculada al grupo insurgente Ansar al-Sunnah.
Dos de los ataques de los que Samira Jassam ha admitido ser responsable en un video confesión tuvieron lugar en la provincia de Diyala, en el centro de Iraq, zona que es considerada una de las más peligrosas del país. Los reportes militares de la prensa asociada de EE.UU. muestran cifras que indican que por lo menos 36 mujeres terroristas suicidas intentaron o llevaron a cabo 32 ataques el año pasado. Con frecuencia las mujeres pueden pasar por los puestos de control militar sin ser revisadas, esto hace que sea más fácil para ellas ocultar explosivos bajo sus ropas tradicionales.
Tras ser capturada por la policía de Iraq, Samira confiesa sin remordimiento sus acciones, que por sus creencias religiosas son justificables por el Corán. Ahora es madre de sus colegas en una cárcel de Iraq ya que sus víctimas son mártires por la causa de Alá, mientras espera el juicio en su contra.

1 oct 2011

Susan Smith


Susan Smith nació en Union (Carolina del Sur, Estados Unidos) el 26 de septiembre de 1971, como Susan Leigh Vaughan. Su padre biológico se suicidó de un disparo cuando Susan tenía siete años. Además su padrastro, un acaudalado hombre de negocios de Union, la había acosado sexualmente cuando ella tenía dieciséis años. Susan intentó suicidarse a los trece años. No lo consiguió y volvió a tratar a los dieciocho.
Tenía diecinueve años cuando se casó con David, de veinte, gerente de la tienda local Winn-Dixie. Para 1994, la joven pareja había tenido dos hijos: Michael, de tres años y Alex, de catorce meses.
Por un tiempo el matrimonio pareció ser exitoso, pero antes de mucho tiempo las discusiones acerca de las infidelidades de uno y de otro sirvieron para colocarlos cerca del punto de ruptura. Finalmente, David se mudó y se estableció en su propio apartamento. Pero su deseo siempre era irse "de este maldito pueblo", solía decir. Su anhelo era dejar la pobreza y las costumbres pueblerinas. Quería una gran vida.
En octubre de 1994, su nombre fue noticia y hasta el presidente Bill Clinton se solidarizó con ella, porque se creía que sus dos pequeños hijos habían sido secuestrados. Mientras miles de voluntarios rastreaban una amplia zona, la rubia y atractiva Susan, de 26 años, clamaba por Alexander (14 meses) y Michael (3 años). "Hijitos, tienen que ser fuertes. Mamita los quiere mucho y pronto estaremos juntos otra vez", decía llorando frente a las cámaras de TV.
Según su relato, un joven negro la obligó a parar en la ruta y se llevó a sus hijos en el auto anunciando que pediría un rescate. Fueron diez días que conmovieron a EE.UU. La tevé repetía videos familiares con los nenes jugando con Susan y su marido, de quien estaba separada.
Pero el misterio terminó cuando la Policía local hizo un anuncio que estremeció a todos. Ante la presión de los investigadores Susan confesó que ella había llevado a sus dos hijos en el coche, les ajustó el cinturón de seguridad y después empujó el auto por una pendiente hasta que se hundió en el lago John D. Long. ¿El motivo? Susan quería cumplir su sueño de vivir la buena vida y se relacionó con el millonario del pueblo, Tom Findlay. Pero un día el hombre terminó la relación. Su argumento para la ruptura fue que no tenía interés en criar a los dos hijos que ella había tenido en un matrimonio anterior. "No quiero chicos dando vueltas", le dijo. Entonces, ella decidió matarlos.
La transformación de Susan Smith en nueve meses de prisión fue radical, al menos en su apariencia externa. La joven atractiva que pedía al país por televisión que le ayudara a encontrar a sus hijos, apareció en el juzgado pálida, obesa y mordiéndose las uñas. El vídeo de la reconstrucción de los hechos conmocionó a todos los presentes en el juicio. La cámara de vídeo instalada en el asiento trasero por la misma Susan reproducía con dramática lentitud el horror.
Al principio, el joven fiscal de Union pensó que sí, al igual que la mayoría de sus convecinos, dolidos por la traición de Susan. Pero un buen abogado, célebre defensor de la lucha contra la pena de muerte, y el paso del tiempo, fueron apagando las pasiones desatadas en un primer momento y terminaron decantando la cuestión hacia su «molino». El pasado 28 de julio, en apenas dos horas y media, un jurado de habitantes de Union -sus vecinos- decidió que Susan Smith no debía morir. Su sentencia fue la de cadena perpetua.
Dave Smith, el padre de Michael y de Alex, al que toda América vió, durante meses, hundido, anegado en lágrimas y roto por el dolor, había pedido que Susan fuese condenada a muerte y se declaró decepcionado por el veredicto. Su libro (Mi vida con Susan Smith) ocupa, ahora mismo, la segunda plaza de los best-sellers del New York Times.

8 sept 2011

Beatrice Cenci


Beatrice fue la hija de Francesco Cenci, un aristócrata que, debido a su temperamento violento e inmoral, más de una vez se encontró involucrado en problemas con la justicia papal. Vivían en el rione (barrio) Regola de Roma, en Palazzo Cenci, construido sobre las ruinas de un palacio medieval fortificado ubicado en el borde del ghetto judío en Roma. Con ellos vivían el hermano mayor de Beatrice, Giacomo, la segunda esposa de Francesco, Lucrezia Petroni, y Bernardo, el joven nacido del segundo matrimonio de Francesco. Los Cenci eran además dueños de un castillo, La Rocca, ubicado en una villa cercana a Rieti (norte de Roma) llamada Petrella del Salto.

De acuerdo con la leyenda, Francesco Cenci abusaba frecuentemente de su esposa e hijos, y llegó al punto de cometer incesto con Beatrice. Él había sido encarcelado por otros crímenes, pero gracias a la indulgencia con la que los nobles eran tratados, el hombre era liberado rápidamente. Beatrice intentó alertar a las autoridades sobre los distintos abusos, pero nada sucedió, a pesar de que todos en Roma sabían qué clase de persona era su padre. Cuando Franceso se enteró de que su hija lo había reportado, la envió junto con su madre lejos de Roma, a vivir en el castilo de la familia. Hartos del comportamiendo del hombre, los cuatro Cenci decidieron matarlo para poner fin a los abusos, y organizaron un complot. En 1598, durante una de las visitas de Francesco al castillo, dos vasallos (uno de los cuáles se había convertido en el amante de Beatrice) intentaron envenenar al hombre, pero el intento fracasó, por lo cual Beatrice, sus hermanos y su madre adoptiva golpearon a Francesco con un martillo hasta matarlo, y arrojaron el cuerpo desde un balcón para que todo pareciera un accidente. Sin embargo, nadie creyó que la muerte de Cenci fuera un accidente realmente.

De alguna forma la ausencia del hombre fue notada, y la policía papal inició una investigación para determinar qué había sucedido. El amante de Beatrice fue torturado, y murió sin revelar la verdad. Mientras tanto, un amigo de la familia, conocedor del homicidio, ordenó la muerte del segundo vasallo, para evitar cualquier riesgo. A pesar de todo, el complot fue descubierto, y los cuatro miembros de la familia Cenci fueron arrestados, encontrados culpables, y sentenciados a muerte. Los habitantes de Roma, conocedores de los motivos del asesinato, protestaron contra la decisión del tribunal, consiguiendo un pequeño aplazamiento de la ejecución. Sin embargo, el papa Clemente VIII no mostró clemencia alguna: el 11 de septiembre de 1599, al alba, la familia fue llevada al puente del Castillo Sant'Angelo, donde la sentencia se llevaría a cabo.

Giacomo fue descuartizado, y posteriormente sus extremidades fueron colgadas a la vista del público. Lucrezia y Beatrice fueron decapitadas con una espada. Sólo el hermano menor se salvó de la muerte, pero aun así fue llevado hasta el sitio de la ejecución para presenciar la muerte de sus familiares, antes de ser devuelto a prisión y de que sus propiedades fueran confiscadas para pasar a manos de la familia del papa. Beatrice fue enterrada en la iglesia de San Pedro en Montorio. Para la gente de Roma, Beatrice se convirtió en un símbolo de resistencia contra la aristocracia, y una leyenda surgió: cada año en la noche antes del día de su muerte, ella volvió al puente cargando su cabeza.

7 sept 2011

Gwendolyn Graham and Cathy Wood



En Walker, Michigan, Estados unidos, Gwendolyn Graham y Catherine May Wood (ambas enfermeras de menos de 25 años) asesinaron 5 ancianas en Grand Rapids, Michigan, durante la decada de los 80´s. Cometieron sus crimenes en la clinica de ancianos "Alpine Manor" en la cual ambas trabajaban, una jefa nde la otra. Cathy era divorsiada y subio tremendamente de peso, pero eso no le importo a Gwendolyn.

Graham y Wood se hicieron amantes en 1986. Empezaron con ideas de asesinato, Gwen fue la primera en mencionarlo, empezaron con juegos sexuales, principalmente la asfixia, llegando al orgasmo con eso, después el sadismo y la crueldad empezó a subir al grado de pensar en “aplicarlo” a otras personas, ademas de jugar scrable, y poner un reto, de matar perosonas cuyas iniciales de las victimas formaran la palabra “MURDER”. En Enero de 1987, una de las pacientes de la clínica murio, aparentemente de muerte natural por lo cual no se le practico autopsia. En los próximos meses, 5 pacientes mas murieron de igual manera. La mayoria de sus victimas sufian de Alzheimer's, y llegando a robar las pertenencias de las ancianas. Hubo momentos en que estas mujeres tenían sexo después de matar a sus victimas.

Supuestamente, una amenazado a la otra, Gwen estuvo involucrada sexualmente con otra mujer, y estuvo a punto de irse a trabajar a un hospital en Texas, a cuidar niños.

Ambas mujeres se jactaban de haber sofocado a 6 personas pero al principio no les creían. Un años después, el ex esposo de Wood le conto esta historia a la policia por lo que algunos de los cuerpos de las supuestas victimas de haber sido sofocadas fueron exhumados, la policia, tenia en la mira a 8 personas como sospechosos, y se hizo la investigtación más afondo. Habia suficiente evidencia como para arrestar a Wood y Graham.

En Dicimbre de 1989, Graham fue arrestada en su casa en Tyler, Texas, sim embargo ella manifesto los dichos se habian tratado de una broma con el solo afan de asustar a sus compañeras de trabajo. Durante el juicio, Wood suplico que se le reduzca la sentencia ya que habia sido Graham la que habia planeado y realizado los homicidios mientras que ella solo se encargo de distraer a sus supervisores. En 3 de Noviembre 1989, se dicto la sentencia, en ella se condeno a cadena perpetua a Graham y a 24 años de prision a Wood.


2 sept 2011

Betty Johnson Neumar,


Una aparentemente dulce anciana de cabellos plateados, ha entrado en prisión en EE UU, a sus 76 años, por ser sospechosa de haber asesinado a los cinco esposos con quien compartió su vida para poder cobrar sus seguros. La policía cree que el dinero fue el móvil que llevó a esta mujer a comenzar con sus crímenes en los años cincuenta, según la información difundida por varios medios locales.

Dos tiroteos, un supuesto suicidio, un envenenamiento... Demasiada casualidad
A la espera de ser juzgada, la mujer está actualmente en una cárcel de Carolina del Norte acusada de haber contratado a un hombre para asesinar a su cuarto marido, Harold Gentry. Esto ha llevado a las autoridades a reabrir viejos expedientes para volver a analizar las "extrañas circunstancias" en las que murieron sus otros maridos. Dos tiroteos, un supuesto suicidio, un envenenamiento... Demasiada casualidad.

Johnson, nacida en 1931 en Ironton (Ohio), se graduó en 1949 y contrajo matrimonio a los 18 años con Clarence Malone, de 19, en noviembre de 1950. Un año más tarde declaró en un tribunal que recibía malos tratos de su marido, pero pese a todo tuvieron un hijo, Gary, en 1952 y finalmente se separaron.

Malone murió en noviembre de 1970 en la parte trasera de la tienda que regentaba en un pequeño pueblo al sudeste de Cleveland y la policía archivó el caso como un homicidio, aunque no se encontraron indicios de robo.

Tras su separación de Malone, Johnson contrajo matrimonio con James A. Flynn, que apareció muerto en un embarcadero en Nueva York a mediados de los cincuenta. En 1960 llegó el tercer marido, Richard Sil, quien fue encontrado muerto en 1965 en su apartamento con un disparo. Supuestamente fue un suicidio, aunque ahora la policía ha vuelto a abrir el caso.

La aparente dulce anciana se fue embolsando miles de dólares de los seguros de vida

Tres años después, la ahora supuesta 'viuda negra' se casó con Gentry y cinco años más tarde volvió a contraer nupcias con el que ha sido su último marido, John Neumar, que falleció en octubre pasado presuntamente por una infección bacteriana. Los investigadores están volviendo a analizar los restos de su quinto esposo para ver si existe "cualquier otro factor" que contribuyó a su muerte, incluso si fue envenenado con arsénico.

La conclusión de los agentes es que los asesinatos de los cinco maridos de Johnson fueron ordenados o ejecutados por ella. Mientras tanto, la aparente dulce anciana se fue embolsando miles de dólares de los seguros de vida que recibía tras la muerte de sus esposos.