3 oct 2012

Licia Guarnieri y Lianne Smith

Articulo escrito por Francisco Pérez Abellán.....

El 1 de julio de 1951 Licia Guarnieri fue a buscar a sus mellizos de cuatro años, Walter y Armando, al colegio de Sarriá, los metió en un taxi. Ya en Las Ramblas, buscó un hotel, el Cuatro Naciones, se encerró en su cuarto y estranguló a los pequeños, los metió en la bañera, los vistió con sus mejores ropas y los abandonó, muertos, sobre la cama. Muchos años más tarde, también en Cataluña, una súbdita inglesa, que supuestamente era pareja de un presunto pederasta, buscó un hotel en Lloret de Mar, se instaló con sus hijos: una niña de cinco años y un bebé de once meses, en una habitación, los asfixió con una bolsa de plástico y dio la voz de alarma.

Licia era una suiza decoradora en seda y la inglesa, Lianne Smith, un ama de casa temerosa de que le quitaran sus hijos, puesto que habían detenido a su pareja. En los dos casos, las damas asustadas se desprendieron de la pesada carga de cuidar a sus retoños con el pensamiento de que, si no se desprendían de ellos, tendrían que sufrir por su ausencia. La Guarnieri estranguló a sus hijos con unas medias de cristal, y los sumergió en la bañera para estar segura de que habían muerto. Personalmente, sostengo que la gente que mata niños no tiene por qué estar loca. A lo peor matan por venganza, por hacer sufrir a su ex pareja o por lo que dicen los psiquiatras que es un suicidio ampliado: es decir, que acaban con sus vidas para no dejarlos en el mundo cruel sin sus madres que los adoran. Y, aunque parezca mentira, estar dos damas, la suiza y la inglesa, estoy seguro de que amaban a sus hijos.

Entonces, ¿por qué los mataron? Porque sufrieron un trastorno mental, transitorio o no, con resultado psicótico seguro, que las convirtió en el peor enemigo de la vida y la felicidad. Mataron a sus hijos para hacerse daño a sí mismas. Licia estaba casada con un español que supo perdonarla después de aquel asesinato; permaneció junto a ella, veló por su salud y la cuidó, en un acto de amor que nadie podría suponer después de lo ocurrido.

En el caso de la inglesa, asunto reciente, descubierto el 21 de mayo, pensó que, luego de que desapareciera el hombre de su vida, al que había soportado con las sospechas y las persecuciones, estaba buscado por la policía de medio mundo, era posible que le quitaran a sus niños, y antes de que eso ocurriera estaba dispuesta a quitarles la vida. Cuando unas madres apasionadas, entregadas, amorosas, pero amenazadoras, dan un paso adelante, siempre queda el tufo de un cierto fracaso de los servicios sociales. En España, siglo XXI, si un recién nacido es encontrado muerto en la basura, la responsabilidad es en parte de los servicios sociales, que no son capaces de transmitir que pueden hacerse cargo de los niños, cuidarlos, procurarles la paz social y, si hace falta, hasta unos padres nuevos. Las parejas que conciben hijos y no pueden ocuparse de ellos estarían dispuestas a entregarlos en determinadas condiciones. Y dado que hay muchas familias que adoptarían niños, incluso de cuatro años y más, el secreto es mantenerlos vivos. ¿Y cómo se logra eso? Dando tranquilidad a las madres.

Que llamen al número de ayuda antes de encerrarse en el hotel, antes de tirar de narcóticos, antes de sacar las medias de cristal o la bolsa que asfixia. Los niños pueden encontrar una solución, las madres pueden ser atendidas. Hay vida después de las broncas con el marido, de la depresión, de la persecución de un marido pederasta, de una depresión obsesiva. Licia Guarnieri fue una adelantada como parricida incontrolada, pero de ella nadie aprendió nada. Tal vez ahora alguien tome nota: si se captura a un cabeza de familia ladrón o algo peor, habrá que velar por cómo queda su progenie.

Y los niños pequeños deben ser protegidos. En la España del siglo XXI, si una chica se encuentra embarazada debería poder elegir su futuro, lejos del miedo a la paranoia y la persecución permanente de un ideal de descanso y libertad. Las madres no pueden reaccionar como cuando estaba prohibido quedarse encinta sin estar casada, como cuando se abandonaba a los niños en el torno de un convento. Ahora todo puede arreglarse entre gente civilizada, preocupada por el futuro de los hijos y del padre. A ver, ya están haciendo publicidad: señora, no se mate; no merece la pena.

Al chico lo pone derecho el ayuntamiento, servidor de usted y de la historia. Ni un niño más sin madre; ni una madre más sin escrúpulos.

La vampiras de San Vicent del Raspeig

El mundo de las supersticiones es responsable de muchos de los terribles actos que suelen ir apareciendo por esta sección. Las creencias en hechizos, magias y diferentes brujerías pueden llevar a personas de mente débil y transtornada a perpetrar actos de toda ralea. Y eso es lo que ocurrió, durante el mes de octubre del 1924 en la población alicantina de San Vicente del Raspeig. 


La víctima, para hacer todavía más trágico el suceso, fue una niña de sólo siete años de edad, una niña que tuvo que sufrir terriblemente en manos de dos presuntas brujas que, según las investigaciones de la época, pretendían “sanar” a un inválido con el sacrificio de la desafortunada niña. 



 Todo aconteció, según los periódicos que se publicaron en esos días, el 7 de octubre de ese año. Carmen Mendivil, de siete años, se vistió y acicaló para ir al colegio y salió de la tienda de comestibles que tenía su madre, viuda desde hacía unos años, en la calle Salamanca, a sólo unos metros del centro escolar. 



Al parecer, vestía con la bata escolar y nada auguraba que nada malo iba a suceder. Hasta las cinco de la tarde, nadie sospechó que algo raro sucedía, pero a partir de esa hora, la desaparición de la joven comenzó a despertar la inquietud entre los vecinos. La mañana del día 8, la Guardia Civil ya tenía declaraciones de varias personas que la habían visto cruzar de la Calle Mayor, donde estaba el Colegio, hasta la calle del Pozo. Comenzaron a revisar, casa tras casa y pozo tras pozo, en busca de la infortunada. De repente, un aviso. 



Andrés Huesca, “El Barbudo”, avisa a las autoridades de que en su pozo hay alguna cosa flotando. Desgraciadamente, se confirman las sospechas y se saca el cuerpo sin vida de Carmen. No pasaron más que unas horas hasta que se procedió a las primeras detenciones. Cinco personas fueron conducidas hasta el cuartel, acusadas de ser responsables de la muerte de la pequeña. la historia que se sacó de sus confesiones, puso la carne de gallina de todos los que pudieron escucharla. 



Francisca Jover Ferrándiz, sobre la que cayó la principal responsabilidad, se declaró inocente. Todo había sido a causa de una riña con un sobrino, y pretendían inculparle para hacerle caer en desgracia. Pero fue la declaración de Benita Carbonell Huesca, una mujer que trabajaba para Francisca y su marido, la que dio luz a todo el asunto. Benita no estaba limpia de delitos, ya que había sido acusada de tirar a un niño a una acequia y recluida en un psiquiátrico. 



Ella declaró que Francisca, que era considerada como bruja en la vecina Monóvar, además de mala persona y avara sin límites. Su marido, Bartolomé, estaba parapléjico, y no podía moverse de su sillón. Necesitaba, según Francisca, de poderosos conjuros para recuperar su “hombría” y volver a ser un hombre. Así que, con la ayuda de Benita, atrajo a la pequeña Carmen con una sonrisa y dos peladillas. 



La invitó a entrar en casa, con la excusa de enseñarle unos conejitos blancos que criaba en el patio. Una vez allí, ambas mujeres inmovilizaron a la pequeña y la despojaron de la ropa. Después, la llevaron ante Bartolomé, el parapléjico. Este, según declaraciones y averiguaciones posteriores a los hechos, tuvo una erección, que es lo que las mujeres pretendían. 



Y es que todo se resumía en una macabra ceremonia. Para poder recuperar la virilidad, el hombre debía tener “ayuntamiento carnal con una niña”, además de ingerir su sangre para recuperar el vigor. Con tales intenciones se produjo todo el crimen, y finalmente, se llevo a cabo. Las mujeres situaron a la niña sobre el hombre, que consumo de esta manera la violación. Después, con la niña desmayada a causa de la terrible agresión, la envolvieron en un delantal y la lanzaron al pozo, todavía viva. 



Benita dijo que simplemente obedeció a la señora, quien la amenazó con matarla si decía algo de lo sucedido, mientras que la otra aseguraba una y otra vez que no tenía nada que ver y que todo era un montaje de su sobrino, para desacreditarla delante de todo el pueblo. Los otros dos detenidos, “El Barbudo” y su compañero de vivienda, el mudo Juan Beviá Barberá, fueron puestos en libertad sin cargos, y el resto fue conducido a prisión. 



Francisca murió el 6 de noviembre en ella, mientras que Bartolomé se abandonó en la cárcel y el 21 de octubre tuvo que ser trasladado al hospital, donde murió un poco después que su mujer, el 19 de noviembre. 



Benita, por su parte, fue condenada a pena de cárcel y reclusión atendida, ya que se entendía que actuó sugestionada por su ama y se le diagnosticó “abulia”, es decir, actuar reprimida y amedrentada por la señora. 



No todo quedó claro en la resolución, ya que en algunos medios de la época se habló de una investigación lenta y ralentizada, y al no quedar cerrada la investigación, se produjeron cambios en la historia y se crearon leyendas, como la de la “niña del pozo”, que continúa en vigor, y que recoge el escritor Pedro Amorós, curiosamente, natural de San Vicente, en su libro “Guía de la España Misteriosa”

Pelí sobre Pilar Prades

2 oct 2012

Olga Hepnarová



Olga Hepnarová nació el 30 de Junio de 1951 en Praga, la capital de Checoslovaquia (actualmente República Checa). Era la hija de un empleado de banca y de una dentista que era bastante retraída. Con el tiempo fue cerrándose en sí misma cada vez más, hasta que en 1964 intentó suicidarse.  Tras este intento de suicidio sus padres decidieron ponerla en manos de psiquiatras, quienes determinaron que estaba empezando a desarrollar problemas mentales y recomendaron internarla para someterla a tratamiento. 

Tras el consentimiento de sus padres, Olga estuvo un año en el sanatorio de Opařany. Una vez fuera empezó a trabajar como camarera y dependienta de tienda en varios lugares, pero su carácter la hacía sentirse mal rodeada de gente, por lo que optó por sacarse el carnet de conducir y empezar a conducir camiones. Según algunos autores, Olga fue la primera mujer checa en conducir vehículos de gran tonelaje, aunque este dato no ha podido ser comprobado. 

 El 10 de Julio de 1973 Olga dirigió su camión dos veces contra un grupo de 25 personas que estaban esperando un tranvía. En aquel atropello murieron 3 personas en el acto y otras 5 en los días siguientes. Otras 12 personas resultaron heridas de diversa consideración. 

Dos días antes de esto había enviado dos cartas a sendos periódicos, al Svobodné slovo y al Mladý svět, aunque debido a la ineficacia postal de entonces las cartas llegaron el día 12 de Julio. En ellas decía: Soy una solitaria. Una persona destruida. Una persona destruida por la gente. Tengo dos opciones: matarme o matar a otros. Elijo vengarme de mis enemigos. Sería demasiado fácil salir de este mundo como un suicidio anónimo. La sociedad es demasiado indiferente, y con razón. Mi veredicto es: Yo, Olga Hepnarová, la víctima de vuestra bestialidad, os condeno a muerte Olga fue reducida casi inmediatamente después de acometer al gentío por segunda vez, aunque es cierto que no opuso ninguna clase de resistencia. 

Mientras era interrogada confirmó que su intención era matar a tanta gente como fuese posible. Los peritos que la examinaron concluyeron que Olga se encontraba en sus plenas facultades mentales cuando cargó contra la gente con su camión. 

De hecho, recalcaron su premeditación y el hecho de haber elegido una parada de tranvía que se encontraba en una cuesta, lugar que le permitió conseguir una mayor velocidad. Así mismo, también señalaron como agravante el hecho de que diese marcha atrás y volviese a cargar contra el gentío que se arremolinaba para atender a las primeras víctimas. 

Tras un juicio bastante breve, Olga fue encontrada culpable de 8 asesinatos, lo que le granjeó la pena de muerte el día 6 de Abril de 1974. El Tribunal Supremo de Checoslovaquia ratificó la sentencia y el entonces presidente, Gustav Husak, se negó a conceder un perdón. Olga Hepnarová fue ejecutada en la prisión de Pankrác el día 12 de Marzo de 1975, convirtiéndose en la última mujer en ser ejecutada en el país.

Anna Marie Hahn


Anna Marie Filser nació el 7 de Julio de 1906 en un pequeño pueblo ubicado en Baviera (Alemania) y era la menor de 12 hermanos.

Tras una infancia normal, durante su adolescencia se conviertió en una joven guapa con bastante éxito con los chicos, hasta que con 22 años de edad se quedó embarazada de un médico vienés que ejercía en Múnich.

Su familia se escandalizó ante este embarazo y, una vez que dio a luz, en el año 1929, la enviaron a Estados Unidos, aunque se quedaron con su hijo porque dudaban de la educación que Anna Marie pudiese darle.

Estando allí conoció a un emigrante de origen alemán como ella llamado Philip Hahn, con quien se casó en 1930.

Tras la boda el matrimonio fue a la casa paterna de Anna Marie para presentar a su marido y hacerse cargo de su hijo, a quien habían puesto el nombre de Oscar. En esta ápoca Anna comenzó a sentir atracción por el juego, lo que le llevó a quedar prácticamente en la ruina.

 En Marzo de 1933 conoció a un hombre llamado Ernst Kohler, de quien se hizo amiga rápidamente. Ernst murió el día 6 de Mayo dejando a Anna su casa en herencia. Albert Parker era un hombre de 72 años vecino de los Hahn a quien Anna empezó a cuidar puesto que poco antes se había quedado viúdo y estaba enfermo. Albert le había prestado 1.000 dólares a Anna, y ambos habían firmado un pagaré ante un notario; sin embargo, a la muerte de Albert (tres meses más tarde) dicho pagaré había desaparecido. Otro vecino de los Hahn, Jacob Wagner, murió súbitamente el día 3 de Junio de 1937 dejando en su testamento un legado de 17.000 dólares “a su querida sobrina Anna Hahn”.

Los familiares directos del señor Wagner se escandalizaron ante esto puesto que Anna no tenía nada que ver con su familia y era una pequeña fortuna para aquella época. Al morir Jacob comenzó a cuidar a George Gsellman, un hombre viudo de posibles que tenía 67 años de edad. George murió el 6 de Julio de 1937, un mes y tres días después que Jacob, dejando 15.000 dólares legados a Anna. Poco después de la muerte de George, los Hahn hicieron un viaje a Coloorado Springs. Durante ese viaje conocieron a Georg Obendoerfer, un zapatero que también estaba de visita. El señor Obendoerfer murió el 1 de Agosto de 1937 en lo que su hijo calificó como “una fatal agonía”.

Tanto se sorprendió que puso en conocimiento de la policía que sospechaba que Anna Marie podría estar implicada en la muerte de su padre. Ante esta denuncia, el juez ordenó que se le realizase una autopsia al cadáver. Una vez realizada, se descubrió que el señor Obendoerfer había fallecido a consecuencia de una intoxicación de arsénico.

Ante la alarma que generó este descubrimiento se decidió examinar también los cadáveres de las personas a las que Anna había estado cuidando y que le habían dejado, misteriosamente, grandes cantidades en sus respectivos testamentos. Anna fue detenida en cuanto finalizó la primera de las autopsias al ser detectado arsénico también en el segundo cadáver en ser examinado.

Finalmente fue condenada formalmente de cinco asesinatos en primer grado y se inició su juicio en medio de una gran expectación. Tras cuatro semanas de juicio, Anna fue encontrada culpable y sentenciada a muerte en Noviembre de 1937. El día 7 de Diciembre de 1938 Anna Marie Hahn fue conducida a la silla eléctrica.

Kristin Rossum


Kristin Margrethe Rossum (nacida el 25 de octubre 1976), se encuentra cumpliendo una sentencia de cadena perpetua en California por envenenar a su marido Greg Devillers con fentanilo que robó de su trabajo y tratar de hacer pasar su muerte como un suicidio.

El 6 de noviembre de 2000 a las 21:15 aproximadamente, Kristin hizo una llamada al 911. Los paramédicos entraron en el apartamento por la puerta principal ya que estaba abierto y vieron a Kristin al teléfono en el centro de la sala de estar. Greg fue declarado muerto después de los paramédicos lo llevaron al hospital. Para hacer que su muerte pareciera un suicidio, se roció de pétalos de rosa roja sobre el cuerpo de su marido y coloca una foto de la boda cerca. Irónicamente, esta escena fue similar a una escena de película favorita Rossum, American Beauty.

Después de Greg se enteró de su relación, él la había amenazado Kristin que expondría a su relación y su uso de drogas. Michael se enteró de la amenaza antes de que Greg fue asesinado. Dos semanas después de la muerte de su marido, Kristin fue interrogada por la policía. Ella le dijo a los detectives que su marido había estado deprimido antes de morir. El padre de Kristin dijo que él parecía estar profundamente afligido y que bebió vino, ginebra en gran medida toda la noche.

En unos cuantos meses de la entrevista de televisión después de la muerte de Greg, Rossum dijo, "él estaba haciendo un gran negocio, creo que él estaba haciendo una declaración de que él sabía que nuestra relación había terminado." Llamó por teléfono a su oficina y le dijo a sus empleadores que no iba a venir a trabajar el día de su asesinato.

Durante la investigación, las pruebas de toxicología mostraron fentanilo en el cuerpo de Greg y los investigadores encontraron una gran cantidad de fentanilo que falta en el médico Oficina del Forense. La policía cree que ella robó la droga en el trabajo. Mientras que la investigación continuaba la policía aprendió un secreto acerca de Kristin, que era un habitual de metanfetamina usuario. El 25 de junio de 2001, siete meses después de la muerte de Greg, Kristin fue arrestado y acusado de asesinato. Sus padres pagaron por ella $ 1,25 millones la fianza y la levantó de la cárcel de San Diego.

En 2006, la familia de Greg de Villers-demandó Rossum con un traje de homicidio culposo y pidió a un jurado de San Diego para otorgar millones de dólares en daños punitivos. Fue también porque la familia no quería Rossum para vender su historia a los productores o editores. El jurado le otorgó a la familia de Villers -más de $ 100 millones en daños punitivos, el doble de la cantidad que la familia había solicitado. Juan Gómez, el abogado de la familia de Villers, dijo que el premio punitivo puede ser el más grande otorgado en el estado en contra de un acusado individual. 
Un juez luego redujo la indemnización por daños punitivos de $ 104,5 millones a US $ 14,5 millones.

En septiembre de 2010 un panel de tres jueces de la Corte noveno Circuito de Apelaciones de EE.UU. llegó a la conclusión de que los abogados de Rossum fallido su defensa en el juicio por no desafiar la afirmación del fiscal de que su marido murió de una sobredosis de la droga. Los jueces dijeron que el defensa debería haber probado de muestras de la autopsia Villers 'de metabolitos de fentanilo, que el cuerpo produce cuando el hígado procesa la droga. 

Si no se han encontrado metabolitos, sería una muestra de Villers no había ingerido fentanilo antes de su muerte, refutando el núcleo de la acusación, los jueces escribieron. En su lugar, se han planteado la posibilidad de que el fentanilo en su sistema era el resultado de la contaminación en la Oficina del Condado de San Diego Médico Forense, dijeron. 

Un experto contratado Rossum como ella apeló su sentencia dijo que los niveles extremadamente altos de fentanilo en el sistema de Villers-eran incompatibles con las demás pruebas en el caso. 

Otros dos medicamentos también fueron encontrados en Villiers en el momento de su muerte, el clonazepam y la oxicodona. Aunque no se midieron en las cantidades que cada uno sería fatal, los jueces dijeron que no había testimonios durante el juicio Rossum que cuando se toma en combinación de las drogas se multiplican los efectos de cada uno. Si no ingerir el fentanilo, mientras que él estaba vivo, con los otros dos fármacos en combinación podría proporcionar una explicación alternativa de la muerte de Villers "para la defensa, dijo el tribunal. Todas las apelaciones Rossums en la corte estatal no por lo que luego se volvió a la corte federal.

El 13 de septiembre de 2011, la Corte de Apelaciones de EE.UU. retiró su dictamen y lo reemplazó con un comunicado de un párrafo que en virtud de la petición de un nuevo Suprema de los EE.UU. Rossum precedente de la Corte fue rechazada...

Awilda Lopez


El 22 de noviembre de 1995, a un año y medio después de la muerte de su amado padre, a la edad de seis años, Elisa Izquierdo fue asesinada por su madre. Elisa Izquierdo (febrero 11, 1989 - noviembre 22, 1995) fue un niña cubana-americana, que nació adicta al crack, cuya adicción era indirectamente responsable de su madre por el uso de esta substancia durante el embarazo, aparte Awilda había perdido a su apartamento, y en el refugio de Brooklyn Place Auburn, comenzó un romance con Gustavo Izquierdo, quien trabajó en el refugio como cocinero.

A medida que su embarazo avanzaba, Awilda estaba hundida en las drogas, al grado que los familiares lograron arrebatar la custodia de sus dos primeros hijos, Rubencito y Kasey. Los trabajadores sociales en el hospital de Woodhull echó un vistazo a pequeña Elisa, adicta al crack e inmediatamente asigna la custodia al padre. Siguiendo el procedimiento estándar, también alertó a la CWA. Elisa se convirtió en un símbolo del abuso de niños en los EE.UU. después de haber sido golpeado a muerte por su madre, Awilda López, en la ciudad de Nueva York, la pareja de Awilda violaba a Elisa con un cepillo de dientes y los vecinos dicen que escuchaban gritar y suplicar a la niña, la madre de Elisa le dijo a la policía, ella le había hecho comer sus propias heces y utilizó su cabeza para limpiar el suelo. Todo esto durante un período de semanas, o quizás meses.

En los medios de comunicación, Elisa fue llamado con frecuencia una versión moderna de Cenicienta , porque ella había estado bajo la protección de un padre amoroso, Gustavo Izquierdo, hasta que murió de cáncer el 26 de mayo de 1994, el mismo día que había planeado para enviarla a la Cuba para protegerla de su madre, su educación iba ser financiada por el Príncipe Michael, de Grecia. La historia de su vida se convirtió en el tema de muchas especulaciones en los medios de comunicación, desde los tabloides locales, como el New York Daily News y The New York Post a la portada de la revista Time . Su historia apareció en un episodio de agosto 1996 Dateline NBC .

Su funeral atrajo a unos 300 asistentes. El 12 de febrero de 1996, el gobernador George E. Pataki firmó la legislación Ley de Elisa , que está diseñado para equilibrar la necesidad de una mayor responsabilidad a través de la conciencia pública y la supervisión del gobierno, con los intereses de privacidad de los individuos involucrados en casos de servicios de protección infantil. En el verano de 1996, Awilda López fue sentenciada a 15 años a cadena perpetua (hasta 2010) por matar a su hija, compañera de Carlos Lopez, también fue condenado por su participación en su muerte.

Nisreen Mansour al Forgani




Cuando se publica la noticia de que alguien admitió haber matado a sangre fría y a quemarropa a once prisioneros indefensos, uno imagina que el asesino tiene que ser un hombre tan curtido por la experiencia de la guerra que ya no siente el más mínimo remordimiento al halar el gatillo. Sin embargo, aunque parezca increíble, recientemente arrestaron en Libia a una joven de 19 años que se comportaba como toda una asesina en serie al servicio de Coronel Muammar Gaddafi.

Nisreen Mansour al Forgani, la joven arrestada, no niega el hecho de que asesinó a 11 prisioneros rebeldes, pero aclara que lo hizo bajo amenaza de muerte. 

 Según relató los hechos al periódico británico Daily Mail "primeramente maté a uno. Luego trajeron al próximo prisionero a la habitación el cual quedó en shock al ver al primero muerto en el suelo. A ese lo maté también así como a todos los demás a una distancia de un metro aproximadamente". 

 Si mató bajo amenaza o voluntariamente es precisamente lo que se tratará de averiguar en un juicio que se le va a celebrar en breve. Por ahora esta joven asesina está encadenada a una cama de un hospital en Trípoli en lo que se lleva a cabo dicho juicio. Su única esperanza ahora es convencer a los rebeldes que piden su ejecución de que ella fue una victima más de Gadaffi y sus altos oficiales los cuales, según Nisreen, no solo la obligaron a cometer todo tipo de atrocidades, sino que también abusaron sexualmente de ella.

Rosa María Moreno Castillo



De tres certeras puñaladas, una ama de casa mató a su esposo y lo escondió debajo de la cama, durante la madrugada de este sábado en la zona Centro de Coatepec, la fémina ante el arrepentimiento, dio aviso a las autoridades la tarde de este día. Se trata del fallecimiento de David Martínez Ortiz, de 19 años de edad, de ocupación mesero. 


A las 15:00 horas, elementos de la Policía Municipal de Coatepec acudieron a la privada de Lorenzo Polanco número 4 interior 4 de la zona Centro de Coatepec, donde se encontraba un hombre muerto. 



Rosa María Moreno Castillo, de 20 años de edad, acudió a entregarse a la comandancia de la citada policía municipal, luego de haber confesado haber asesinado a su esposo por problemas maritales. Los efectivos municipales al corroborar los hechos, dieron aviso al Ministerio Público de Coatepec, acudiendo al lugar el fiscal de la citada dependencia, así como agentes de la AVI y el perito criminalista César Hugo Villa. 



El cuerpo fue encontrado debajo de una cama, boca arriba, con tres puñaladas en diferentes partes del cuerpo. Moreno Castillo, dijo a las autoridades que durante la madrugada del sábado, alrededor de las 01:30 horas, mantuvo una fuerte discusión con su marido, luego de que pretendían divorciarse, sin embargo, el hoy occiso le pidió a cambio a su hija de apenas dos años de edad. Esta situación no le pareció a la ama de casa, por lo que los ánimos se calentaron, por lo que David Martínez Ortiz pretendió golpearla (según la versión de la fémina), ella se defendió tomando un cuchillo con el cual apuñalo a su esposo en tres ocasiones. 


Asustada del incidente, escondió el cuerpo de su esposo debajo de la cama y posteriormente limpio la escena del crimen, luego de esto acudió a visitar a su mamá a quien le dejó su hija y le contó los hechos, se entrego antes las autoridades, luego de tener el sentimiento de culpa. 


Al finalizar las diligencias ministeriales, el cadáver fue llevado al Semefo para los estudios correspondientes de ley y más tarde entregar el cuerpo a sus familiares. Mientras tanto, Rosa María Moreno Castillo, se encuentra en los separos de la Policía Municipal de Coatepec, en espera de que se defina su situación jurídica ante este crimen.

Luo

Luo, una mujer china recién casada mató a su marido quemándolo vivo, tras una riña alentada por el alcohol, por haberse metido en la cama sin lavarse los pies, según informaron medios estatales. "Wang y su esposa, Luo, se casaron el 2 de febrero. 

La pareja discutía con frecuencia por cosas triviales", dijo la agencia de noticias oficial Xinhua, citando a un diario local. La pareja, oriunda de la provincia central Hubei, tuvo otra pelea en la noche del 4 de marzo, "y, frustrados, bebieron juntos una botella de licor para aplacar su ira". "A eso de las 10 de la noche, Luo vio que su marido se metía en la cama sin lavarse los pies. 

En un rapto de ira e intoxicación, prendió fuego las sábanas en las que él dormía", dijo diario. "Cuando él despertó, comenzaron a pelearse antes de que un muy borracho Wang se desvaneciera. Mientras el fuego consumía la habitación, Luo escapó hacia el salón, dejando a su media naranja a merced de las llamas", agregaban las informaciones. La mujer ha sido arrestada, señaló la agencia Xinhua.

Mary Winkler



Mary Carol Winkler, nacio el 10 de diciembre de 1973 se caso con Mattew Winkler en 1996, quien se volvio predicador, Mary fue hallada culpable de matar a su esposo con una escopeta que según dijo se disparó accidentalmente mientras ella le apuntaba. Mary Winkler, quien dijo haber sido abusada por su esposo Matthew Winkler, no reaccionó cuando se leyó el veredicto. 

El jurado deliberó ocho horas antes de hallarla culpable de homicidio voluntario. Ella podría ser sentenciada a entre tres y seis años de prisión pero podría ser apta para salir en libertad vigilada tras cumplir un tercio de su sentencia, fueron 61 días en la carcel.

La fiscalía dijo que era absurdo insinuar que el disparo fue accidental. Matthew Winkler, de 31 años, pastor de la iglesia Fourth Street Church of Christ, fue hallado con un tiro en la espalda en la casa parroquial del templo en marzo de 2006. Un día después, su esposa fue arrestada tras ser hallada con sus tres hijitas en la costa de Alabama. Testigos de la fiscalía describieron a Matthew Winkler como un buen esposo y padre, y la hija de 9 años de la pareja testificó que nunca vio a su padre maltratar a su madre.

Mary Winkler también dijo al ser contrainterrogada que su esposo no hizo nada como para merecer la muerte. Las hijas de la pareja - de 2,7 y 9 años - están bajo la custodia de los abuelos paternos, pero los abogados defensores dijeron que Mary Winkler espera que el veredicto le permita reunirse con sus hijas en el futuro. 

Homicidio voluntario quiere decir que el crimen fue cometido en un estado irracional y no se necesita premeditación para hallar culpable a alguien. 

Una psicóloga testificó que la pastora no pudo haber sido capaz de concretar la intención criminal debido a su estado mental cuestionable. 

La doctora Lynne Zager dijo que Mary Winkler sufría de depresión leve y trastorno de tensión post traumático, que comenzó a los 13 años, cuando murió su hermana - lo que empeoró porque su esposo abusaba de ella.

29 sept 2012

Hebsiba Cecilia Cárdenas Cázares


Hebsiba Cecilia Cárdenas Cázares, Lucía Torres Rodríguez, de 31 y 28 años, respectivamente, así como un menor de 16, pariente de la víctima, quedaron a disposición de la representación social, luego de su detención en el mismo lugar de los hechos.

En sus declaraciones, el esposo de la víctima, refirió que estaba en su domicilio en compañía de su esposa y al salir de bañarse se percató de la presencia de tres sujetos que tenían el rostro cubierto con pasamontañas. Una de ellas portaba arma de fuego y los otros tenían cuchillos, con los cuales amagaban a su pareja. Durante el forcejeo, Hebsiba Cecilia, quien portaba la pistola, accionó el arma en contra de Araceli Mónica Cázares Maldonado, quien cayó a un costado de la cama, en tanto los otros dos agresores se abalanzaron contra su esposo, quien se defendió al forcejear con uno de ellos. 

Con el mismo cuchillo que lo atacaron, el denunciante lesionó a uno de sus agresores, percatándose que se trataba de una mujer, a quien reconoció como Lucía Torres; también logró quitarle la pistola al otro agresor, con la que lo golpeó en la cabeza para defenderse.

El otro atacante lo hirió por la espalda con el arma punzo cortante, para luego darse a la fuga del lugar. A través de vía telefónica solicitó apoyo de elementos policíacos, quienes encontraron en la cocina a la inculpada que estaba lesionada y en la recámara a la esposa del denunciante, por lo que llamaron a paramédicos para su atención médica, sin embargo, la señora, de 46 años, ya había fallecido. 

El afectado refirió que una de las agresores fue su propia hija, la amiga de ella y uno de sus sobrinos. La agresora refirió que actuó en contra de su propia madre por resentimiento, porque no la permitían ver a sus hijos.

Carolyn Warmus


El 15 enero de 1989, un profesor de escuela elemental de 41 años, Paul Solomon, recibió una llamada al atardecer. El hombre vivía en un lujoso condominio en el condado neoyorquino Westchester junto con su esposa Betty Jeanne, de 40 años, y su hija Kristan, de 14. 

Al otro lado de la línea se encontraba Carolyn Warmus, de 25 años, a quien Solomon había conocido en 1987 en una escuela elemental donde laboraban juntos. Pese a la diferencia de edad —o quizá por lo mismo— los dos mentores iniciaron un romance. 

La mujer provenía de una familia adinerada de Detroit. Siempre caprichosa y llena de privilegios, su padre le cumplía todos sus deseos, incluso después de que se divorció de la madre de Carolyn y se separó de la familia. Además de ser conocida por andar sólo con hombres casados, muchos de sus conocidos la apodaban La Esquizo, por su ostensible inestabilidad mental. Después de recibir la llamada, Solomon le dijo a su esposa que iba a jugar boliche, mientras que Kristan decidió quedarse a dormir en casa de una amiga. 

Solomon, efectivamente, estuvo un par de horas con sus conocidos. A las 7:15 de la noche, cuando el hombre se despedía de sus amigos, una mujer llamó al 911 gritando “¡Él me está matando!” La operadora preguntó el domicilio y el nombre de la mujer, pero ya no hubo respuesta. A las 7:45, Solomon y Carolyn se encontraron en un restaurante, de donde salieron a su nidito de amor. Cerca de la medianoche, el hombre llegó a casa. La televisión estaba a todo volumen y su esposa en el piso. Pensó que dormía, pero, cuando intentó despertarla, vio varios rastros de sangre.

El primer sospechoso en el asesinato de Betty Jeanne, baleada en ocho ocasiones, fue Solomon. Sin embargo, el registro del 911 le dio al hombre una coartada irrefutable: al momento de la llamada telefónica, Solomon se despedía de sus amigos del boliche. Inicialmente, Solomon evitó mencionar el nombre de Carolyn. Pero, cuando las autoridades apretaron el lazo al preguntarle en dónde había estado después del boliche, tuvo que despojarse de su disfraz de esposo modelo. El problema ahora era para la mujer, quien, de acuerdo con los investigadores, tuvo el tiempo suficiente para ir a la casa de los Solomon, asesinar a Betty Jeanne y después asistir a su cita con Paul. Cuando la policía fue al hogar de Carolyn encontró a una mujer vanidosa, superflua y aniñada. Dijo que no conocía a la esposa de Paul, aunque aceptó ser la amante de éste. 

Los detectives no creyeron la versión y acudieron al baúl del tesoro de las evidencias: el registro de las llamadas telefónicas. El rastreo de los números y lugares a los que llama un sospechoso es oro molido para un buen investigador. Salió a la luz el nombre de un detective privado, quien proporcionó el arma a Carolyn para —ella dijo— su “defensa personal”. Asimismo estaba el registro de un armero, quien fabricó un silenciador para la pistola. 

Finalmente apareció una mujer cuya tarjeta de crédito fue robada por Carolyn. Cuando comenzó el juicio contra Carolyn Warmus, los medios salivaron de placer. En primer lugar se supo que Paul Solomon vendió la historia del asesinato de su esposa y de su amasiato con la presunta homicida a la cadena HBO. Pero fue Carolyn la que cautivó al público al aparecer en la corte como una femme fatale sacada del cine de los años 40. Sus faldas extra cortas, su cabello rubio, sus zapatos de tacón de aguja, sus hermosas piernas largas convirtieron a las audiencias en una especie de pasarela. Por si algo faltara, la mujer soltaba sollozos fingidos, secándose los ojos con el pañuelo y expresando cosas como: “¡Lo hice! Pero alguien me puso una trampa, yo no quería hacerlo. 

Tengo tanto miedo de estar sola” Por varios meses, la vampiresa Carolyn Warmus trajo de cabeza a los medios, sobre todo cuando se demostró que no era en lo absoluto una rubia boba. Planeó y ejecutó el homicidio con sangre fría. Aparte de viajar muchos kilómetros para adquirir munición con una tarjeta de crédito robada, tuvo la tranquilidad de tocar el timbre de la casa de los Solomon, entrar, disparar contra Betty Jeanne, y finalmente fingir que era la víctima la que llamaba al 911 en busca de ayuda. 

El jurado no se dejó engatusar por la sirena y el juez John D. Carey rompió los pronósticos de que Carolyn recibiría 15 años de prisión, otorgándole 25. La mujer enfrentó su sentencia, ahora sí, sola: Solomon estaba ocupado con el drama televisivo de su vida y el padre u otro familiar de ella brillaron por su ausencia. 

Aun así, Carolyn Warmus jamás acudió a las audiencias con un solo pelo fuera de lugar.

28 sept 2012

Patrizia (Reggiani) Gucci



Patrizia Gucci cumple una condena de 29 años de cárcel desde 1998 por encargar tres años antes el asesinato de su célebre marido, Mauricio Gucci, pero no tiene ganas salir de prisión. La viuda negra del mundo de la moda, conocida mundialmente por su frase "prefiero llorar en un Rolls que ser feliz en una bicicleta", seguro que echa de menos el lujo que dejó atrás desde su arresto, no así la libertad que le otorgaría aceptar el tercer grado penitenciario que el juez le ha propuesto. 

El único motivo que ha alegado la condenada al rehusar la oferta del juez es que no está dispuesta a trabajar. "Prefiero quedarme en mi celda y regar mis plantas, no he trabajado un solo día en mi vida", aseguró Gucci ante el tribunal. Según algunos medios, el trabajo que habría desempeñado la viuda del célebre estilista estaría vinculado a un lujoso restaurante etno-chic o a un gimnasio del centro de Milán. 

Patrizia Gucci, de 63 años, ha demostrado un comportamiento impecable durante los 14 años que lleva en la prisión de San Vittore en Milán. Se le ha permitido visitar a su madre Silvana y a sus dos hijas Allegra, de 29 años, y Alessandra, de 36, en el piso milanés donde la familia residía cuando su marido aún estaba con vida. Según ha explicado Gucci al juez, ha rechazado el tercer grado porque la salida semanal de la que ya disfruta desde 2005 le permite visitar la mansión que sus hijas tienen en Corso, Venecia, y disfrutar de algunas compras en lujosa Via Montenapoleone, la arteria que concentra las tiendas más lujosas del centro milanés. Patrizia Gucci era conocida en toda Europa por sus gustos caros y la ostentación que hacía de su lujoso modo de vida, algo con lo que su difunto marido quiso acabar en 1985 ofreciéndole 650.000 dólares por romper el matrimonio. La cantidad ofrecida fue para Patrizia una broma de mal gusto, ya que la fortuna del heredero de la casa de modas estaba ya en aquel entonces estimada entre los 120 y 180 millones de dólares. 

Despechada, Patrizia urdió el asesinato de su esposo. Dos sicarios acabaron pegándole tres tiros en la cabeza el 27 de marzo de 1995 ante el venerable "palazzo" del centro de Milán, donde dos años antes Maurizio había instalado sus oficinas tras vender su parte mayoritaria en Gucci a un grupo árabe. 

 El crimen estuvo desde un inicio envuelto en el misterio y llevó a la policía milanesa dos años de cabeza. Finalmente, salió a la luz una trama salpicada de celos, rencores familiares y disputas por la herencia del imperio. Cinco personas fueron detenidas, entre ellas una vidente Giuseppina Auriemma. La historia es carne de celuloide y lleva desde hace años a Ridley Scott detrás.

Sylvia Seegrist



Una asesina múltiple fue Sylvia Seegrist, nació en 1960, tenía 15 años cuando le diagnosticaron esquizofrenia;paranoide, a los 25 años fue que entró en un centro comercial en Springfield, Pensilvania, en 1985, y abrió fuego, matando a tres personas, entre ellas un niño de 2 años, y lesionando a varias más, antes de ser sometida. En el juicio, Seegrist le dijo al juez: “Apresúrate, hombre. Sabes que soy culpable. Mátame aquí mismo”. 


 Seegrist, quien expresó una profunda ira contra el mundo, fue calificada como demente criminal, y enviada a un hospital psiquiátrico. Antes del tiroteo, la mujer mostró interés en una matanza que acaparó los titulares en un local de McDonald en San Ysidro, California, y visitó un McDonald en el centro comercial de Springfield, y declaró en voz alta que podría repetir la matanza allí.