29 mar. 2012

Martha Yolima Buitrago Chacón


Buitrago Chacón, de 19 años, denunció ante el Gaula que desconocidos la habían abordado en la calle 72 con carrera 11, norte de Bogotá, y luego la habían llevado hasta el sur de la ciudad donde le arrebataron a su hijo.

El 7 de julio el cuerpo del menor apareció en el río Tunjuelito. El dictamen de Medicina Legal estableció que el niño había sido ahogado por inmersión, por lo que las investigaciones de las autoridades orientaron hacia la mujer.

Al ser confrontada, Buitrago negó su participación en el hecho, pero la Fiscalía encontró testimonios y pruebas documentales que demostraron lo contrario. Ante esto, la mujer confesó y aseguró que lo hizo por presión de su madre, que le increpaba por no tener dinero para mantener al niño. Sin embargo, esto fue desvirtuado por las autoridades.

Ayer, durante la audiencia de sentencia, que solo duró 20 minutos, Martha Yolima mostró las primeras lágrimas en su rostro, al escuchar el fallo del juez; lágrimas que no había exhibido durante los otras diligencias en las que fueron presentadas las pruebas en su contra.
Su rostro se desencajó aún más cuando el juez Ramírez destacó la ironía de que una persona nacida el 25 de diciembre se hubiera convertido “en un ser con tanta maldad”.
El funcionario le negó, además, la detención domiciliaria. “No se la merece”, dijo.
Yolima Buitrago, quien según dictámentes de la Fiscalía tiene tendencia al suicidio, permanecerá recluida en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá

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