17 feb. 2013

Emilia Basil


Emilia Basil, nació en Beirut, Libano en 1911 y en la década del 40, decidió abandonar su tierra en busca de nuevos horizontes. 

Así llego a Argentina, dispuesta a proveerse de algún empleo, que en calidad de urgencia, le permita echar raíces en un país tan lejano. Se adapto muy bien al idioma, aunque lo evidente de su origen le valió el apodo de ” La Turca “. Tuvo varios empleos hasta que pudo consolidarse en uno, fue en un matadero, como troceadora de carne y hasta llego a manejar las reses completas, ya que tenia una contextura física que se lo permitía  era muy fuerte para el promedio habitual de mujer. 

El tiempo y la constancia, le fueron provechosos y ya por la década de 1970, tenia un esposo, Felipe Coronel Rueda, de origen Peruano y tres hijas, fruto de la unión  Consiguen comprar una vivienda, que tenia un local, donde habría funcionado un restaurante.

Basil y Rueda, no llegaban a completar el valor de la propiedad, por lo que convinieron que el dueño anterior, quien les vendía el negocio, podía permanecer viviendo allí sin problemas. Así que Petriella, se quedo en una habitación que solamente usaba para dormir, ya que su trabajo de plomero, lo mantenía la mayor parte del tiempo fuera de la casa. Al restaurante le pusieron de nombre Yamile estaba ubicado en la zona limite entre San Cristobal y Parque Patricios, en la calle Juan de Garay 2201, esquina Pasco Comercialmente era una zona interesante, porque para esa época a tan solo dos cuadras se encontraba el viejo Canal Once, Telefe de la actualidad, donde era un constante ir y venir de gente durante todo el día. Con el tiempo, Basil se convirtió en amante de Petriella, un poco presionada por este, por la deuda cercana a los 8 millones de pesos, que todavía tenían con el, pero no era algo que a ella le causara la satisfacción acorde a la situación  Todo lo contrario, la presión que ejercía sobre ella Jose Petriella, la tenia de muy mal humor y tenia miedo de que su familia se vea afectada. 

 Tal es así  que una madrugada del sábado 24 de marzo de 1973, ante los requerimientos amorosos de Petriella, simulo aceptar, y una vez que estuvo en una posición favorable, lo ahorco con una soga de plástico  Lo llevo al patio y lo introdujo en un cajón de verduras y lo tapo con trapos y otro cajón de similar tamaño Las hijas no se levantarían para ir a la escuela, y su esposo dormiría un rato mas antes de comenzar a atender el negocio, así que le quedaba un poco de tiempo para pensar de que manera, deshacerse del cadáver  No quiso apresurarse y decidió dejarlo en el lugar en que lo había colocado hasta pensar de que manera haría desaparecer definitivamente el cuerpo. 

Debido a lo voluminoso de Petriella, es que le resultaba complicado arrojar el cuerpo completo en algún descampado, a pesar de que justo en la vereda opuesta de la av Garay, en ese momento solo había campo, pero no seria fácil cruzar la calle. Se tomo todo el Sábado para pensar y después de la cena, se dirigió a dormir como lo hacia habitualmente, con la diferencia de que simulo dormirse, para que su esposo no le haga preguntas y una vez dormido el, se levanto, fue a la cocina y selecciono las herramientas adecuadas, para descuartizar el cuerpo de Petriella que ya comenzaba a emanar olor. 

Rememorando sus épocas en el matadero y su fuerza física  no le costo mucho trabajo descuartizarlo. Así fracciono las extremidades, y las comenzó a hervir, en grandes ollas, tratando de ir transformando las evidencias del crimen. El torso que debió ser de un volumen importante ya que Petriella pesaba mas de 100 kg, lo dejo en el cajón de verduras y lo tapo con trapos para darle otro destino. La cabeza, la hervía en una olla aparte que después de un par de horas de cocción  la guardaba en un mueble en la misma habitación de Petrella, para volver a cocinarla mas tarde. El Lunes y el Martes, la carne de la victima, paso a formar parte del menú de los comenzales en empanadas criollas, árabes  salpicon, guisos y otros ofrecimientos del “ menú del día . Condimento al amante de tal manera, que no hubo un solo reclamo por parte de los clientes, y hasta llego a recibir elogios, por las empanadas arabes, que ella atribuia a su origen Libanes. 

Algunos pedazos poco útiles los arrojo en la alcantarilla que había sobre la avenida, pero, el torso, aun guardado en el cajón de verduras, era un problema y ante la imposibilidad de cocinarlo por su volumen, decidió  sacarlo a la calle, el Miércoles a la noche, para que el recolector de residuos, se lo lleve con el resto de la basura. Pero ahí  la ataco la mala suerte, el recolector, no se llevo el cajón  y una vecina, vio salir del mismo un hilo de sangre y un olor bastante particular. 

La policía llego al rato y Emilia Basil a las pocas horas ya estaba detenida. Durante el allanamiento de la vivienda, la cabeza de Petriella , fue hallada en el ropero de su habitación  envuelta en papeles de diarios. En el vídeo  de un noticiero de la época  se aprecia el cajón secuestrado y a Emilia Basil, cuando es llevada detenida, como también a los investigadores de la época  revisando la propiedad. Emilia Basil fue condenada por el juez de sentencia Jorge Sandro, a 10 años de prisión y el fallo fue confirmado por la Sala III de la Cámara del Crimen en mayo de 1979 y a fin de ese mismo año, quedo en libertad condicional. Su familia quedo desvinculada del caso y ni siquiera después de la confesión  se menciono algún posible encubrimiento. 

Las hijas de Basil, siguen vivas y están radicadas en distintas partes de Buenos Aires. En la misma esquina hay actualmente un lavadero de autos.

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