17 oct 2011

Remedios Sánchez Sánchez



Condenada a 144 años y 7 meses de prisión a Remedios Sánchez Sánchez, conocida como "la Reme", por el asesinato de tres ancianas, la tentativa de asesinato de otras cinco, siete delitos de robo con violencia y uno de hurto.

La corte condeno también a Remedios Sánchez, de 50 años, a pagar indemnizaciones que oscilan entre 19.000 y 120.000 euros a las víctimas o a sus familias, mientras le absuelve de otro delito de asesinato en grado de tentativa cuya autoría no se considera probada. Los hechos ocurrieron entre el 10 de junio y el 3 de julio del año 2006 en Barcelona, España cuando en menos de un mes Remedios Sánchez cometió todos sus ataques y asesinatos, que fueron "especialmente violentos y contra ancianas que no podían defenderse", y a las que intentaba asfixiar o estrangular con diversas prendas. El tribunal indica que los delitos juzgados merecen "una gran repulsa social" porque "todas las víctimas eran ancianas, especialmente vulnerables, por las limitaciones físicas y psíquicas propias de su edad" -una de ellas tenía 96 años-, razón por la que fueron elegidas por Sánchez, que "aprovechó la bondad e ingenuidad de las mismas para acceder a sus domicilios y realizar los hechos".

La Sala entiende que Remedios Sánchez "asumió conscientemente que podía causar la muerte de las tres ancianas, con los agresivos ataques que desarrolló", y que "conocía el peligro concreto que creó con su conducta para la vida de las víctimas, a pesar de lo cual ejecutó la acción, aceptando la producción del resultado".

Los jueces condenan a "la Reme" basándose en las abundantes pruebas presentadas contra ella, tanto con el reconocimiento de testigos como por los objetos y joyas robadas halladas en su poder. El tribunal la condena por delitos de asesinato o tentativa de asesinato al apreciar que la acusada "buscó deliberadamente a sus víctimas y planeo sus agresiones con el fin de eliminar cualquier defensa y asegurar la ejecución de su propósito", lo que configura la circunstancia agravante de la alevosía.

Por contra, el tribunal descarta que sufra ninguna enfermedad mental ni trastorno de la personalidad y subraya que los peritos pusieron de manifiesto que Remedios Sánchez presenta una inteligencia dentro de la normalidad sin ninguna alteración psíquica. La Sala ni siquiera aprecia la existencia de una ludopatía, pese a que la procesada, tras alguno de los crímenes, acudió sin más tardanza a gastarse el dinero en bingos o salas de juego.

Lo único que apreciaron los peritos fue "algunos rasgos de su personalidad negativos, como la dureza emocional, la impulsividad y la dificultada para asumir su responsabilidad", que no pueden considerarse como un trastorno de la personalidad.

7 oct 2011

Samira Jassam


Una mujer sospechosa de reclutar a más de 80 mujeres terroristas suicidas ha confesado que ella organizó las violaciones, para luego convencerlas de que el martirio era la única forma de escapar de la vergüenza y redimirse. En el islam la violación es una de las mayores vergüenzas que puede sufrir una mujer, cuando una de las víctimas reporta la gresión sexual es repudiada y en muchas ocasiones incluso castigada, recibiendo latigazos por haber provocado el asalto.
Samira Jassam también conocida como Um al-Mumenin, que significa “la madre de los creyentes”, de 51 años de edad, fue arrestada el 21 de enero por la policía iraquí tras confesar haber organizado emboscadas a mujeres con el fin de que estas fueran violadas, los ataques se cuentan por decenas, afirmó el Mayor General Qassim Atta.
En un vídeo Samira Jassam hizo una confesión, en la que explicaba cómo las preparaba mentalmente para las operaciones de martirio, explicandolas que la única forma de evitar la vergüenza y redimir su culpa era dando su vida por la Yihad (guerra santa), después las mandaba con terroristas que proveían a las mujeres con los explosivos necesarios para inmolarse. Finalmente la madre de los creyentes llevaba a estas mujeres a los lugares donde estaban sus objetivos.
Samira confesó su responsabilidad por estas acciones, y confirmó que 28 intentos fueron preparados en la base de los terroristas, supuestamente ella está vinculada al grupo insurgente Ansar al-Sunnah.
Dos de los ataques de los que Samira Jassam ha admitido ser responsable en un video confesión tuvieron lugar en la provincia de Diyala, en el centro de Iraq, zona que es considerada una de las más peligrosas del país. Los reportes militares de la prensa asociada de EE.UU. muestran cifras que indican que por lo menos 36 mujeres terroristas suicidas intentaron o llevaron a cabo 32 ataques el año pasado. Con frecuencia las mujeres pueden pasar por los puestos de control militar sin ser revisadas, esto hace que sea más fácil para ellas ocultar explosivos bajo sus ropas tradicionales.
Tras ser capturada por la policía de Iraq, Samira confiesa sin remordimiento sus acciones, que por sus creencias religiosas son justificables por el Corán. Ahora es madre de sus colegas en una cárcel de Iraq ya que sus víctimas son mártires por la causa de Alá, mientras espera el juicio en su contra.

1 oct 2011

Susan Smith


Susan Smith nació en Union (Carolina del Sur, Estados Unidos) el 26 de septiembre de 1971, como Susan Leigh Vaughan. Su padre biológico se suicidó de un disparo cuando Susan tenía siete años. Además su padrastro, un acaudalado hombre de negocios de Union, la había acosado sexualmente cuando ella tenía dieciséis años. Susan intentó suicidarse a los trece años. No lo consiguió y volvió a tratar a los dieciocho.
Tenía diecinueve años cuando se casó con David, de veinte, gerente de la tienda local Winn-Dixie. Para 1994, la joven pareja había tenido dos hijos: Michael, de tres años y Alex, de catorce meses.
Por un tiempo el matrimonio pareció ser exitoso, pero antes de mucho tiempo las discusiones acerca de las infidelidades de uno y de otro sirvieron para colocarlos cerca del punto de ruptura. Finalmente, David se mudó y se estableció en su propio apartamento. Pero su deseo siempre era irse "de este maldito pueblo", solía decir. Su anhelo era dejar la pobreza y las costumbres pueblerinas. Quería una gran vida.
En octubre de 1994, su nombre fue noticia y hasta el presidente Bill Clinton se solidarizó con ella, porque se creía que sus dos pequeños hijos habían sido secuestrados. Mientras miles de voluntarios rastreaban una amplia zona, la rubia y atractiva Susan, de 26 años, clamaba por Alexander (14 meses) y Michael (3 años). "Hijitos, tienen que ser fuertes. Mamita los quiere mucho y pronto estaremos juntos otra vez", decía llorando frente a las cámaras de TV.
Según su relato, un joven negro la obligó a parar en la ruta y se llevó a sus hijos en el auto anunciando que pediría un rescate. Fueron diez días que conmovieron a EE.UU. La tevé repetía videos familiares con los nenes jugando con Susan y su marido, de quien estaba separada.
Pero el misterio terminó cuando la Policía local hizo un anuncio que estremeció a todos. Ante la presión de los investigadores Susan confesó que ella había llevado a sus dos hijos en el coche, les ajustó el cinturón de seguridad y después empujó el auto por una pendiente hasta que se hundió en el lago John D. Long. ¿El motivo? Susan quería cumplir su sueño de vivir la buena vida y se relacionó con el millonario del pueblo, Tom Findlay. Pero un día el hombre terminó la relación. Su argumento para la ruptura fue que no tenía interés en criar a los dos hijos que ella había tenido en un matrimonio anterior. "No quiero chicos dando vueltas", le dijo. Entonces, ella decidió matarlos.
La transformación de Susan Smith en nueve meses de prisión fue radical, al menos en su apariencia externa. La joven atractiva que pedía al país por televisión que le ayudara a encontrar a sus hijos, apareció en el juzgado pálida, obesa y mordiéndose las uñas. El vídeo de la reconstrucción de los hechos conmocionó a todos los presentes en el juicio. La cámara de vídeo instalada en el asiento trasero por la misma Susan reproducía con dramática lentitud el horror.
Al principio, el joven fiscal de Union pensó que sí, al igual que la mayoría de sus convecinos, dolidos por la traición de Susan. Pero un buen abogado, célebre defensor de la lucha contra la pena de muerte, y el paso del tiempo, fueron apagando las pasiones desatadas en un primer momento y terminaron decantando la cuestión hacia su «molino». El pasado 28 de julio, en apenas dos horas y media, un jurado de habitantes de Union -sus vecinos- decidió que Susan Smith no debía morir. Su sentencia fue la de cadena perpetua.
Dave Smith, el padre de Michael y de Alex, al que toda América vió, durante meses, hundido, anegado en lágrimas y roto por el dolor, había pedido que Susan fuese condenada a muerte y se declaró decepcionado por el veredicto. Su libro (Mi vida con Susan Smith) ocupa, ahora mismo, la segunda plaza de los best-sellers del New York Times.

8 sept 2011

Beatrice Cenci


Beatrice fue la hija de Francesco Cenci, un aristócrata que, debido a su temperamento violento e inmoral, más de una vez se encontró involucrado en problemas con la justicia papal. Vivían en el rione (barrio) Regola de Roma, en Palazzo Cenci, construido sobre las ruinas de un palacio medieval fortificado ubicado en el borde del ghetto judío en Roma. Con ellos vivían el hermano mayor de Beatrice, Giacomo, la segunda esposa de Francesco, Lucrezia Petroni, y Bernardo, el joven nacido del segundo matrimonio de Francesco. Los Cenci eran además dueños de un castillo, La Rocca, ubicado en una villa cercana a Rieti (norte de Roma) llamada Petrella del Salto.

De acuerdo con la leyenda, Francesco Cenci abusaba frecuentemente de su esposa e hijos, y llegó al punto de cometer incesto con Beatrice. Él había sido encarcelado por otros crímenes, pero gracias a la indulgencia con la que los nobles eran tratados, el hombre era liberado rápidamente. Beatrice intentó alertar a las autoridades sobre los distintos abusos, pero nada sucedió, a pesar de que todos en Roma sabían qué clase de persona era su padre. Cuando Franceso se enteró de que su hija lo había reportado, la envió junto con su madre lejos de Roma, a vivir en el castilo de la familia. Hartos del comportamiendo del hombre, los cuatro Cenci decidieron matarlo para poner fin a los abusos, y organizaron un complot. En 1598, durante una de las visitas de Francesco al castillo, dos vasallos (uno de los cuáles se había convertido en el amante de Beatrice) intentaron envenenar al hombre, pero el intento fracasó, por lo cual Beatrice, sus hermanos y su madre adoptiva golpearon a Francesco con un martillo hasta matarlo, y arrojaron el cuerpo desde un balcón para que todo pareciera un accidente. Sin embargo, nadie creyó que la muerte de Cenci fuera un accidente realmente.

De alguna forma la ausencia del hombre fue notada, y la policía papal inició una investigación para determinar qué había sucedido. El amante de Beatrice fue torturado, y murió sin revelar la verdad. Mientras tanto, un amigo de la familia, conocedor del homicidio, ordenó la muerte del segundo vasallo, para evitar cualquier riesgo. A pesar de todo, el complot fue descubierto, y los cuatro miembros de la familia Cenci fueron arrestados, encontrados culpables, y sentenciados a muerte. Los habitantes de Roma, conocedores de los motivos del asesinato, protestaron contra la decisión del tribunal, consiguiendo un pequeño aplazamiento de la ejecución. Sin embargo, el papa Clemente VIII no mostró clemencia alguna: el 11 de septiembre de 1599, al alba, la familia fue llevada al puente del Castillo Sant'Angelo, donde la sentencia se llevaría a cabo.

Giacomo fue descuartizado, y posteriormente sus extremidades fueron colgadas a la vista del público. Lucrezia y Beatrice fueron decapitadas con una espada. Sólo el hermano menor se salvó de la muerte, pero aun así fue llevado hasta el sitio de la ejecución para presenciar la muerte de sus familiares, antes de ser devuelto a prisión y de que sus propiedades fueran confiscadas para pasar a manos de la familia del papa. Beatrice fue enterrada en la iglesia de San Pedro en Montorio. Para la gente de Roma, Beatrice se convirtió en un símbolo de resistencia contra la aristocracia, y una leyenda surgió: cada año en la noche antes del día de su muerte, ella volvió al puente cargando su cabeza.

7 sept 2011

Gwendolyn Graham and Cathy Wood



En Walker, Michigan, Estados unidos, Gwendolyn Graham y Catherine May Wood (ambas enfermeras de menos de 25 años) asesinaron 5 ancianas en Grand Rapids, Michigan, durante la decada de los 80´s. Cometieron sus crimenes en la clinica de ancianos "Alpine Manor" en la cual ambas trabajaban, una jefa nde la otra. Cathy era divorsiada y subio tremendamente de peso, pero eso no le importo a Gwendolyn.

Graham y Wood se hicieron amantes en 1986. Empezaron con ideas de asesinato, Gwen fue la primera en mencionarlo, empezaron con juegos sexuales, principalmente la asfixia, llegando al orgasmo con eso, después el sadismo y la crueldad empezó a subir al grado de pensar en “aplicarlo” a otras personas, ademas de jugar scrable, y poner un reto, de matar perosonas cuyas iniciales de las victimas formaran la palabra “MURDER”. En Enero de 1987, una de las pacientes de la clínica murio, aparentemente de muerte natural por lo cual no se le practico autopsia. En los próximos meses, 5 pacientes mas murieron de igual manera. La mayoria de sus victimas sufian de Alzheimer's, y llegando a robar las pertenencias de las ancianas. Hubo momentos en que estas mujeres tenían sexo después de matar a sus victimas.

Supuestamente, una amenazado a la otra, Gwen estuvo involucrada sexualmente con otra mujer, y estuvo a punto de irse a trabajar a un hospital en Texas, a cuidar niños.

Ambas mujeres se jactaban de haber sofocado a 6 personas pero al principio no les creían. Un años después, el ex esposo de Wood le conto esta historia a la policia por lo que algunos de los cuerpos de las supuestas victimas de haber sido sofocadas fueron exhumados, la policia, tenia en la mira a 8 personas como sospechosos, y se hizo la investigtación más afondo. Habia suficiente evidencia como para arrestar a Wood y Graham.

En Dicimbre de 1989, Graham fue arrestada en su casa en Tyler, Texas, sim embargo ella manifesto los dichos se habian tratado de una broma con el solo afan de asustar a sus compañeras de trabajo. Durante el juicio, Wood suplico que se le reduzca la sentencia ya que habia sido Graham la que habia planeado y realizado los homicidios mientras que ella solo se encargo de distraer a sus supervisores. En 3 de Noviembre 1989, se dicto la sentencia, en ella se condeno a cadena perpetua a Graham y a 24 años de prision a Wood.


2 sept 2011

Betty Johnson Neumar,


Una aparentemente dulce anciana de cabellos plateados, ha entrado en prisión en EE UU, a sus 76 años, por ser sospechosa de haber asesinado a los cinco esposos con quien compartió su vida para poder cobrar sus seguros. La policía cree que el dinero fue el móvil que llevó a esta mujer a comenzar con sus crímenes en los años cincuenta, según la información difundida por varios medios locales.

Dos tiroteos, un supuesto suicidio, un envenenamiento... Demasiada casualidad
A la espera de ser juzgada, la mujer está actualmente en una cárcel de Carolina del Norte acusada de haber contratado a un hombre para asesinar a su cuarto marido, Harold Gentry. Esto ha llevado a las autoridades a reabrir viejos expedientes para volver a analizar las "extrañas circunstancias" en las que murieron sus otros maridos. Dos tiroteos, un supuesto suicidio, un envenenamiento... Demasiada casualidad.

Johnson, nacida en 1931 en Ironton (Ohio), se graduó en 1949 y contrajo matrimonio a los 18 años con Clarence Malone, de 19, en noviembre de 1950. Un año más tarde declaró en un tribunal que recibía malos tratos de su marido, pero pese a todo tuvieron un hijo, Gary, en 1952 y finalmente se separaron.

Malone murió en noviembre de 1970 en la parte trasera de la tienda que regentaba en un pequeño pueblo al sudeste de Cleveland y la policía archivó el caso como un homicidio, aunque no se encontraron indicios de robo.

Tras su separación de Malone, Johnson contrajo matrimonio con James A. Flynn, que apareció muerto en un embarcadero en Nueva York a mediados de los cincuenta. En 1960 llegó el tercer marido, Richard Sil, quien fue encontrado muerto en 1965 en su apartamento con un disparo. Supuestamente fue un suicidio, aunque ahora la policía ha vuelto a abrir el caso.

La aparente dulce anciana se fue embolsando miles de dólares de los seguros de vida

Tres años después, la ahora supuesta 'viuda negra' se casó con Gentry y cinco años más tarde volvió a contraer nupcias con el que ha sido su último marido, John Neumar, que falleció en octubre pasado presuntamente por una infección bacteriana. Los investigadores están volviendo a analizar los restos de su quinto esposo para ver si existe "cualquier otro factor" que contribuyó a su muerte, incluso si fue envenenado con arsénico.

La conclusión de los agentes es que los asesinatos de los cinco maridos de Johnson fueron ordenados o ejecutados por ella. Mientras tanto, la aparente dulce anciana se fue embolsando miles de dólares de los seguros de vida que recibía tras la muerte de sus esposos.

30 ago 2011

Francisca Gonzalez Navarro




“La Parricida de Santomera”

Francisca González Navarro, de 35 años, ha sido encontrada culpable de haber dado muerte a dos de sus hijos, de 6 y 4 años, asfixiándolos con el cable del cargador de un teléfono móvil, según el veredicto dado a conocer hoy.

Para los miembros del jurado, cinco hombres y cuatro mujeres, la procesada ejecutó el crimen en la madrugada del 19 de enero de 2002, "aunque el plan lo había concebido con anterioridad",
Para ejecutarlo, Francisca "entró en el dormitorio del matrimonio, donde dormían sus dos hijos, y procedió a anudar al cuello de F.M., de seis años, el cable del cargador exigiéndole, al despertarse éste por la agresión, que se diera la vuelta y se pusiera boca abajo, para llevar a cabo su trabajo con mayor facilidad."
Añade el veredicto que el pequeño gritó en petición de auxilio, y aunque sus gritos fueron escuchados por el hijo mayor del matrimonio, de 14 años, "éste no acudió al dormitorio porque conocía que la madre les golpeaba con frecuencia y pensó que también en esa ocasión les estaba golpeando".

Afirman los jurados que "la madre apretó el cable hasta causar la muerte por asfixia a sus dos hijos menores, que, además de las señales características de la estrangulación que presentaban en los cuellos, tenían también otras lesiones en sus caras".

Tras cometer el doble crimen, Francisca González rompió el cristal de una ventana y escondió unas joyas para hacer creer que personas desconocidas habían entrado en la vivienda para robar.
Otras de las acciones realizadas por ella, añade el veredicto, fue "desprenderse de su pijama y meterlo en la lavadora, junto con la camiseta que llevaba el mayor de sus hijos fallecidos, todo ello, en un intento de eludir pruebas".

Los jurados dan por probado que la procesada "se drogaba desde varios años atrás, y que el día de los hechos consumió cocaína y unos fármacos, pero estimamos que no afectó a su consciencia y voluntad".

También recogen que estaba celosa de su marido desde que se enteró de sus infidelidades "e incluso llegó a sentir miedo de él, ya que le pegaba con frecuencia y la maltrataba psíquicamente, pero consideramos que ello no afectó en nada a su voluntad y consciencia".

Tras la lectura del veredicto, el fiscal reiteró su petición de condena, que se eleva a 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato, mientras que el letrado de la acusación particular, Evaristo Llanos, además de pedir lo mismo, solicitó a la magistrada- presidente "que no le tiemble el pulso a la hora de fijar la pena y que se haga Justicia". Por su parte, el letrado de la defensa, Cándido Herrero, dijo que "una vez que el jurado ha dado por probados los malos tratos, que se tenga ello en cuenta y no se aplique la ley con el máximo rigor".

Karla Faye Tucker


Karla Faye Tucker era una prostituta, adicta a las pastillas, que bebía como un cosaco. Cuando no estaba haciendo de las suyas, solía estar con Danny Garrett.
El 13 de junio de 1983, por la noche, Karla, Danny y un amigo, Jimmy Leibrant, decidieron que iban a robarle algunas piezas de una motocicleta al joven Jerry Dean. Cuando llegaron al apartamento de Jerry, éste estaba en su habitación pero no estaba solo. Esa tarde, le había acompañado Deborah Ruth Thornton, de 32 años.
Jerry suplicó que lo dejaran en paz, pero en vez de eso, Danny tomó un martillo de entre las herramientas esparcidas por la habitación y le dio un golpe en la cabeza. Karla agarró una piqueta y le asestó a Jerry varios golpes en la espalda. Jimmy Leibrant, viendo que las cosas se estaban yendo de las manos, se marchó. Danny le quitó a Karla la piqueta y remató a Jerry, asestándole un golpe directamente en el pecho. En ese momento, Karla vio a Debbie Thornton temblando debajo de las sábanas y mantas. Karla le dio un golpe con la piqueta y, una vez más, Danny, muy atento, remató a la víctima de Karla. Este par de asesinos pasó desapercibido dos meses. Cuando se jactaron de los asesinatos ante la hermana de Karla, Kari, y su novio, Douglas Garrett, quien precisamente era hermano de Danny, fueron demasiado lejos. Kari y Douglas, temiendo por sus vidas, se pusieron en contacto con la policía.
El 3 de febrero de 1998, Karla Faye Tucker, quien juraba haberse reconvertido en una mujer cristiana, fue ejecutada mediante una inyección letal en Texas. Danny Garrett falleció en 1993 en prisión, a causa de una cirrosis.

25 ago 2011

Winnie Judd “La Asesina del Baúl”




1931, Phoenix, Arizona (Estados Unidos): Winnie Judd “La Asesina del Baúl” mata a balazos a 2 amigas suyas; luego las descuartiza y las mete en dos baúles para viaje, los cuales transporta hasta la estación de ferrocarriles. Viaja con ellos hasta que es detectada en una estación. Deja su equipaje y huye. Tras una investigación, es arrestada. Se le juzga y sentencia a muerte. Luego de varias apelaciones que demuestran su inestabilidad mental, es recluida en una institución psiquiátrica y sale libre en 1983. Muere en 1998.

15 ago 2011

Minnie Dean


El 12 de agosto de 1895, Minnie Dean se convirtió en la primera mujer que fue colgada en Nueva Zelanda. Su crimen fue el « cultivo de niños ». Adoptaba niños no deseados por determinada suma y después se deshacía de ellos, un « servicio » que empezó en 1889. La policía cayó sobre Minnie después de seis años y encontró que ciertamente era culpable cuando desenterraron tres cuerpos de niños en su jardín de flores.

4 ago 2011

Helene Jegado


No sabía leer ni escribir, y tampoco había mucha lógica detrás de sus asesinatos. Siempre que alguien la ofendía en una disputa o la acusaba de haber robado algo (tenía fama de cleptómana), inevitablemente esta persona terminaba muerta. Después, se encargaba de cuidar a la víctima en su agonía y lloraba amargamente cuando llegaba su fin, uniéndose a la familia del muerto en los lamentos y rezos como si se tratara de su pariente.

Helene Jegado nació alrededor de 1803 en Bretaña, Francia. Para cuando tenía 7 años, sus dos padres habían muerto. Entonces fue enviada a la casa del pastor local donde dos de sus tías trabajaban como sirvientes y estuvo ahí hasta que cumplió 24 años, que fue cuando comenzó su carrera como envenenadora.

Trabajó como cocinera y doméstica en 12 diferentes ciudades, donde tenía acceso a la comida de la familia a la que servía, y la cual aderezaba con arsénico. Helene al parecer no discriminaba. Mataba hombres, mujeres y niños por igual.

A pesar de la mala reputación que iba dejando a su paso, siempre lograba conseguir empleo. Cuando estuvo trabajando en la ciudad de Guem, envenenó a 7 personas, y a tres más antes de dejar la ciudad, no sin que algunos sospecharan que tenía algo que ver. Cuando un juez la interrogó al respecto, ella dijo que su desgracia era cuidar de los enfermos, y que esa mala suerte la perseguía. Fue exonerada rápidamente.

Se trasladó a la ciudad de Locmine donde trabajó para una familia. Pronto murió la madre y uno de los hijos cayó enfermo. Se dice que le confesó a una de las hijas antes de que la madre muriera) que esperaba que falleciera. “Yo llevo la muerte conmigo”, dijo Helene.

Después entró en un convento, pero fue expulsada pronto, acusada de haber roto las sábanas de todas las camas, pero ella dijo que la habían rechazado porque era demasiado vieja para aprender a leer y escribir.

Su siguiente empleadora, Hippolyte Roussel, le preguntó un día a Helene si ella había tomado el paraguas de otro de los sirvientes, y la mujer cayó enferma con severos vómitos tras comer una sopa que le preparó Helene. Cuando la policía le preguntó acerca del asunto, ella respondió que la mujer hubiera enfermado aún cuando no tomara su sopa, y cuando le preguntaron por qué apenas podía caminar, ella respondió que antes de tomar la sopa tampoco podía hacerlo. Tenía una gran facilidad para escapar de la ley, y poco después de este interrogatorio, la hija más pequeña de la familia Roussel murió y la familia entera cayó enferma. Increíblemente, Helene Jegado siguió trabajando en dicha casa y un tiempo después volvieron a caer enfermos, por lo cual fue finalmente despedida.

De 1841 a 1848 Helene parece haber dejado de envenenar. Ella dijo que había sido tocada por la mano de Dios, y que simplemente había pasado de hoja en el libro de su vida. Sin embargo, aún robaba y bebía.

En 1848 cinco miembros de una familia murieron cuando la acusaron públicamente de haber robado (y bebido) su vino.

Se trasladó a la ciudad de Rennes, donde un niño murió cuando la acusó de robar brandy. Poco después entró a trabajar en una posada llamada “El Fin del Mundo” donde otra de las sirvientes, una joven y bella chica llamada Perrotte Mace, fue envenenada y murió a los pocos días. Helene estaba celosa de ella y, simplemente, se deshizo de su adversaria. Tras las sospechas de que Jegado había tenido algo que ver en la muerte de Mace, fue despedida, pero casi de inmediato la contrató por un profesor universitario llamado Theophile Bidard, quien dijo que Helene era una buena trabajadora pero con un “macabro sentido del humor”. Otra de las sirvientas, Rose, murió y cuando la policía fue a investigar, ella gritó ¡Soy inocente!, lo cual desconcertó a los agentes de la ley ya que aún no la acusaban de nada. Finalmente, la autopsia de tres de las recientes víctimas demostró que habían sido envenenadas con arsénico y a Helene Jegado se le acabó la suerte: Fue condenada a la guillotina y decapitada en 1851.

28 jul 2011

Marybeth Tinning


Joe Tinning, un analista de sistemas de la planta de General Electric en la cercana Schenectady y su esposa, Mary Beth, eran miembros respetados de varias comunidades de la zona. Se mudaban frecuentemente.
Joe quedó encantado cuando Mary le informó que había quedado embarazada por tercera vez. En diciembre de 1971, nació una pequeña niña, Jennifer. Murió estando todavía en el hospital. Los Tinning estaban comprensiblemente consternados. Sólo más tarde pudieron asegurar los investigadores con un cierto grado de certeza, que la muerte de Jennifer fue la única muerte de los hijos de los Tinning que no era sospechosa. Diecisiete días después de la muerte de Jennifer, el hijo de Tinning, Joseph, de dos años, moría. El 2 de marzo de 1972, Barbara, de cuatro años seguía a su hermano a la tumba. ¡Qué tragedia para soportar una familia! En menos de tres meses, los tres niños habían sido arrebatados a sus devotos padres. Los amigos ofrecían sus condolencias. Los parientes consolaban a los Tinning. Aquellos que conocían a la familia quedaron deleitados cuando, nueve meses más tarde, Mary Beth dio a luz a un varón. Timothy. Su alegría duró poco. Catorce días después de que Timothy entrara a este mundo, moría. La muerte fue atribuida al SIDS (Síndrome de Muerte Repentina en la Cuna).
La preocupación de amigos, parientes y vecinos se convirtieron en rumores susurrados. ¿Era posible que los Tinning estuvieran maldecidos con genes defectuosos que dejan a sus hijos con enfermedades inexplicables?
Un año y medio después de la muerte de Timothy, Mary Beth tenía su quinto niño. Nathan murió el 2 de septiembre de 1975. Por primera vez, los médicos y autoridades locales tuvieron sospechas. Nathan había sido un niño tan saludable. Como en todas las muertes de los Tinning, se realizó una autopsia y, como siempre, la muerte fue atribuida a causas naturales.
Es dudoso que alguna de las autoridades estuviera consciente de que los Tinning habían perdido a cinco descendientes, con una excepción. El Dr. Robert Sullivan, del Schenectady County Medical Examiner, supo de las tragedias que parecían perseguir a la familia como una maldición. Realizó una completa investigación de la muerte de Nathan, pero no pudo encontrar nada malo. Cualquier sospecha que él tuviera eran disipadas por los Tinning quienes insistían en que se realizaran exámenes en todas las muertes de sus hijos. Recuerden, además, los Tinning eran ciudadanos sólidos como una roca. Simplemente tenían mala suerte cuando se trataba de sus hijos.
Misericordiosamente, Mary Beth no tuvo más hijos por tres años y medio. Entonces vino Mary Frances, quien murió a los tres meses y medio. Diez meses después nacía Jonathan. Murió a la edad de tres meses. Los Tinning, culpándose a sí mismos por la pérdida de sus hijos naturales, intentaron quebrar la serie de muertes adoptando un varoncito, Michael. Un año más tarde, en marzo de 1981, Michael moría.
La muerte de Michael fue diferente. Aquí no había genes defectuosos. El niño había sido adoptado. Una autopsia indicó que la causa de la muerte era una neumonía viral. Los pedíatras y asistentes sociales le contaron a la Policía de sus sospechas y sugirieron que si alguno de los hijos futuros de los Tinning muriera, un patólogo forense debía ser llamado al caso. Las autoridades estaban tan sospechosas que lograron que se exhumaran los cuerpos de Timothy y Nathan. No se descubrió ni un ápice de malas acciones.
Pasaron tres años sin novedades. Luego por octava vez, Mary quedó embarazada. El 20 de diciembre de 1985, cuatro meses después de su nacimiento, Tami Lynn moría. Siguió una intensa investigación. No se encontró nada que implicara a Mary Beth, de quien ahora todos sospechaban que mataba a sus hijos. Sin tener en cuenta la falta de pruebas en la serie de muertes, dos detectives tomaron a su cargo recoger a Mary Beth, llevarla a los Cuarteles Centrales de la Policía del Estado en el cercano Londonville e interrogarla exhaustivamente. Después de ser interrogada por 10 horas, Mary Beth confesó haber matado a tres de sus hijos, Timothy, Nathan y Tami Lynn. Fue arrestada y acusada de asesinato.
Después de pasar un mes en la cárcel, Mary Beth fue liberada bajo una fianza de 100.000 dólares. Inmediatamente realizó procedimientos en la Corte para que su confesión fuera consideraba inadmisible en el juicio por asesinato que vendría. Su marido, Joe, quien en ningún momento fue sospechoso de alguna mala acción, estaba comprensiblemente alterado de que su esposa hubiera sido interrogada por un período tan largo de tiempo sin su conocimiento y sin estar un abogado presente.
Mary Beth no tuvo éxito en su pedido de que su confesión fuera declarada inadmisible. En 1987, fue sometida a juicio por el asesinato de Tami Lynn. Durante su juicio, el jurado oyó su confesión como le había sido contada a los detectives. Al describir cómo había asfixiado a Timothy, Nathan y Tami Lynn, dijo, "con una almohada, porque no soy una buena madre".
Mary Beth había dado a los detectives todos los detalles de la noche en que tomó la vida de Tami Lynn. Llegó a la casa a las 8:35 de la noche después de haber estado de compras con una amiga. Su amiga, al igual que su suegra y su suegro, quienes habían estado cuidando el bebé, se fueron a las 9:30. Puso a Tamy Lynn de cuatro meses en la cuna. Mary Beth relató: "Intenté darle la mamadera pero no la quería. Ella alborotó y lloró por una media hora. Finalmente se durmió. Entonces me fui a la cama". Joe vino a las 11 de la noche. La pareja charló por unos momentos. "Estaba por dormirse cuando Tami se despertó y empezó a llorar. Me levanté y fui a la cuna e intenté hacer algo con ella para que dejara de llorar. Finalmente usé la almohada de mi cama y la puse sobre su cabeza. Lo hice hasta que dejó de llorar. Cuando finalmente levanté la almohada, ella no se movía. Le grité a Joe y le dije que Tami no estaba respirando". La confesión fue un escalofriante relato de un asesinato a sangre fría. El 19 de julio de 1987, Mary Beth Tinning fue encontrada culpable del asesinato en segundo grado de su hija Tami Lynn. Fue sentenciada a 20 años de prisión en la cárcel para mujeres en Bedford Hills, N.Y. El abogado Allan Gebell, un miembro del equipo de la fiscalía en el juicio de Mary Beth, me informa que actualmente la mujer está empleada en la guardería de la prisión

15 jul 2011

Helen Golay y Olga Rutterschmidt



Dwight Emile aún recuerda el día que bromeó con su vecina, Olga Rutterschmidt, una emigrante de origen húngaro que siempre vivió por encima de sus posibilidades. "Olga, un día de éstos te voy a ver en los noticiarios", le dijo Emile, uno de los muchos productores y escritores de música que pululan en Hollywood, sin apenas sospechar que su broma se convertiría en presagio.

"Olga siempre me decía que si no me interesaba hacer algo de dinero extra. Y yo le decía que, si era algo ilegal, que no contara conmigo", recuerda Emile, uno de los testigos que han desfilado por la policía de Los Ángeles para recomponer el guión de una macabra serie de asesinatos cometidos en nombre de la codicia, el más desgastado argumento en las películas de crimen y violencia en Hollywood.

Tras una investigación de casi tres meses, la fiscalía ha decidido presentar cargos por el homicidio de al menos dos indigentes, una acusación que podría conllevar la pena de muerte para Olga Rutterschmidt y su asociada, Helen Golay, dos ancianas que pasaban por almas caritativas y que la prensa sensacionalista ha bautizado bajo el mote de "las viudas negras".

Según la policía, Olga y Helen se hicieron pasar por las novias, primas y tías de Paul Vados y de Kenneth McDavid, de 73 y 50 años respectivamente, dos indigentes que murieron en extrañas circunstancias y con jugosas pólizas de seguro de vida bajo el brazo. Ellas habían suscrito más de 19 pólizas en nombre de ambos. En las fotos distribuidas por la policía, la mayor, Helen Golay, de 75 años, disimula la edad bajo un maquillaje espeso y una frondosa peluca rubia. La otra, Olga Rutterschmidt, de 73, luce una sonrisa perpetua de abuela bondadosa.

Tras conocer a Paul Vados, un inmigrante húngaro igual que ella, Olga Rutterschmidt le propuso en 1997 alquilar un apartamento. Durante dos años, Olga fue una diligente y amorosa amiga que visitó a Paul para ofrecerle compañía, mientras acudía a una larga lista de empresas de seguros para suscribir varias pólizas en su nombre.

Tras el paso de dos años -el mínimo que exigen las compañías para hacer efectivo el pago de una póliza-, Olga invitó a su amigo Paul a realizar un paseo nocturno. A las pocas horas, la policía reportaba el caso de un hombre que había muerto atropellado en las inmediaciones del la Brea Avenue, muy cerca de la Milla Milagro. El caso de Paul Vados, uno de los muchos indigentes que habían pasado a engrosar los archivos de las "muertes por accidente", durmió el silencio de los justos hasta el año 2005, cuando un avispado inspector del FBI vinculó su caso al de Kenneth McDavid, un indigente de 50 años de edad, que había muerto en similares circunstancias.

El caso de McDavid y de su asesina, Helen Golay, permitió sacar a flote las macabras operaciones de estas dos ancianas. Menos puntillosa que su amiga Olga, a Helen se le ocurrió contratar con su nombre real a un servicio de grúas para remolcar la vieja camioneta Mercury que utilizó para arrollar a McDavid la noche del 22 de junio del 2005. Esta sería la pista que permitiría al FBI y a la policía de Los Ángeles detener la carrera criminal de Olga y Helen, dos ancianas que se disponían a cobrar más de 2.7 millones de dólares en pólizas para asegurarse una vejez dorada.

11 jul 2011

Junko Ogata



Junko Ogata tenia 43 años cuando fue capturada, esposa de el asesino (supuestamente en serie) Futoshi Matsunaga, que en la década de los años 90’s aterrorizaron al Japón, ambos asesinaron a 7 personas, incluyendo dos niños entre 1996 y 1998. La policía japonesa, encontró evidencias de los crímenes en 2002 pero nunca encontró evidencias de los restos, algo que no importa ya que las otras evidencias eran suficientes como para condenar a ambos a la pena de muerte, en la horca, el 28 de septiembre de 2005, El tribunal intentó condenarlos a la pena de muerte por seis asesinatos, y la muerte de el padre de Junko padre (que después de torturarlo murió y el jurado termino por considerado como homicidio) se les quito la pena de muerte.
Luego de asesinar a cinco de los parientes de Ogata, incluida su madre, en un apartamento de la pareja comparte con la familia Ogata en un período de siete meses que finaliza en junio de 1998, según una sentencia del tribunal inferior en septiembre de 2005.

Cuando se agotó el dinero o la pareja que teme ser descubierto, la víctima fue asesinada, y el cadáver fue desmembrado y arrojado al mar, dijo el tribunal, tomando nota de varias de las víctimas se vieron obligados a pedir prestado enormes sumas de dinero antes de que se muertos.

Algunas de las víctimas recibieron la orden de tomar parte en las matanzas y desmembramiento de los cuerpos antes de que ellos mismos fueron asesinados, según el tribunal.

La pareja también fueron responsables de la muerte de su padre Ogata, quien murió de las lesiones infligidas por la pareja, el juez termino diciendo que sus crímenes habían sido "los tratos crueles, inhumanos y retorcidos".

6 jul 2011

Wanda Jean Allen



15 de enero, 2001

A pesar de las peticiones de clemencia, la primera mujer condenada a muerte en Oklahoma, Wanda Jean Allen fue ejecutada el jueves pasado por medio de una inyección letal, informó en comunicado Amnistía Internacional.

Wanda Jean Allen, de origen afroamericano fue condenada a muerte por el asesinato de su compañera sentimental Gloria Leathers en un juicio lleno de contradicciones donde, según alegó la defensa, el fiscal estatal usó el nivel de educación de Wanda para descalificar la posibilidad de retraso mental. Su primer defensor, a quien solamente se le pagaron 800 dólares, había dicho que se enteró del retraso mental de su clienta hasta después de ser condenada. En la campaña para detener la ejecución de Wanda Jean Allen participaron además de Amnistía Internacional, el Sindicato Americano por las Libertades Civiles, la Coalición Nacional para Abolir la Pena de Muerte y la Fuerza de Tareas Nacional de Gays y Lesbianas, entre otras instancias.