16 mar. 2012

Karina Lorena Pereyra


Karina Lorena Pereyra fue condenada por la Justicia de Quilmes, tras ser hallada culpable de matar a su esposo, en 2006. La defensa había pedido la absolución, al considerar que el hombre la sometía a prácticas sexuales aberrantes.

Karina Lorena Pereyra fue condena este mediodía a la pena de prisión perpetua, tras ser hallada culpable de haber matado a su marido, en febrero de 2006. La defensa había solicitado la absolución ante la Justicia de Quilmes, argumentando que el hombre la sometía a prácticas sexuales aberrantes. La mujer nunca negó haber sido la autora del homicidio, pero manifestó que se defendió. De todas maneras, el fiscal de Quilmes José María Gutiérrez solicitó que se la sentenciara por el delito de "homicidio calificado por el vínculo".


La mujer ahora condenada llegó detenida al debate oral. La defensa había considerado que actuó bajo un estado de emoción violenta. Pero el Tribunal Oral Criminal 2 de Quilmes, integrado por los jueces Ariel González Elicabe, Rubén Darío Sánchez y Delia Allaza, cosideró culpable a la mujer. El crimen se conoció el 16 de febrero de 2006.



Ariel Zarza fue hallado asesinado de un balazo dentro de su auto Citroën C3 gris oscuro, justo frente a la escuela de la Policía Bonaerense, en el Parque Pereyra Iraola, partido de Berazategui. El hombre estaba tirado en el asiento del conductor con el torso girado hacia la parte trasera del vehículo. Tenía un disparo en el hombro con un orificio de salida por la espalda. Zarza era dueño de una pizzería ubicada en el centro del barrio Don Orione.



En el momento del hallazgo, la víctima no tenía puestos los pantalones, algo que llamó la atención de los investigadores y de inmediato orientó la causa a un crimen sexual o pasional. Un día antes de la aparición del cuerpo, la esposa de Zarza había ido hasta la comisaría 9a. de La Plata, en el barrio Parque Calchaquí. Allí denunció la desaparición de su marido.



La mujer le dijo a la Policía que su esposo estaba desaparecido desde el día anterior a la noche. Relató que el hombre supuestamente había salido de su casa de Quilmes en su auto, a comprar medicamentos, pero que nunca había regresado. "Desde un primer momento nos extrañó su actitud. Si bien es común que los familiares de gente desaparecida estén desesperados, en ella se notaba una sobreactuación", contó un investigador.



Con el hallazgo del cadáver, los policías fueron a la casa de Pereyra y le dieron la noticia, pero en ese momento la mujer se quebró y reconoció haber sido la autora del crimen. Ya en esa declaración ante agentes de la DDI de Quilmes había relatado prácticas sadomasoquistas que supuestamente sufría. "Dijo que ese día el hombre la sometió en el auto. Contó que él lo hacía atarlo y le decía que se masturbara. Ella dice que le aterraba hacerlo, hasta que se cansó", contó un jefe policial.



Luego, durante su declaración judicial, Pereyra repitió que cometió el crimen porque estaba "harta de las prácticas sexuales" a las que era sometida. La acusada también reconoció que mantenía una relación paralela con un amante, a quien al principio se vinculó con el caso. Pero luego se comprobó que nada tenía que ver.

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