24 mar. 2014

Alejandra Domínguez Ramírez


13/Nov/2013
Como resultado de una acalorada discusión de pareja, un joven de 20 años fue asesinado ayer por su esposa frente a sus dos hijas, en un domicilio de la colonia Niños Héroes; el homicidio de Rubén Vargas Vargas fue perpetrado con un arma blanca.

Tras el crimen, agentes de la Policía Municipal detuvieron a Alejandra Domínguez Ramírez, de 19 años, para ponerla a disposición de las autoridades competentes.

A través de un comunicado de prensa, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) informó que el aseguramiento fue a raíz de una llamada telefónica recibida a las 11:15 horas, a través de la línea telefónica de emergencia 066, al parecer hecha por la probable homicida.

El reporte daba cuenta de una riña conyugal, en un departamento ubicado entre las calles Coral y Chapultepec, por lo que de inmediato acudieron policías adscritos a la Estación Oriente.

En el trayecto fueron informados de que una persona había sido herida con arma punzocortante, en el edificio marcado con el número 1611.

La ahora detenida presentaba manchas de sangre en el rostro, brazos y la ropa que vestía, y les dijo que había tenido una discusión con su esposo.

A versión de la joven, forcejearon con un cuchillo de cocina, y después, sin percatarse, resultó herido Vargas Vargas, quien fue hallado en un cuarto ubicado en la planta alta, tendido boca abajo en el suelo sobre un charco de sangre.

Por tal motivo los oficiales solicitaron el apoyo urgente de paramédicos, llamado que fue atendido por una unidad de la Cruz Roja Mexicana, a cargo de la Técnico en Urgencias Médicas (TUM) Eugenia Sandoval, pero el hombre ya había fallecido.

Al lugar acudió el agente del Ministerio Público del Fuero Común (Ampfc), para dar fe del deceso, así como efectivos de la Policía Ministerial del Estado (PME), peritos y del Servicio Médico Forense.
En un pasillo de acceso encontraron el arma con la que supuestamente forcejearon.

Domínguez Ramírez fue trasladada a la comandancia de policía, para ser presentada ante el juez calificador, quien al tener conocimiento de los hechos determinó ponerla a disposición de la autoridad ministerial.

Datos recabados en el lugar de los hechos refieren que la familia llegó hace poco de Estados Unidos, y que tenían menos de un año en el departamento.

Tras el violento asesinato, la madre de familia bajó de la planta alta hacia la calle en aparente estado de "shock”, para pedir prestado un equipo de telefonía celular al empleado de una tienda de licores, ubicada a un costado del lugar donde ocurrió el crimen.


Después de hacer una llamada llegaron los policías y sacaron a las niñas del domicilio. No se informó sobre su paradero.

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