19 ago. 2018

Tanya Thaxton Reid

Tanya Thaxton Reid fue una mujer con conocimientos de enfermería, fue acusada de asfixiar a su hijo menor llamado Mathew en varias ocasiones, (el paro respiratorio es el engaño más común utilizado por estas madres).

Tanya es una mujer que denotaba soledad, tristeza y debilidad, y para llamar la atención y amor necesitó hacerle daño a su hijo. En su niñez hubo varias ocasiones donde ella afirmaba estar enferma para poder sentir el amor de sus padres.
Como todas las madres que sufren este síndrome Tanya se sentía como si estuviera en casa cuando ella estaba en un hospital, así fue con su hijo Mathew y con Morgan; cuando su hija Morgan murió tenía apenas 9 meses y como en otros casos se dijo que la niña tuvo una muerte súbita.

En niños como Morgan que han tenido repetidos paros respiratorios y que después de 6 meses hayan muerto es imposible que la causa sea muerte súbita. (Entre el 1-5% de casos de muerte súbita son atribuidos al síndrome de munchausen por poderes).
Cuando Tanya llamó a los paramédicos por otro paro respiratorio que tuvo su hijo menor Mathew, uno de ellos pudo observar que el niño había tenido que luchar por su vida, el menor se veía agotado, sin fuerzas y apenas emitía unos quejidos, pero Tanya se veía muy tranquila; el pequeño niño sufría paros respiratorios solo cuando él estaba con su madre y además nunca le pasó nada en la noche cuando Tanya estaba dormida y el padre estaba en casa.

Durante la investigación hubo una pieza importante para este caso, con el cual determinaron el posible momento donde Tanya pudo adquirir el Síndrome de Munchausen. Cuando ella tenía 17 años trabajaba cuidando niños y uno de ellos dejó de respirar, ella llamó a los paramédicos y ellos pudieron resucitar al niño, por lo cual Tanya recibió un importante premio determinado como “El buen vecino”; además esta noticia apareció en el periódico; por lo que se considera posible que a esta temprana edad ya haya adquirido el síndrome de munchausen por poderes.

El punto determinante fue cuando la enfermera Callie Sandquist vio a Tanya y a Mathew después de que hayan llegado al hospital, el niño ya había sido resucitado pero cuando lo atendieron la enfermera pudo observar que todos sus signos vitales estaban normales su temperatura, presión hasta su color y no presentaba ningún síntoma de convulsión, Collie se asombró de la actitud de Tanya ante esta situación ya que ella nunca se acerco a la cama del niño cuando él lloraba, además notó algo extraño en el rostro de Mathew; él tenía un pequeño hematoma cerca de su oreja, líneas que parecían rasguños; como los médicos ya habían atendido a Mathew en varias ocasiones por este problema, tenían sospechas y llamaron a las autoridades competentes.

Cuando tuvieron la orden de arresto la llevaron a la cárcel, su hija Kimberley (hija mayor) recuerda ese día, ella tenía 7 años cuando se enteró del problema de su madre; ella no entendía lo que estaba pasando y porque su madre no regresó a casa, a Kimberly la llevaron a casa de unos tíos al siguiente día.

Cuando a Mathew lo separaron de su madre el notablemente empezó a mejorar, Kimberly cuenta que cuando se mudaron a Misisipi con su padre su hermano ya no tuvo más problemas de salud, el niño ya no tenía más paros respiratorios, esto era porque su madre ya estaba cerca de él para ahogarlo.

En este como en otros casos Tanya estaba consciente del daño que le hacía a su hijo, ella fue juzgada y condenada por poner en riesgo la vida de un menor y por los daños a Mathew y tiempo después ella fue juzgada en Texas por la muerte de Morgan y la declararon culpable por lo que la condenaron a 40 años de prisión.

En el 2007 Tanya fue considerada para salir en libertad condicional con fecha de liberación en el año 2008.
En estos momentos ella se encuentra en libertad pero Tanya se niega a dar testimonio de esta escalofriante historia. Murió en 2017

Marie Robards



Marie Robards después de una pelea con su padrastro y su madre (esta se puso del lado de su nuevo marido), Marie se fue a vivir con su padre Steven Robards, en Texas, era buena estudiante, entro a la nueva escuela, todo normal, hasta que un día, en el laboratorio de Quimica, robo acetato de bario, con el cual envenenó a su propio padre en 1993, dándole comida "mexicana", ella quería ser medico forense. Después de la muerte de Steven Robards, la adolescente de 16 años se cambio de escuela en Dallas y su madre la dejo con sus abuelos. Una lectura de Hamlet la hizo confesar el asesinato a su mejor amiga Stacey High, y en 1996 fue condenada a 28 años de prisión. ¿Su argumento? " Es que quería estar con mi mamá", su madre no le había dicho que se iría a vivir a Florida con su nuevo marido. Salio bajo palabra en 2003.

Jane Dorotik

Bob Dorotik era un ávido corredor que siempre sale a trotar con la puesta del sol. Pero, esta vez, cuando su esposa regresa a casa, no encuentra a Bob por ninguna parte. Las búsquedas inmediatas no dan resultado, hasta que la policía sigue un rastro en el descampado en el que Bob suele hacer ejercicio, y descubre que su sesión de salud terminó muy mal. Su esposa Jane lo asesino por dinero

Amanda Lewis




Que su madre fuera a la cárcel o no dependía del pequeño A.J, quien con su testimonio tenía la libertad de su madre en sus manos. El pequeño de 7 años fue testigo del trágico caso que dividió a su familia.
Después de seis meses de no ver a su madre, la volvió a ver en el juicio, en principio no la reconoció, después de esto soltó el llanto. Lo mismo le ocurrió a Amanda, quien entre llanto gritaba: "Le pedí a mi abogado que parara por favor, Por favor, deja esto".

"Estaba muy tranquila, muy tranquila", dijo Lewis. "Amé mi vida". Su hija, Lewis dijo, era una niña que buscaba mucho su atención. "Era una niña feliz, muy extrovertida, muy hiper ... Ella se parecía a mí, actuaba como yo, era testaruda como yo", dijo. "Ella era como mi sombra ambulante".

A.J. Era el niño más tranquilo y relajado. "Estaba tranquilo", dijo Lewis. "Podría sentarse en la esquina y jugar con su auto y estar contento y feliz".

En 2008, Lewis tuvo que dejar a sus hijos solos por las noches porque entró a trabajar como enfermera. Y para evitar accidentes mientras no estaba en casa les hizo una serie de recomendaciones de no acercarse a la piscina que se encontraba en el patio.

¨Les dije que no podíamos utilizar la piscina hoy, pero ellos querían salir unos minutos mientras yo dejaba todo listo para irme¨, declaró Amanda

En el patio había una piscina de 4 pies de profundidad, pero no podían entrar a ella sin la supervisión de un adulto o por medio de una escalera que estaba encerrada en el cobertizo.

De pronto A.J. Gritó "Mamá, Adriana está en la piscina, al principio pensé que quería decir que estaba junto a la piscina y le dije, 'OK, bueno, dile que entre'"

Minutos después Lewis salió a buscar a la pequeña y encontró al pequeño rastrillando el agua como si estuviera tratando de agarrarla... "Salí corriendo de la casa", dijo. "Cuando llegué a la piscina ... estaba boca abajo ... estaba muy morada, muy azul".

Lewis dijo que empezó a dar Adriana CPR y llamó al 911. La pequeña Adriana fue trasladada al hospital más cercano. La doctora que se encontraba en emergencias, Linda Fox, comentó que ella y otros médicos trataron de salvarle la vida a la niña, lograron recuperar su pulso pero este no le duró. La pequeña Adriana fue declarada muerta a las 5:05 p.m.

Hasta aquí todo parecía normal, apuntaba a un accidente en el hogar que tuvo un fatal desenlace.
Días después, el pequeño empezó a hacer unos extraños dibujos en los que aparecía su hermana dentro de la piscina y su madre, ahogándola.

Al principio las autoridades pensaron que la muerte de Adriana fue accidente, pero algo no andaba bien, la niña media 1.20 m y la piscina solamente tenía 80 centímetros de profundidad.

Fue el pequeño A.J. Quien dio declaraciones desgarradoras ante el juez, al decir que su hermana no se ahogó por accidente, y que fue su propia madre quien en un arranque de locura la sumergió en la piscina.
Además, algunos testigos dijeron que la pequeña tenía terror al agua. Aún más perjudicial fue el testimonio de los compañeros de Lewis, quienes dijeron que tres mese antes del ahogamiento, Lewis dijo que quería matar a Adriana después que la niña rayó su coche nuevo con un marcador permanente y esto la molestó demasiado.

Sin embargo, a esto Lewis se defendió diciendo: "Es un comentario que todo el mundo usa, pero nunca en mi mente, nunca, lo haría a cualquiera de mis hijos", dijo.

Otra de las pruebas perjudiciales para Lewis fueron los moretones inexplicados encontrados en la frente de Adriana.

Con dos horas fueron suficientes para que los jurados declararan a Lewis culpable de asesinato, mandándola a prisión de por vida.

4 ago. 2018

Genene Jones

La enfermera Genene Jones no podrá escapar a su propia pesadilla. Entre 1978 y 1982, su adicción al crimen sembró de víctimas los hospitales de caridad de Texas. Sospechosa de poner fin a la vida de 60 niños, aunque condenada sólo por un asesinato y un intento de homicidio, esa maestra del horror ha vuelto a la luz al ser procesada por otros dos crímenes justo cuando iba a recobrar la libertad.

Jones, que siempre se ha declarado inocente, sacudió la América de mediados de los ochenta. La facilidad con la que había actuado y la absoluta inoperancia de las autoridades médicas abrieron un escándalo del que aún se guarda memoria. Durante años, amparada por la fragilidad de los bebés que ingresaban en la unidad de cuidados intensivos, su conducta escapó a la justicia. Sus jefes la apreciaban y en los hospitales de San Antonio se la tenía por una enfermera seria y de confianza. Bajo esta aureola, empezó a proceder con menos precaución, incluso ante los propios padres. Así ocurrió con la pequeña Chelsea McClellan, de 15 meses. Jones le aplicó succinilcolina, un poderoso relajante muscular de uso quirúrgico. La inyección fue advertida por su madre, quien vio apagarse ante sí a su hija.

“Se quedó flácida, como una muñeca de trapo, dejó de respirar mientras me miraba intentando gritar ¡mamá!”, recordó en el juicio la progenitora. Este testimonio y el hallazgo de restos del anestésico en la fallecida facilitaron la condena por asesinato. Noventa y nueve años de cárcel que se sumaron a otros 60 años por el intento de matar a un bebé de cuatro semanas con heparina, un anticoagulante de efecto rápido.

Aunque los fiscales la vincularon a 60 crímenes, las acusaciones no prosperaron por la dificultad de hallar restos de las sustancias inyectadas, los diagnósticos confusos y la propia desidia de las clínicas. La amplitud de las primeras condenas también restó interés al caso.

Pasados tres decenios, todo parecía olvidado hasta que el año pasado la fiscalía comprobó que Jones, de 66 años y tras haber cumplido un tercio de la pena, podía reclamar su puesta en libertad para marzo de 2018. Dado que en Texas no existe la prescripción en casos de asesinato, el ministerio público abrió una investigación secreta que ha derivado  en la apertura de dos procesos y en la consiguiente paralización de su salida a la calle.

El primero juicio se remonta a la muerte en 1981 de Joshua Sawyer, de 15 meses, por una sobredosis de un antiepiléptico. Y el segundo corresponde al de Rosemary Vega, de dos años, fallecida tras una operación para tratarle un problema cardiaco. Su madre nunca ha olvidado lo que vivió en la unidad de cuidados intensivos. “Descubrí que Jones estaba inyectando algo a mi hija. Le pregunté qué hacia. Ella me respondió que estaba dando a mi hija algo para ayudarla a descansar. A los dos minutos de que se marchase, mi niña empezó a ponerse púrpura, los monitores se dispararon y entró en código azul”, contó la madre al Texas Monthly y a Propública. Era el 16 de septiembre de 1981. A la mañana siguiente, a las 7.52, Rosemay murió. El parte médico señala que en sus momentos finales le atendió la enfermera Jones.

30 ene. 2018

Narcy Novack



Narcy Novack a cadena perpetua por planear dos asesinatos


Actualizado 19 de diciembre de 2012 12:47 AM

Una historia de asesinatos familiares terminó el lunes cuando Narcy Novack, esposa del heredero del hotel Fontainebleau, Ben Novack Jr., fue sentenciada a cadena perpetua.

Tres años después que ella y su hermano, Cristóbal Véliz, planearan y ayudaran a ejecutar a Ben Novack y a la madre de éste, Bernice, los asesinos convictos, que se mantuvieron leales el uno hacia el otro a todo lo largo del juicio, dejaron en claro que sus lazos familiares no se extenderían a la prisión. Cristóbal también fue sentenciado el lunes a cadena perpetua.

Cada uno culpó al otro de organizar los asesinatos, y sus abogados les pidieron por separado al juez por clemencia, al alegar que eran menos culpables porque el otro hermano era el que manejaba los hilos.

Pero el juez de distrito federal Kenneth M. Karas no se dejó inflenciar, al calificar a los crímenes de “viles”. La ex bailarina nudista de Hialeah, de 56 años, no asistió a la sentencia, algo que Karas calificó de “un acto final de cobardía”, de acuerdo con los que estuvieron presentes en la corte.


Novack, quien ordenó a los sicarios que le sacaran los ojos a su esposo, ahora verá poco más que el interior de una prisión federal. Ella pasará el resto de sus días en un mono amarillo y tenis, y dormirá en un catre de la prisión. Conocida como una persona a la que le gustaba despertarse tarde, Novack se verá obligada ahora a levantarse todos los días al amanecer para hacer tareas como limpiar los pisos o pelar papas.

Su nueva vida estará lejos de sus días en el jet set, en que bebía champaña y tenía criados para que le cocinaran y le limpiaran.

Con su condena, Narcy Novack pierde todos los derechos al botín que esperaba reclamar después de los asesinatos. Aunque ella estaba designada como la única beneficiaria de una fortuna estimada en $10 millones, bajo el Estatuto de Asesinos de la Florida ahora pierde todos los derechos a su fortuna y Karas también ordenó que se confiscaran todos sus bienes personales.

Novack y su hermano, ambos nativos de Ecuador, fueron encontrados culpables en junio de planear el asesinato del 12 de julio del 2009 de su esposo de 53 años de edad, hijo del fallecido Ben Novack Sr., quien construyó el hotel Fontainebleau en Miami Beach. Narcy Novack creyó que su esposo la iba a dejar por otra mujer, por lo que quedaría con sólo una parte de su fortuna.

Bajo el testamento de Ben Novack Jr., su madre, si hubiera vivido, hubiera sido nombrada como encargada de la fortuna y recibiría $200,000 en efectivo más $2,500 mensuales. Aunque Narcy Novack recibiría el balance de la propiedad de su esposo y dinero, como encargada, Bernice Novack, de 86 años, habría ejercido un gran control y es probable que le hubiera hecho la vida difícil a su nuera, a quien acusó en una ocasión de tratar de envenenarla.

Howard Tanner, el abogado de Novack, alegó que su clienta debería ser sentenciada a 27 años, en vez de cadena perpetua, al alegar que su hermano planeó el asesinato de su suegra. Como hizo durante el juicio, Véliz alegó que la hija de Narcy, May Abad, planeó las muertes, una acusación que los fiscales desecharon hace años.

Al sentenciar a los hermanos, Karas habló sobre una carta que recibió de Doug Reynolds, uno de los vecinos de Bernice Novack. Reynolds destacó que si Novack recibía 27 años, como sugirió su abogado, ella vería la libertad cuando estuviera a mediados de sus 80, una edad semejante a la que Bernice Novack tenía cuando ella le quitó la vida. Karas agregó que sería una injusticia si los asesinos de Bernice Novack fueran capaces de vivir su vida en libertad cuando Bernice no pudo hacerlo.

“Creo que la mejor parte de todo es que Bernice obtuvo justicia”, dijo el detective Terence Wilson, el principal investigador.

Andrea Sneiderman




DEKALB COUNTY, Georgia – Un juez sentenció Andrea Sneiderman a cinco años de prisión, menos el tiempo que ya estuvo en prisión, después que un jurado la encontró culpable de nueve cargos de los trece que pesaban en su contra incluyendo perjurio y falso testimonio a la policía, en la investigación de la muerte de su esposo Rusty Sneiderman.

El juez de la Corte Suprema de justicia del Condado de Dekalb, Gregory Adams, condenó a cinco años por cada cargo, pero al mismo tiempo mostró indulgencia al sentenciarla a solo cinco años en prisión.
Un gran jurado la declaro culpable a la viudad Andrea Sneiderman de mentir sobre un romance que tuvo con Hemy Neuman, el hombre que le quito la vida a tiros en noviembre del 2010 a Rusty Sneiderman, en las fueras de un jardín infantil del área de Dunwoody.


Andre Sneiderman tenia puesto los grilletes en los tobillos y el traje color naranja que indica que es prisionera, cuando se presento en el estrado para escuchar la sentencia del juez Gregory Adams.
Los abogados defensores de Sneiderman, se mostraron satisfechos al escuchar la sentencia, ya que el fiscal del Condado de Dekalb estaba pidiendo como mínimo 20 años de prisión para la acusada.
El abogado defensor Tom Clegg señaló que Sneiderman no tuvo ninguna participación en el asesinato de Rusty Sneiderman, trayendo a colación que otro personajes famosos como el ex presidente Bill Clinton y la estrella de béisbol Barry Bonds, tambien fueron acusados por perjurio.


Entre tanto Steve Sneiderman hermano del occiso, dijo que su cuñada ” Es un delincuente común, le mintió a su familia, ella le mintió a sus amigos, y le mintió a esposo Rusty “.


Los abogados de ambas partes no podrán hacer comentarios sobre la decisión que hizo el jurado este lunes.


Cuando Andrea Sneiderman escucho el veredicto, no mostró ninguna emoción.


Mientras que los sus padres y amigos que estaban sentados en la sala quedaron atónitos; Entre tanto al otro lado de la sala, se encontraba la familia de Rusty Sneiderman, los cuales mantuvieron sus emociones bajo control.

Megan Huntsman





21 abril 2015

Megan Huntsman deberá pasar al menos 20 años tras las rejas antes de poder solicitar libertad condicional. Pero es probable que pase el resto de sus días tras las rejas.
Una mujer de Utah, Estados Unidos, fue codenada a al menos 20 años de cárcel por haber matado a seis de sus hijos recién nacidos dos minutos después de cada parto.

Megan Huntsman, de 40 años, recibió seis sentencias de entre cinco años y cadena perpetua por cada uno de los crímenes.

Por órden del juez Darol McDade tres de dichas condenas serán consecutivas y las otras tres concurrentes, reportó la televisora local KLS.

Eso significa que la mujer deberá pasar al menos 20 años tras las rejas antes de solicitar libertad condicional.

Pero los fiscales adelantaron que es probable que tenga que pasar el resto de su vida en la cárcel.

Cajas en el garaje
Huntsman fue arrestada el año pasado, después de que se encontraran los cuerpos de sus bebés en cajas de cartón en la que había sido su casa.

Huntsman era consumidora habitual de metanfetamina y declaró que no quería a los bebés.
En febrero de este año se declaró culpable de seis asesinatos.

La policía informó que los bebés nacieron entre 1996 y 2006.

Los pequeños fueron asfixiados o estrangulados por su madre inmediatamente después de nacer.

Según las autoridades, Huntsman puso los cuerpos en bolsas plásticas y los guardó después en unas cajas de cartón en el garaje de su casa de Pleasant Grove, a 75 kilómetros al sur de Salt Lake City.

Cuando se mudó dejó las cajas en el garaje. Hasta que fueron encontradas por su exmarido, Darren West, en abril del año pasado.

También hallaron en el lugar un séptimo bebé, al parecer nonato.

Según informaciones policiales, la mujer era consumidora habitual de metanfetamina y "no quería los bebés".

Más adelante, ante el tribunal declaró que quería asumir la responsabilidad por las muertes.

Funcionarios informaron que West era el padre de los bebés fallecidos, pero que no era sospechoso en el caso. Él y Huntsman tienen otros tres hijos en común.

En abril 2014 el hombre acababa de ser puesto en libertad después de pasar ocho años en prisión por delitos de drogas y había acudido a la casa a recuperar algunas de sus pertenencias cuando hizo el macabro hallazgo.

Aino Nykopp-Koski




22/12/2010 18:09:37 HELSINKI, 22 Dic. (Reuters/EP) - El Tribunal de Distrito de Helsinki sentenció este miércoles a cadena perpetua a una enfermera acusada de matar a cinco pacientes ancianos con dosis letales de medicamentos y de intentar asesinar a otros cinco. La corte encontró a la imputada, Aino Nykopp-Koski, culpable de cinco cargos de asesinato, cinco cargos de intento de asesinato, tres de asalto con agravantes, tres de robo, y posesión de drogas ilegales.
Cadena perpetua para una enfermera acusada de asesinar a 5 pacientes

Las muertes ocurrieron en hospitales, centros de acogida y residencias privadas entre los años 2004 y 2009. Nykopp-Koski, que se declara inocente de los cargos que se le imputan, recurrirá la decisión del tribunal, según explicó su abogado Heikki Lampela, quien señaló que su cliente está "impactada" y considera que "el veredicto no se ajusta a la verdad".

Christine Malèvre




París 1 FEB 2003
Christine Malèvre, de 33 años, enfermera, fue condenada ayer a 10 años de cárcel, tras ser declarada culpable de seis asesinatos de pacientes por el jurado. Malèvre, que trabajaba en el hospital de Mantes-la-Jolie, admitió en 1998 haber "acelerado" la muerte de varios enfermos terminales. En los interrogatorios llegó a autoinculparse de 30 "eutanasias", y alegó haber actuado siempre con aquiescencia del enfermo o para evitarle dolores.

Ante el jurado, en la Audiencia Provincial de Yvelines, Christine Malèvre sólo reconoció haber dado muerte a dos personas, pero aceptó que en otros dos casos, por error en las dosis de medicamento, pudo haber contribuido a la muerte súbita del enfermo. La acusación le reprochaba siete asesinatos, pero el jurado sólo ha considerado probados seis.

La condena a diez años de prisión es relativamente benigna -el máximo legal para un caso como el suyo era de perpetuidad, con un mínimo de seguridad de 22 años sin posible reducción- gracias a que la acusación pública estimó durante el juicio encontrarse más "ante una infeliz totalmente desbordada por las circunstancias" que ante "una asesina en serie de jeringuilla venenosa". El fiscal consideró también como atenuante que jugaba a favor de Malèvre "la insuficiente formación" que la enfermera había recibido para trabajar "en un servicio en el que cada año mueren no menos de 80 personas".

Lo cierto es que Malèvre se contradijo en numerosas ocasiones a lo largo del proceso y perdió el control de sí misma en repetidas oportunidades. Sus supuestos actos de eutanasia aparecieron contaminados por la personalidad inestable de alguien que está fascinado por la muerte.

Algunos de los enfermos tenían aún por delante varios meses de vida y en condiciones en absoluto dramáticas. Para su defensor, la condena a Malèvre es hija "de la hipocresía de una sociedad que habla de cuidados paliativos o de acompañamiento de enfermos terminales" y no es capaz de mirar a los ojos a "la realidad de la eutanasia". Varios médicos admitieron ante el jurado "haber precipitado la muerte de enfermos incurables con una sobredosis de medicamentos".

Para el fiscal, y parece que también para los jurados, el "caso Malèvre no permite abrir el debate sobre la conveniencia o no de legalizar la eutanasia".

Timea Faludi


BUDAPEST 02/12/2002 06:00 H
Un juzgado de primera instancia de Budapest condenó ayer a nueve años de prisión a una enfermera por el asesinato entre mayo de 2000 y febrero de 2001 de al menos cuatro ancianos enfermos en el hospital Nyiro Gyula de la capital magiar. Aunque se sospecha que la enfermera Timea Faludi, de 25 años, apodada el Ángel Negro por la prensa local, podría haber matado a más deuna docena de ancianos, el tribunal encargado del caso sólo consideró probado el homicidio de cuatro personas y el intento de asesinato de otras tres.Jozsef Szogyényi, abogado de Faludi, declaró que recurrirá la sentencia porque «no se ha podido demostrar fehacientemente» la autoría de los crímenes. En su opinión, la enfermera «tiene graves problemas psíquicos y un fuerte deseo de figurar», por lo que pudo haberse inventado su participación en la muerte de los enfermos.ConmociónEl caso causó un gran escándalo en febrero del año pasado en Hungría, donde la población siguió conmocionada la historia de la joven enfermera acusada de matar a enfermos terminales en un hospital. Faludi modificó varias veces sus confesiones a la policía y, mientras una vez afirmó haber inyectado cócteles de medicamentos y de sedantes a los enfermos «por compasión», en otras ocasiones dijo que nunca hizo tal cosa y sólo violó la prohibición de poner inyecciones intravenosas.

Milena Quaglini




Milena Quaglini, es una viuda negra italiana responsable de 3 asesinatos, entre 1995 y 1998, en Bascapè, Pavía. Sus víctimas fueron hombres maduros entre ellos su esposo, quienes murieron por objetos contundentes. Quaglini confesó haber cometido los crímenes motivada por venganza, ya que según ella todas sus víctimas habían intentado agredirla sexualmente.

Lila Young : Butterbox babies. La verdadera historia.

Lila Gladys Coolen, hija de Salem y Coolen Bessie, era hija de una familia con fuertes lazos hacia la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Antes de su matrimonio con William Peach Young (nacido el 11 de enero 1898), Lila fue una maestra de escuela en Fox Point, Nueva Escocia. William era un ministro laico de la iglesia Adventista del Séptimo Día, de Memramcook, Nuevo Brunswick. 

Antes de su matrimonio, en 1923, William se graduó en el Colegio Médico Eangelista. Se consideraba un médico misionero y se dedica a la difusión del evangelio a lo largo de la costa sur y, al mismo tiempo a cuidar de los enfermos.

Los Young se trasladaron a Chicago y en 1927, William se graduó de la Escuela Nacional de Quiroprácticos. También en 1927, Lila se graduó de la Escuela Nacional de Obstetricia y de matronas.

Regresaron a Nueva Escocia y en 1928 fundaron "El Sanatorio de la vida y la salud - Donde los enfermos se mejoran. Trabajando en sus dos pisos, y 4 recámaras, apenas les alcanzaba para llegar a fín de mes. Lila comenzó a trabajar de partera. Un año más tarde, La Casa de Maternidad ideal y Sanatorio, especializado en servicios de maternidad, y donde atendían a madres solteras, vió la luz del día.

Los Young garantizaban la privacidad y la discreción, evitaban la publicidad y ofrecían la promesa de proteger a las jóvenes madres de los chismes. A su llegada, la cuota, que oscilaba entre $ 100 y $ 500, se hacía efectiva. La tarifa era a cambio de alojamiento, comida, y por la entrega y la adopción del bebé. El ajuar era un extra de $12.

Si un bebé moría en la casa, había una cuota de entierro de $20, la que cubría un velo por $5 y el resto era dado a los Young por su presencia en el entierro. La tarifa también incluía el costo de un ataúd de pino blanco con esquinas de inglete, muy suave y siempre forrado en raso. Los "ataúdes", eran de hecho, cajas de productos lácteos, obtenidos de una tienda local de abarrotes.

Al parecer, los Young protegían sus intereses al hacer firmar a las madres solteras, contratos legales, que le daban a William, poder y autoridad sobre los bebés y sus adopciones. Si la madre soltera no firmaba el contrato dentro de los 14 días del nacimiento de su hijo, se le cobraba una cantidad adicional de $30. Con un salario promedio, en aquel momento, de entre $ 4 y $ 8 por semana, muchas mujeres estaban en deuda con los Young por más de $300, al momento en que se iban.

La madre soltera podía trabajar para cubrir sus gastos, si no tenía suficiente dinero para pagar por ellos. Con todos los honorarios y por las ventas de los bebés, los Young fueron capaces de comprar la Casa de Maternidad Ideal y se hicieron los propietarios en 1933. A algunos padres que fueron a la casa de maternidad sólo por los servicios del parto, se les dijo que su hijo había muerto, cuando en realidad no fue así. Ese niño podría ser dado en adopción, dependiendo de las necesidades y de los deseos de sus clientes. Los Young podían separar gemelos o hermanos, o recrear; familias completas, para acomodarse a las necesidades individuales de cada pareja.

La adopción se estaba convirtiendo en un gran negocio en Nueva Escocia. Muchas parejas, a quienes les resultaba imposible adoptar un niño en los Estados Unidos, estaban más que dispuestos a hacer contribuciones generosas a los Young, a cambio de un niño. Por supuesto, muchos de los niños fueron adoptados por padres ricos, pero no todas las adopciones eran legales.

Los bebés que eran puestos en adopción, eran vendidos por un precio que podía llegar hasta los $10.000. Desafortunadamente, no todos los bebés eran sanos o aptos para la adopción. Cualquier niño que estaba enfermo, tenía un defecto de nacimiento o era de piel algo escura, era considerado inaceptable y se le condenaba a morir de hambre. Se lo alimentaba solamente con una mezcla de agua y melaza, con lo que se esperaba que muriera de inanición en aproximadamente dos semanas. Los bebés que murieron fueron enterrados en cajas de madera utilizados para transportar productos lácteos, que es de donde proviene el término bebés de cajas de mantequilla.

Cada caja estaba forrada en satín y los cuerpos de los infantes eran enterrados en un terreno baldío, al lado de un cementerio cercano a la casa de maternidad, tirados al mar o eran quemados en el horno de la casa. Algunos bebés que estaban sanos, terminaron muriendo debido a las condiciones insalubres y a la falta de atención médica, en la casa de maternidad ideal. No fue sino hasta que estuvieron en pleno negocio, que se vieron obligados a contratar a una enfermera registrada.

Es probable que los padres adoptivos nunca supieran si su hijo era o no un gemelo separado, o si el niño había sido robado en secreto, a su madre natural, la cual creía que su hijo estaba muerto. Estaban por siempre agradecidos, de haber pagado entre $1.000 y $10.000 por su bebé elegido.
A mediados de la década de 1940, los honorarios pagados de las jóvenes embarazadas a los Young por sus servicios, se estima que recaudó US $60.000 por año. Sin embargo, es fácil ver que la verdadera fortuna se hizo por la venta de los bebés, ya que se estima que la mitad de éstos fueron vendidos por $5.000 cada uno. Con base en el número estimado de nacimientos, la cifra asciende a más de tres millones de dólares anuales.

Su reputación aumentó, al igual que el número de nacimientos y adopciones, y los Young expandieron su casa para acomodar a más jóvenes embarazadas. En 1939, con la hipoteca pagada en la casa de maternidad, construyeron su propia casa, que tenía nueve habitaciones.

El negocio continuó su crecimiento y en los años que siguieron, los Young compraron automóviles nuevos, compraron más tierras y su riqueza creció como lo hizo su hogar. Su casa origianl, una vez, sólo una pequeña casa de campo, era ahora una mansión (para los estándares de la época) de 54 habitaciones, con 14 cuartos de baño y nueve guarderías. Adornada con un torreón y una glorieta, con jardines artísticamente diseñados al estilo inglés, los Young estaban ahora viviendo la buena vida, libres de hipotecas.

Sin embargo, su vida no estuvo exenta de problemas. En 1933, el Partido Liberal llegó al poder y el Dr. Frank Roy Davis fue nombrado para dirigir la oficina de Salud Pública. El Dr. Davis había escuchado rumores sobre el número de muertes de los recién nacidos y pasó su tiempo en el cargo, vigilando atentamente la Casa de Maternidad Ideal. Para hacer frente a las preocupaciones, los Young se vieron obligados a contratar a su primera enfermera registrada ese mismo año, sin embargo, la casa siguió funcionando sin una licencia autorizada.

butterbox babies

El hogar de maternidad se las arregló para operar sin licencia por más de 17 años, incluso después del 4 de marzo de 1936, cuando los Young fueron acusados ​​de dos cargos de homicidio, debido a la muerte de una joven y de su bebé, pero tuvieron éxito en ganar el caso después de un juicio de tres días. El Ministro de Salud Pública, el Dr. Davis, ordenó a la Policía Montada investigar todas las muertes conocidas en la casa de los Young, el principal problema era el número de muertes no reportadas. Un empleado, Glen Shatford, admitió más tarde haber enterrado entre 100 y 125 bebés en un campo, propiedad de los padres de Lila, junto al cementerio Adventista, cerca de Fox Point. En un caso, un niño no identificado yació durante cinco días en el cobertizo de herramientas de los Young, antes de ser enterrado.

Absueltos de los cargos de homicidio, fueron acusados ​​de fraude y se les mantuvo bajo constante escrutinio. Sin embargo, con todos los políticos y personas prominentes, que habían utilizado los servicios de Young durante tantos años, el negocio continuó con el apoyo de algunos.

En 1940, se modificó la Ley de las casas de maternidad y cuando los Young solicitaron una licencia, les fue rechazada. Cinco años más tarde, se les ordenó cerrar la casa. A pesar de esa orden, continuaron publicitando "bebés preciosos para su adopción". El Dr. Davis, decidido librar una guerra contra la casa y comenzó a investigar algunas de las adopciones. El estado de Nueva Jersey, colaboró ​​en un intento de eliminar las adopciones ilegales y el tráfico de bebés. Tanto los EE.UU. y Canadá vigilaron cuidadosamente el transporte no autorizado de bebés sin la aprobación del gobierno. Para eludir la vigilancia, los Young persuadieron a las madres a viajar a los EE.UU. con sus bebés. Después de muchas apariciones en la corte, numerosos cargos y multas que pagar, los Young cerraron la Casa de Maternidad ideal el 17 de noviembre de 1945, con la intención de abrir un hotel. Numerosos artículos desfavorables en los periódicos sobre los Young, llamaron su atención. Ella trató de demandar por difamación, pero perdió. Lo problemas legales continuaron y ésto eventualmente condujo a la ruina de la reputación de los Young. Abandonaron Nueva Escocia en la quiebra completa, después de haber vivido allí durante 35 años.

William y Lila Young tuvieron cinco hijos. Dos se quedaron en Nueva Escocia, dos se mudaron a Ontario y uno se fue a los Estados Unidos. Un incendio en 1962, quemó su casa de maternidad, el cáncer acabó con William varios años más tarde y Lila volvió a la enseñanza cerca de Fox Point. Ella murió de leucemia a la edad de 70 años. Fue enterrada en un cementerio Adventista, no muy lejos de donde enterró a cientos de niños, en cajas de mantequilla, funerales a los que asistió a un costo de $15. En su tumba está escrita la leyenda: Hasta que nos volvamos a ver


En 1997, amigos y sobrevivientes de la Casa de Maternidad Ideal celebraron un servicio conmemorativo en memoria de los niños que no sobrevivieron y erigieron un monumento dedicado a ellos. Las familias de nacimiento de estos bebés se encuentran dispersos en el Canadá y en los EE.UU. Muchas madres nunca buscaron a sus bebés (que habían sido adoptados por familias ricas), porque se les dijo que habían muerto.

Bette Cahill, escribió un libro al respecto, llamado "Butterbox Babies".

Y consecuentemente, se realizó una película basada en el libro de Cahill, llamada "Butterbox Babies", en el año 1995. Con Susan Clark en el papel de Lila Young.

Claudia Moya




Alfredo Turcumán (28) y Claudia Moya (23) no llevaban una vida normal. Aunque su amor era muy profundo y apasionado, como indicaban en Facebook, también vivían escenas de terror donde los golpes y las denuncias eran una constante. Precisamente, hace una semana él fue a la comisaría de San Juan (Argentina) para acusarla por agresión. Los policías no le hicieron caso y se burlaron de él, días después murió en el hospital. Había sido apuñalado por su esposa.

La hermana de Alfredo, Luján Turcumán, contó que cuando él fue a la comisaría, los agentes no tomaron su denuncia y le gritaron: “Sos un maricón”. Él regresó a su casa y ahí fue apuñalado por Claudia, quien además está embarazada.

El juez que investiga el caso tomó en consideración la agresividad de la mujer, otras denuncias por los mismos temas que tenía en su contra por parte de dos exparejas y su propia confesión.

“Ella dice que fue en defensa propia, pero se está investigando”, dijo un fiscal del caso.

La hermana de Alfredo publicó en Facebook el siguiente mensaje para despedir a su hermano: “Te acompañé hasta el último día, esa es mi paz. Que Dios te cuide mientras nos esperas arriba”.

“Una parte nuestra se va con vos y una parte tuya queda con nosotros, no se supone que fuera así”, dijo.

Anita Smithey



Anita Smithey, la mujer del Condado Seminole hallada culpable del asesinato de su esposo, fue sentenciada a 40 años en prisión.

Smithey, de 46 años, fue hallada culpable de asesinato en segundo grado en noviembre. Ella enfrentaba la cadena perpetua por la muerte a tiros de Robert Cline III.

Durante su juicio, Smithey alegó que disparó contra Cline luego de que el hombre la violó. Pero los fiscales dijeron que las declaraciones que ella hizo durante la investigación de la muerte de Cline probaron lo contrario.

Ante sala llena, el juez escucho este lunes una serie de testimonios de impacto.

Uno por uno, cada lado presento su parecer sobre Cline y Smithey.

Eric, el hijo de Cline, y Stephanie, la hija de la víctima, compartieron anécdotas y recuerdos que tienen de su padre.

Melinda Cline, la hermana de Robert, dijo que su hermano "se fue para siempre, y el impacto es más profundo de lo que uno puede expresar".

La defensa presento a cuatro personas - el padre, el hermano, el hijo y la mejor amiga de Smithey - ellos todos pidieron al juez que no le impusiera la cadena perpetua a Smithey, y presentaron un cuadro de una mujer abnegada, solidaria y buena madre.

"Le pido a Dios que este con usted. Su vida está en sus manos", dijo Jessica Flores al juez, ella es la amiga de Smithey. "Le ruego que tenga piedad".

Luego de eso, la fiscalía volvió a relatar detalles específicos del crimen y presionaron para que el juez impusiera la cadena perpetua, recordándole al juez que Smithey disparo en dos ocasiones contra su esposo, de quien estaba separado.

La defensa, por su parte, pidió la sentencia más baja permitida, que es de 25 años. Pero fue el juez quien tomo la decisión final e impuso a Smithey una condena de 40 años.

A fin de cuentas, la fiscalía y la familia de Cline parecían estar complacidos. Pero la defensa, no satisfecha con el resultado, pidió un nuevo juicio.

Si Smithey cumple su sentencia completa, tendrá 86 años cuando salga en libertad.

Sarah Allman



Sarah y Stevie, nacidas y criadas en California, quienes desde pequeñas eran objeto de confusión por parte de sus vecinos, aunque sus personalidades opuestas aclaraban cualquier duda.
La noche del 1 de julio de 1997, los bomberos respondieron a un llamado de auxilio en una casa de Oakland, California. Cuando llegaron, vieron a una mujer salir de su casa con la parte inferior de su vestido en llamas.
Ella se identificó como Stevie Allman, de 52 años, una secretaria desempleada quien sufrió quemaduras de primer y segundo grado en sus brazos y piernas.
Ella declaró a las autoridades que sospechaba que el incendio había sido provocado por traficantes de drogas con los que había tenido diferencias porque les reclamaba sus acciones en el barrio.
Sin embargo, una investigación demostró que el fuego había sido provocado por dos bombas incendiarias colocadas dentro del mismo domicilio.
El tema es que la mujer también era conocida por la Policía de Oakland, pues ella había servido como “soplona” al proporcionarles cintas de video que demostraban la presencia de narcotraficantes en la barriada.
Luego, una tercera bomba explotó en la casa y Stevie recibió un gran reconocimiento público, fue prácticamente tratada como una heroína porque se pensó que estaba siendo víctima de los delincuentes, quienes le cobraban su valentía.
Aún desde su cama de hospital, ella insistía en retar a los supuestos narcotraficantes. Entretanto, el gobierno local ofreció una recompensa de 50 mil dólares para quien ofreciera datos sobre los culpables, y a su vez le reconstruyeron por completo la vivienda a la mujer.
Pero el exceso de atención hizo que las autoridades detectaran algo extraño y descubrieran lo impensable: Stevie en realidad era Sarah, su hermana menor, con quien había estado viviendo durante los últimos 20 años.