29 mar. 2012

Kathy Bush


Kathy Bush, una madre diagnosticada con síndrome de Munchausen que ha sido condenada por abuso infantil y puede pasar el resto de su vida en la cárcel, llegó a embaucar a la propia esposa del presidente Bill Clinton, Hillary.

Hace tres años, la primera dama la presentó en una conferencia en la Casa Blanca como ejemplo de padres que sufren por los altos costos de los seguros médicos. Su hija, Jennifer Bush, había sido operada 34 veces en sus once años de vida a causa de una misteriosa enfermedad que le hacía vomitar todo lo que ingería y que la obligaba a alimentarse a través de un tubo en su estómago.

Poco después se descubrió que Kathie padecía una enfermedad mental que la empujaba a envenenar a su propia hija. Un estudio hecho público esta semana, prueba que el caso de esta mujer no era aislado: en un hospital infantil de Atlanta, las cámaras de vídeo sorprendieron a 23 madres -11 de ellas enfermeras- inyectando orina a sus hijos, cambiandoles los medicamentos o intentando ahogarles.

La tragedia de Kathy Bush puso por primera vez al descubierto un problema sanitario y criminal cuyo alcance exacto todavía se desconoce. Dos años después, en California, se descubrió que otra mujer, Mary Noe, había matado, poco a poco, a sus diez hijos a causa del mismo síndrome.

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