15 feb 2013

Penny Bjorkland

Penny Bjorkland mata a August Norry. 

Rosemarie Diane "Penny" Bjorkland de 18 años, era la típica "chica de al lado". Cabello rubio, ojos azules, y pecosa, tenía la manía de comerse las uñas.

El 1 de febrero de 1959, Penny salió de su casa con un revólver calibre 38, robado el mes anterior de la casa de un amigo, metida en la cintura de sus pantalones. 

Ella estaba caminando sin rumbo por un camino en las colinas de Daly City, cerca de San Francisco cuando el paisajista y su padrastro August Norry se detuvo y le preguntó si quería un aventon.

Penny le dio las gracias, sacó la pistola y disparó seis tiros contra él a quemarropa. A continuación, volver a cargar el arma y volvió a tirar otros seis disparos en su cuerpo. Luego lo hizo de nuevo. Penny sacó cuerpo Norry de fuera y se fue en su auto. La policía estaba desconcertada cuando el cadáver fue descubierto al día siguiente, más aún cuando un muchacho testificó que había visto a una chica rubia pecosa conducir el coche de Norry lejos de las colinas.

Las balas recuperadas del cuerpo eran distintivas "wadcutters", utilizados principalmente para prácticas de tiro. Las balas se remontan a la tienda de armas venían, y el dueño recordó venderlos a Bjorkland.

La policía la arrestó en su casa en Daly City, y le confesó a la mañana siguiente. Cuando se le preguntó por qué lo hacía, Penny respondió: "Desde hace aproximadamente un año o año y medio he tenido el impulso de matar a alguien.

Admito que el motivo parece una locura, pero yo quería saber si una persona podría cometer un delito como este y no se preocupe por la policía en busca de ella o la tienen en su conciencia. " Cuando se despertó el día primero de febrero se dijo: "Hoy es el día en que va a matar a alguien". Cerca del final de la entrevista de la policía declaró: "Me he sentido mejor desde que lo mataron". Ella  reias en el juicio hasta que el juez la sentenció a cadena perpetua. Estaba sorprendido por el veredicto y dijo: "Yo soy infeliz".

14 feb 2013

Heather Marie D'Aoust


Jueves 29 de mayo del 2008 

Acusada como adulta la niña que mató a la madre a martillazos en EE.UU. 

La niña de 14 años acusada de matar a su madre a martillazos en su casa de California, oeste de Estados Unidos, fue procesada este jueves como una adulta en un tribunal superior, donde su defensa dijo que era inocente de los cargos de asesinato presentados en su contra. 

Heather Marie D'Aoust, la adolescente implicada en esta tragedia sucedida el fin de semana pasado en un suburbio de San Diego (200 km al sur de Los Angeles), fue acusada del asesinato de la madre y de asalto con un arma mortal contra el padre, James D'Aoust, según documentos judiciales. 

Su abogado defensor, Paul Pfingst, presentó en su nombre una declaración de inocencia, pero a petición de la fiscal acusadora Kristen Spieler, la adolescente quedó detenida sin derecho a fianza y se prevé que la primera audiencia preliminar sea el 3 de septiembre. Su nombre fue divulgado públicamente luego que la justicia decidió tratar el caso como el de un adulto, explicó una fuente de la policía. 

El padre de la familia, James D'Aoust, ofreció una conferencia de prensa a la salida de los tribunales asegurando que su hija "no es el diablo" y necesita ayuda. "Lamento que estemos atravesando juntos por todo esto. Es una circunstancia desafortunada", dijo el padre de la niña acusada, que según reveló su abogado fue adoptada por la familia cuando era muy pequeña. "Amé a mi esposa. Viví con ella durante 30 años (...) Ella crió a tres niñas maravillosas, y como todos, vinieron a este mundo con defectos. Heather tenía más defectos de los que nosotros creíamos saber cómo lidiar con ellos", agregó D'Aoust agradeciendo la unión y apoyo de sus amigos y familiares esta semana. "En este momento, parece que lo mejor para mí es intentar ayudar a Heather porque creo que está enferma y necesita ayuda. Ella no es el diablo", indicó el padre acompañado del letrado Pfingst, quien expresó su esperanza en que la fiscalía reconsidere su decisión de acusar a la menor como a una adulta. 

Heather Marie D'Aoust, que asistió a la audiencia para conocer los cargos en su contra vestida con uniforme de presa naranja, podría ser sentenciada a 30 años de cárcel o cadena perpetua si es declarada culpable. La tragedia ocurrió en Scripps Ranch, un suburbio de San Diego, donde Rebecca D'Aoust, de 56 años, falleció el lunes en un hospital a raíz de un traumatismo en el cráneo, indicó el teniente Kevin Rooney. 

El domingo en la mañana, su esposo y una de sus hijas, de 21 años, se despertaron por los gritos de una pelea y hallaron el cuerpo de la madre en la cocina.

Elizabeth Haysom

1986, Virginia (Estados Unidos): Jens Soering y Elizabeth Haysom, una pareja de estudiantes con una relación amorosa, matan a cuchilladas a los padres de ella por oponerse a su noviazgo. Huyen a Inglaterra, donde son detenidos por falsificar cheques. Extraditados a Estados Unidos, confiesan su crimen y son sentenciados a prisión perpetua. Después se retractan y su caso se politiza.

Karen Severson y Laura Doyle



Karen Severson y Missy Avila vivían en la misma calle en Arleta, California, una comunidad suburbana ubicada en el Valle de San Fernando. Se conocieron cuando tenían ocho años de edad y crecieron juntas. Las dos niñas, a quienes unía una gran amistad, eran distintas en muchos sentidos. Karen llegó a ser una adolescente obesa, mientras que Missy, cuya estatura no superaba los 1,5 metros, tenía una pequeña figura y un hermoso rostro saludable. A Missy le iba bien en la escuela. Karen reprobaba. 

En cuanto a los chicos, Missy podía escoger. A la edad de 17 años ya había tenido varios novios. Karen había tenido pocos novios y envidiaba la popularidad de Missy. Cuando logró conquistar a uno de los chicos de la localidad, quedó embarazada. Abandonó los estudios y dio a luz a una niña. 

Decidió quedarse con la pequeña, pese a que el papá negaba cualquier responsabilidad. Durante todo este turbulento período, la buena amiga de Karen, Missy, estuvo constantemente a su lado, ofreciéndole apoyo y compañía, mientras que los demás no eran tan bondadosos con ella. 

 El primero de octubre de 1985, Missy salió de casa con una amiga, Laura Doyle. Le dijo a su madre que querían ir en auto hasta Stonehurst Park. Las muchachas salieron muy animadas, riendo y bromeando. Alrededor de las seis, Laura llamó a la casa de los Avila y preguntó por Missy. Se sorprendió cuando le dijeron que Missy no había regresado. De hecho, la señora Avila pensaba que su hija aún estaba con Laura. Ella le explicó que habían conducido a Stonehurst Park, donde Missy había visto a tres jóvenes que dijo conocer; los chicos estaban en un Camaro azul. Laura la dejó y aprovechó la oportunidad para ir a llenar el tanque de gasolina en una estación cercana. 

Cuando regresó, Missy se había ido. Laura se sintió un poco decepcionada, pero pensó que Missy, simplemente, se había ido con sus amigos. También le indicó a la señora Avila que ella no conocía a los muchachos; le pidió que le dijera a Missy que la llamara cuando volviera a casa. Missy nunca regresó a casa esa tarde ni ninguna otra. La señora Avila notificó la desaparición de su hija a la policía. Durante tres días, los amigos y familiares de Missy buscaron frenéticamente en sus mentes cualquier pista que ayudara a la policía a encontrar a la desaparecida joven. Laura no tenía idea de cómo era el aspecto de los jóvenes y, pese a repetidos interrogatorios, sólo pudo decir que el auto era un Camaro azul. No recordaba el número de la matrícula. 

 El 4 de octubre, dos excursionistas que recorrían los bosques cercanos a la carretera Big Tujunga encontraron el cadáver de la diminuta Missy Avila en un arroyo de no más de 20 centímetros de profundidad. Un gran tronco había sido colocado sobre su espalda. Por el estado del rostro de la víctima, los detectives determinaron que su cabeza había sido presionada contra las piedritas que cubrían el fondo del riachuelo. El tronco probablemente fue puesto sobre el cuerpo para asegurar que la joven muriera. Comenzó la cacería de los tres muchachos del Camaro azul. 

Laura fue interrogada nuevamente, pero no pudo agregar nada a su declaración original. A la gran amiga de Missy, Karen, el asesinato le resultó particularmente difícil. Mientras las semanas se convertían en meses y no surgían pistas sobre el o los asesinos, Karen organizaba grupos de discusión entre los familiares y amigos de Missy en un esfuerzo por hurgar en sus recuerdos y encontrar alguna palabra o frase que Missy pudiera haber dicho que ayudara a resolver el enigma en torno a la chica. En varias ocasiones viajó por la carretera Big Tujunga hasta el lugar del asesinato para buscar pistas que la policía pudiera haber obviado. Karen también fue un consuelo para la familia Avila. Aconsejaba a la señora Avila y visitaba la tumba de Missy varias veces por semana. 

Durante un tiempo, Karen se mudó a la casa de los Avila. Lentamente, las personas allegadas a Missy siguieron adelante con sus vidas. Laura consiguió un empleo como dependienta en una panadería. Karen tomó un curso para ser cosmetóloga, pero el recuerdo de la muerte de su amiga siempre estaba presente en su mente. La tragedia se convirtió en una obsesión para ella. 

En una ocasión responsabilizó del asesinato a uno de los ex novios de Missy y consiguió que un grupo de amigos de la chica lo golpearan. El joven, quien recibió una terrible paliza, debió abandonar la zona por su seguridad. Otra amiga de Missy, Eva Chirumbolo, se mudó de Arleta a Las Vegas. Ella y su novio consiguieron trabajo y comenzaron una nueva vida, lejos de la atmósfera sombría que los había envuelto en California después de la muerte de Missy. Pero Eva se sentía perturbada por el asesinato sin resolver. A menudo tenía pesadillas sobre Missy. La verdad es que conocía los detalles de la muerte de Missy, pero temía por su propia vida. Los tres años posteriores a la tragedia no habían sido fáciles para Eva. Le atormentaba el remordimiento por el terrible secreto que guardaba. Cuando se enteró de que su hermano había cometido suicidio, la terrible noticia pareció tener un efecto catalizador. Eva Chirumbolo fue a la policía y contó su fantástica historia. Eva le dijo a los detectives que ella, Laura Doyle, Karen Severson y Missy habían ido por la carretera Big Tujunga en dos autos; Eva y Laura estaban en el auto que iba adelante, mientras que Missy y Karen se encontraban en el otro. 

 Una vez en las montañas, las muchachas salieron de los vehículos. Se acercaron a Missy y todo el resentimiento acumulado brotó. Karen le dijo a Missy que había sentido celos de ella toda su vida y, de hecho, la odiaba. Eva observaba mientras Laura le reprochaba a Missy por robarle sus novios. Missy lloraba, incapaz de comprender cómo sus amigas se habían puesto en su contra. Karen empujó a Missy al arroyo. Eva ya no pudo aguantar más y corrió de regreso a los autos. Mientras corría escuchó un grito espantoso y desesperado. Pocos momentos después, Karen fue con ella y le dijo que esperara. 

Regresó al río para ayudar a cubrir el cadáver de Missy con el tronco. Mientras descendían de la montaña, Laura le dijo a Eva que ella y Karen habían asesinado a Missy. Rió mientras le decía a Eva que había puesto fin a la vida de su amiga. Karen y Laura fueron arrestadas y acusadas del asesinato de Missy. La familia y los amigos de Missy no podían creer la noticia. Estas muchachas habían sido sus amigas más cercanas. La señora Avila se desmayó cuando le dijeron que Karen Severson, quien había sido su bastón de apoyo durante todos aquellos años, era sospechosa del asesinato de su hija. Después de ser arrestadas, las dos muchachas confesaron haber asesinado a Missy. 

Cada una intentó disminuir su participación, por lo que no se sabe quién mantuvo la cabeza de Missy debajo del agua. Las fotografías del cadáver indicaban que ambas jóvenes estaban involucradas; una agarró los pies de Missy, mientras que la otra sostuvo su cabeza. Laura Doyle y Karen Severson fueron encontradas culpables de homicidio no premeditado. Las dos fueron sentenciadas a cadena perpetua con un mínimo de 15 años de cárcel

Susanna Toledano y Chelsea Richardson

Rick y Suzanna Wamsley eran muy queridos en sus Mansfield, Texas, comunidad. El ex novios de secundaria, proporcionaron sus dos hijos con todas las comodidades. Pero sus veinte años de edad, hijo, Andrew, tenía una racha amarga y rebelde ... y se resentía de sus padres para hacer que se vaya a la universidad, por no darle el coche deportivo que quería, y por su desaprobación de su novia, Chelsea Richardson.

Estaba del otro lado de las vías, y ella tenía un plan mortal en el almacén para los Wamsleys ... En la noche del 11 de diciembre de 2003, Chelsea y dos cómplices entraron a la casa Wamsley. Llevar armas de fuego y cuchillos, mataron a Suzanna instante. Rick no pudo salvarse a sí mismo.

Más tarde, las pruebas de ADN vincularía mejor amiga de Chelsea, Susana Toledano, en la escena del crimen. Las autoridades entonces supo que un cuarto sospechoso siempre que el arma del crimen. Era sólo cuestión de tiempo antes de que los investigadores se acercaron al último autor, la única persona que estaba de pie a heredar casi dos millones de dólares en el caso de la muerte de los Wamsleys, su hijo Andrew Wamsley.

Los abogados de la condenada a muerte Chelsea Richardson, acusan al fiscal, que actuó en la causa que ha ocultado pruebas en el juicio. A juicio de estos abogados, son los fiscales los establecieron, ocultando pruebas que el cerebro de la matanza de 2003 fue su representado, con el presunto móvil de una supuesta herencia de 1.5 millones de dólares. Su hijo, Andrew Wamsley, fue declarado culpable de asesinato.

Una amiga, Susana Toledano, quien los fiscales dicen que hizo la mayoría de los disparos y puñaladas, se declaró culpable de asesinato. Wamsley y Toledano fueron condenados a cadena perpetua.

Richardson, ahora de 27 años, se convirtió en una de cada 10 mujeres condenadas a muerte en Texas. La oficina del fiscal de distrito se ha comprometido a cambiar el resultado de la condena de pena de muerte procesado por Parrish. Parrish dijo a la prensa que no tiene ningún problema con las declaraciones de Richardson, está intentando que se modifique a cambio de una pena de cadena perpetua, pero negó la ocultación de pruebas. “En el caso de Chelsea, conseguir una sentencia de cadena perpetua, debería haber ocurrido hace mucho tiempo”.

Anna Jatobá


El 29 de marzo de 2008 la niña Isabella Nardoni, de 5 años, fue encontrada caída en la entrada del edificio donde vivía su padre, en un distrito de clase media en São Paulo. Había sido arrojada desde la sexta planta. 

La niña todavía estaba viva, con marcas de golpes y estrangulamiento, pero murió antes de llegar al hospital. El caso policial que más conmovió a Brasil en los últimos años finalmente llegó a su fin. En la madrugada de este sábado un juez ha leído la condena decidida por un jurado popular. El padre y la madrastra de Isabella fueron considerados culpables por el asesinato. 

Alexandre Nardoni, de 36 años, tendrá que cumplir 31 años, 1 mes y 10 días de prisión. Anna Carolina Jatobá, de 26 años, por su parte, recibió una sentencia de 26 años y 8 meses. En Brasil no se aplican la pena de muerte ni la cadena perpetua. Los principales canales de televisión del país transmitieron en directo la lectura de la sentencia. En las afueras del tribunal una multitud conmemoró la condena con gritos y fuegos artificiales. 

La fachada de la casa de los padres de Alexandre Nardoni ha amanecido con pintadas. Se leían frases de protesta como "Paz, Isabella" y "31 años es poco". El juicio arrancó el lunes pasado. A lo largo de cinco días un jurado popular escuchó las deposiciones de los testigos y los argumentos de la defensa y de la acusación. A lo largo de cinco días los brasileños revivieron el trauma nacional provocado por ese crimen cometido hace dos años. Cada día las televisoras mostraron en directo el traslado de los reos por la mañana de la prisión al tribunal y por la noche del tribunal a la prisión. 

Alexandre Nardoni y Anna Carolina se decían inocentes. Según su versión, un ladrón entró en el piso y mató a Isabella mientras la pareja regresaba al estacionamiento del edificio para recoger a sus dos hijos menores que habían quedado dormidos en el coche. La familia había acabado de llegar de una fiesta. Los jurados no creyeron en la historia contada por el padre y la madrastra, puesto que nunca se encontró ningún rastro del presunto ladrón. Según la acusación, el asesinato fue cometido por la pareja porque la mujer tenía celos de la niña, hija de una relación anterior de Nardoni. 

Isabella vivía con su madre y visitaba al padre cada dos fines de semana. Las pruebas encontradas por la policía ayudaron a demostrar que Isabella fue golpeada dentro del coche hasta desangrar y que luego, en el piso, fue estrangulada por la madrastra. Creyendo que la niña estaba muerta, el padre cortó la malla de protección de la ventana de una de las habitaciones y la arrojó todavía viva desde la sexta planta. 

Se encontraron vestigios de sangre en el coche y en el piso, un pañal con gotas de la sangre de la niña recién lavado, marcas de la malla de protección en la camiseta del padre y huellas suyas en la cama que queda al lado de la ventana desde donde Isabella fue lanzada. En más de una ocasión, antes de que fueran detenidos, Nardoni y Anna Carolina casi fueron linchados por personas indignadas con el asesinato de la niña. 

En los mes después del homicidio, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva pidió cuidado a los brasileños: "Se habla del caso Isabella las 24 horas del día. Lo que me parece grave es que, aunque sea inocente, la pareja ya fue condenada". 

La madre de Isabella, la bancaria Ana Carolina Oliveira, de 25 años, ha dicho estar aliviada. "Se hizo justicia. Sin embargo, mi hija nunca regresará".

María del Pilar Pérez López

El jueves 6 de noviembre de 2008, Rocío Zamorano, hija de "La Quintrala", se sorprendió de no recibir la llamada habitual de su madre, la arquitecta María del Pilar Pérez López. 

La Quintrala sabía que había muy poco para festejar, ya que toda la familia se sentía entristecida por la muerte de Diego Schimidt-Hebbel, el novio de su sobrina María Belén Molina Pérez. Un desconocido le había disparado supuestamente para robarlo apenas dos días antes. Rocío acudió a visitar a su madre a primera hora de la mañana y la encontró en su habitación profundamente dormida bajo los efectos de una sobredosis de calmantes. 

Había intentado suicidarse. La policía, por su parte, detuvo al autor del asesinato de Diego Schmidt, un sicario de nombre José Ruz, que confesó que la arquitecta le había pagado para asesinar a su cuñado y que durante un forcejeo con el joven, que se encontraba allí para recoger a su novia, se disparó el arma, aunque éste no era su objetivo. 

La mayor sorpresa para los investigadores llegó cuando Ruz también confesó que la arquitecta también lo había contratado anteriormente para asesinar a su ex esposo y al amante gay de éste. 

 En ese preciso instante se derrumbó el castillo de naipes que durante décadas había construido la Quintrala. Los investigadores comenzaron a dejar al descubierto la oscura trama de los intentos de asesinato de su propia madre, su nuera y otros miembros de su familia, además de robos y chantajes. 

 En diciembre de 2010 la justicia chilena condenó a Pilar Pérez a cadena perpetua por los siguientes hechos: - Autora inductora de robo con homicidio en contra de Diego Schmidt-Hebbel, el 4 de noviembre de 2008. 

 - Autora instigadora del delito de parricidio de su esposo, Francisco Zamorano, y del homicidio calificado de la pareja de éste, Héctor Arévalo, el 23 de abril de 2008. 

- Delito de robo con homicidio frustrado contra su madre Aurelia López, su sobrina Belén Molina Pérez, su cuñado Agustín Molina y su hermana Gloria Pérez López. 

- Autora de lesiones graves contra su nuera Monserrat Hernando, el 7 de julio de 2007. José Ruz, el sicario, también fue condenado a cadena perpetua.

21 ene 2013

Waneta Hoyt

Primero fue un niño, de pocos meses de edad. Waneta dijo que habría muerto por el síndrome de la súbita muerte infantil.

Pero después de ese niño, vino otro. De la misma causa. Y otro más. La lista sumó cinco de sus seis hijos. Las muertes se registraron entre 1965 y 1967. Luego de las presiones de la policía, Waneta reconoció la autoría de las cinco muertes de sus hijos. Cuando le preguntaron el porqué, su respuesta rayó en lo cínico: Por la primera muerte de su hijo recibió tantas condolencias y apoyo, que se quiso sentir de nueva cuenta querida.

El quinto niño murió cuando Waneta tenía 47 años de edad. Waneta tenía fama de buena persona en la comunidad de Oswego, Nueva York. La calificaban de buena mujer. Buena madre. Buena vecina. Y fervorosa creyente: acudía con regularidad a la iglesia. Incluso, adoptó a un niño.

Nadie entendía los motivos de Waneta. En la web existen algunos foros que tratan de exculpar a Waneta, justificando el Síndrome de la Súbita Muerte Infantil en los niños, y que es prácticamente imposible determinar una muerte intencional de este mal. En 1996 fue sentenciada a 75 años de prisión. Murió en 1998.

Blanche Taylor Moore

Entre 1966 a 1989 quedaron registrados sus asesinatos. Mató a dos esposos, uno que otro amante, un pastor porque le recordaban a su padre, que había abusado de ella, y a quien también mató. 

Esta hábil mujer le ganó una demanda sexual a la cadena de supermercados Kroger, por 250,000 dólares, al mismo tiempo que mantenía una relación amorosa con un compañero de trabajo. Para lograr recopilar evidencia y poder enjuiciarla fue necesario exhumar algunos de los cuerpos de sus víctimas. Murió por inyección letal en 1991.

Rhonda Bell Martin


Rhonda Bell Martin cometió sus asesinatos entre 1932 y 1956, en Alabama, Estados Unidos, asesino a su madre, dos esposos y cinco de sus hijos. Confesó sus delitos y la condenaron a morir en la silla eléctrica en 1957.

17 ene 2013

Christine Paolilla

La forma en que ocurrieron los hechos el 18 de Julio de 2003 en una casa de Clear Lake, suburbio de Houston, Texas, no están claros. Esa noche, las amigas Rachael Koloroutis y Tiffany Rowell, además del novio de ésta, Marcus Ray Precella, y Adelbert Nicholas Sánchez, primo de Precella, fueron asesinados con tal saña, que los investigadores con más experiencia especularon que existía un odio profundo del verdugo hacia las víctimas. 

 Koloroutis y Rowell, fueron las que recibieron más castigo. Las pruebas forenses demostraron que Koloroutis no falleció a causa de los 12 disparos que tenía en el cuerpo, sino que su cabeza fue machacada con la cacha de una pistola, al parecer después de que su homicida se dio cuenta de que estaba viva. Asimismo, las mujeres presentaban varios disparos en su zona vaginal. Tuvieron que pasar tres años para que la policía recibiera una llamada que le aportó datos que incluso los investigadores desconocían. 

Nunca se supo quién fue el hombre que hizo la llamada, pero señaló que los homicidas eran dos, un hombre y una mujer: Chris Sniper y Christine Paolilla. Meses antes de que la policía recibiera el pitazo, Paolilla había visto un programa de televisión sobre crímenes sin resolver en compañía de Justin Rott, con quien recientemente había contraído matrimonio. La joven se reconoció en el retrato presentado en el programa, por lo que fue sincera con su pareja, confesando que ella había estado en esa carnicería. Rott estuvo de acuerdo en que huyeran en cuanto se lo propuso su esposa. La huida realmente no lo fue tanto: la pareja no llegó más allá de una habitación de hotel que rentaron en la misma ciudad de Houston. 

Cuando los agentes llegaron por Christine Paolilla encontraron un cuarto rebosante de heces de perro y más de 100 agujas tiradas en el piso, todas ellas utilizadas en su momento por la esposa, quien presentaba una severa adicción a la heroína. Al enterarse de que Paolilla había participado en los homicidios de los cuatro jóvenes, la gente de Clear Lake se preguntó por qué lo había hecho. En general, autoridades, público y prensa se preguntaron por qué. Desde niña, Christine Paolilla se había sentido diferente, sobre todo porque desde el kínder sufría alopecia, enfermedad que la había dejado sin cabello. 

Al ingresar a la primaria, acudía a la escuela con peluca, lo que resultó como un imán para sus compañeros, quienes no sólo se burlaban de ella, sino que, en cuanto la niña se distraía, la despojaban de su accesorio, ante la risa casi general. En la high school de Clear Lake conoció a Rachael Koloroutis y Tiffany Rowell, dos jóvenes hermosas, populares, pero también con una gran sensibilidad. No sólo aceptaron la amistad de Paolilla, sino que la enseñaron a maquillarse, le aplicaron con éxito un tratamiento que le ayudó a que le creciera el cabello, y en general, la cambiaron completamente, al punto que Christine Paolilla ganó el título de Miss Irresistible de su generación. 

Al parecer, el título de belleza y las acciones bienintencionadas de Koloroutis y Rowell no fueron suficientes para que Paolilla se convenciera de que no era fea. Fue más fuerte la envidia que sentía hacia sus amigas, tan fuerte que la noche referida se hizo acompañar de su novio Chris Snider, y juntos acudieron a su cita con la masacre. 

Paolilla siempre dijo que Snider la obligó a cometer esos homicidios, tesis que reforzó al enterarse que su antiguo novio, al saber que la policía lo buscaba, decidió suicidarse. Con lo que no contaba la asesina es que su propio esposo la condenaría a 40 años de prisión, al compartir con la policía la confesión que ella le había hecho sobre su participación activa en los cuatro homicidios.

21 dic 2012

Perla Rubi Rivas Juárez

La estudiante de derecho, Perla Ruby Rivas Juárez, de 31 años, cansada del maltrato que recibía por parte del padre de sus dos hijas, con la complicidad de su amante decidió darle muerte a su esposo y tirarlo en despoblado para no levantar sospechas. En su declaración ministerial, la mujer acusada de participar en el homicidio de su marido, aseguró que en su matrimonio con Rafael Aldama Campos sufría de constantes agresiones verbales y físicas, por lo que hace 15 días decidió separarse y poner fin a su relación.

Fue la mañana del lunes cuando el empleado de “comparte banco” llegó a la casa de su aún esposa con la intención de saludar a sus hijas de 13 y 14 años, sin imaginar que el amante de su mujer ya lo esperaba para darle muerte. Un pelea verbal entre Perla Ruby y Rafael Aldama desencadenó el trágico hecho, ya que cuando el occiso se disponía a salir de su antiguo hogar fue sorprendido por Gilberto Martínez, “El Ruso”, mismo que se escondía atrás de la puerta principal. “El Ruso”, decidido a quitar de en medio a su rival de amores, sin ningún miramiento a Rafael Aldama, lo tomó por la espalda y con su brazo le apretó el cuello hasta lograr desvanecerlo, para luego propinarle una serie de patadas en la cabeza. Al ver que el hoy occiso aún respiraba, Gilberto Martínez, ante la mirada cómplice de Perla Ruby, con el propio gafete de Rafael Aldama lo terminó por estrangular. 

 Para no levantar sospechas acerca del homicidio que cometieron Perla Rubí y su amante Gilberto Martínez, la pareja decidió sacar por la parte trasera de la vivienda en el barrio dos de Cloete, el cuerpo sin vida de Rafael Aldama Campos. Pusieron el cuerpo del hoy occiso a la cajuela de un automóvil Ford Focus modelo 1999, color rojo, propiedad de la señora Perla Rubí Rivas. Según las declaraciones ministeriales de ambas personas ante la Fiscalía General, detallaron que al filo del mediodía partieron de la casa en Cloete y tomaron el Libramiento Cuauhtémoc. 

Perla Rubí tomó el coche Chevrolet Chevy que era propiedad de su marido, mientras que su amante, “El Ruso”, utilizó el Ford Focus. El delegado regional de la Fiscalía, David Rangel Morales, informó que en el Barrio Dos de la villa de Agujita, sobre el libramiento Cuauhtémoc, dejaron estático el Chevy y la joven Perla Rubí abordó el Focus para trasladarse a la colonia 50 aniversario. 

La Policía Municipal encontró el coche gris abandonado en el libramiento, luego de que algunos de los compañeros de trabajo de Rafael Aldama Campos lo reportaron a las autoridades. Informaron que su compañero no se presentó a trabajar y temían que le pasara algo. Datos con los que cuenta la Fiscalía señalan que el mismo lunes al mediodía dejaron el cuerpo en el terreno baldío. Utilizaron uno de los caminos de terrecería y a un lado del camino bajaron a Rafael Aldama y lo dejaron en el sitio.

13 dic 2012

Kiusta Karina Hidalgo




Las autoridades judiciales liberaron a Kiusta Karina Hidalgo que en 2007 mató de un tiro a su consorte de nacionalidad norteamericana, Kenneth Augustus Kinzel, a quien luego desmembró. 

Tras permanecer cuatro años en las cárceles del Sistema Penitenciario Regional de Estelí, Nicartagua la asesina que fue sentenciada el 20 de noviembre de 2007 a cinco años de presidio, será trasladada a un centro de readaptación social que queda fuera de la región segoviana. 

Pese al hermetismo que han mantenido los funcionarios del Juzgado Especial para menores de Estelí y la Fiscalía, se conoció extraoficialmente que el Ministerio Público se opuso al traslado de la sentenciada al centro de readaptación, pero como tuvo buena conducta en el Sistema Penitenciario y ya cumplió más de la tercera parte de la condena, las autoridades judiciales le concedieron la libertad condicional con dos años a prueba. Se bachilleró Aunque desde 2008 los funcionarios del Sistema Penitenciario no permiten que los periodistas se acerquen a esas instalaciones, se conoció que la muchacha logró completar el bachillerato estando presa. 

 Además, se integró al trabajo dentro del Sistema Penitenciario, también estudió un curso de electricidad y costura, y formó parte de un equipo de fútbol femenino dentro del penal. De acuerdo con la acusación presentada por el Ministerio Público, la adolescente mató de un impacto de bala al norteamericano a la medianoche del 14 de mayo de 2007, luego que éste supuestamente llegó borracho a la casa, ubicada en el barrio “El Calvario”, donde convivían. 

El crimen La muchacha tomó la pistola que el norteamericano portaba, luego que éste supuestamente amenazó con matarla para sacarle del vientre a la criatura que estaba gestando. Por eso ella supuestamente se llenó de miedo e ira, tomó el arma que Kinzel dejó sobre la mesa y le disparó, luego desmembró el cuerpo y lo enterró en distintas partes del departamento de Estelí. El bebé que nació de la relación entre la víctima y su victimaria falleció a los tres meses, por muerte súbita, en un centro de protección capitalino, sitio al cual fue trasladado por órdenes de los funcionarios del Ministerio de la Familia de Estelí.

12 dic 2012

María del Rosario Monzón


La viuda de un militar que fue asesinado en esta ciudad y el novio de su hija podrían ser condenados a prisión perpetua por ese crimen, ocurrido hace nueve meses. Esa fue la pena pedida por el fiscal que interviene en el juicio, quien consideró que la mujer convenció al joven para librarse de su marido y poder cobrar un seguro de vida. 

El delito que se les imputa es homicidio calificado por premeditación y alevosía, y en el caso de la mujer agravado por el vínculo. Todo ocurrió en la noche del 14 de julio del año pasado. Ese día el suboficial retirado del Ejército, Miguel Angel Salguero, de 52 años, salió a caminar junto a su mujer, María del Rosario Monzón (44). Tomaron un sendero entre unos arbustos y unos minutos después la mujer salió corriendo y comenzó a pedir auxilio a los gritos. Aseguró que tres personas habían intentado asaltarlos. 

Dijo que su marido se había trenzado en una pelea y que ella había logrado escapar. Cuando una patrulla llegó al lugar, encontró al militar agonizando. Había recibido tres disparos. Le faltaban su reloj y 25 pesos. Murió poco después. La Policía desconfió de la versión que dio la mujer. 

El primer indicio extraño fue que, tras una supuesta pelea, el militar siquiera tenía la ropa desarreglada. El forense confirmó que no tenía golpes ni lastimaduras. Y al día siguiente un rastrillaje permitió hallar una mochila con balas y un documento a nombre de Maximiliano Calvo (19), novio de una de las hijas de la pareja. Calvo fue detenido y confesó el crimen. Dijo que lo hizo por pedido de su suegra. Explicó que él hizo el primer disparo y que ella "lo remató en el piso". En el juicio oral dijo que había sido obligado hacer esa declaración. Su defensor alegó además que la policía "plantó las pruebas", y pidió su absolución o que se lo condene sólo por lesiones graves, al considerar que el primer disparo no ocasionó la muerte al militar. 

Por su parte, el defensor de la mujer pidió su absolución. Pero el fiscal de Cámara, Enrique Sánchez Gavier, solicitó que se condene a los dos imputados a prisión perpetua al considerar probado que se asociaron para matar al militar. A su criterio, Monzón decidió matar a su esposo para cobrar su seguro de vida y otros beneficios, que en total sumaban unos 32.000 pesos. 

Dijo que la mujer contrató al joven para concretar el crimen y, para convencerlo, le dijo que sólo así podría estar tranquilo con su novia, ya que el militar se oponía a esa relación. Sánchez Gavier dijo que el joven, abrumado por lo que había hecho, no logró encontrar la mochila que había escondido entre los arbustos, dato que permitió rearmar la historia.

6 dic 2012

Zulema Torres


Zulema Torres pagó 461,8 dólares para que entrarán a la casa de la joven y la atacaran.

La argentina de 66 años fue detenida acusada de haber contratado a dos hombres para que violaran a su nuera en la propia casa de la imputada, informaron hoy fuentes policiales. 

Los dos hombres acusados de golpear y violar a la mujer, de 27 años, en la vivienda de su suegra, en la localidad bonaerense de Pilar, también fueron apresados, dijeron los portavoces a medios locales. Según las fuentes, la detenida, identificada en los medios como Zulema Torres, pagó 2.000 pesos (461,8 dólares) a los hombres para que atacaran a la víctima en su domicilio. 

Los investigadores concretaron las detenciones luego de que una testigo de identidad reservada relatara lo ocurrido y estableciera la identidad de los autores. En su testimonio, el esposo de la víctima también implicó al parecer a su madre en el hecho. "Están los elementos suficientes como para determinar que el hecho está resuelto", manifestó el comisario inspector Horacio Martínez a medios locales.