1 abr. 2012

Caroleyn Leticia Romina Alarcón



Caroleyn Leticia Romina Alarcón de 27 años, Chilena que sabe que sus días de libertad están contados y que más temprano que tarde la mujer, que huye con sus hijos, caerá en manos de la policía y será confinada en una celda del COF. Aún así la Jimena, la Maca, el Juan Pablo, la María Andrea y el Adolfo Rodrigo rezan para que ese día esté muy lejano, porque "ella no puede soportar el encierro ni estar separada de sus niños, antes prefiere que la maten". Caroleyn, la Caro, la "Muñeca Brava", la pistolera de Puente Alto, huyó la tarde del lunes desde el domicilio donde cumplía la medida cautelar de detención domiciliaria a la espera del juicio.

Hasta ese día, al menos oficialmente, la dirección del departamento 44 de la calle José Luis Coo 071 era conocida sólo por su familia. "Le llevábamos comida cuando podíamos y a sus niños los fines de semana. Veía televisión y escuchaba música. Se lateaba mucho estando sola", dijo a La Cuarta Macarena. La atrayente morena estaba allí confinada por su propia seguridad, ya que los familiares de Carlos Hidalgo y Yerko Figueroa, a quienes asesinó de 11 y 8 tiros respectivamente el 13 de febrero en el patio de su casa, le habían mandado a decir que estaba pedida y que se la iban a pitear donde la encontraran. Macarena asegura que huyó porque no resistió el encierro y el acoso, tres veces al día, de los carabineros encargados por el tribunal de constatar su presencia en el lugar y de revisar sus habitaciones. Antes de pasar a la clandestinidad la doble homicida pasó por su casa de Luis Matte y Calle Blanca, recogió a sus dos hijos, Dayana (9) y Antony (7), y tras abordar un taxi emprendió viaje hacia ninguna parte.

La familia concuerda que dos tragedias marcaron a fuego a Caroleyn para toda su vida: Su fracasado matrimonio con Fredy Arrios, un ladrón y traficante que terminó convertido en guaipe por la pasta base, y la muerte de su madre Elizabeth Núñez a manos de una pandilla de delincuentes.

La noche del 26 de junio del 2005, en un hecho nunca aclarado, una patota asaltó la casa de los Alarcón-Núñez y ató y amordazó a Elizabeth. Cuando Caroleyn y sus hermanos regresaron encontraron a su madre fallecida. La fulminó un paro cardíaco. "Fue terrible porque se culpó de la muerte de mi mamá. 'Si yo hubiera estado en la casa ella aún estaría viva', repetía una y otra vez", contó Juan Pablo.

Desde ese día la Caro se convirtió en el perro guardián de la familia, ya que mi papá - el maestro de la construcción Adolfo Alarcón Poblete- está muy enfermo", añadió "Siempre ha sido pará en las hilachas. Cuando chica se defendía solita, porque mi taita le enseñó a pelear, y cuando fue más grande y los hueones comenzaron a jotearla, los paraba a aletazo limpio", agregó.

Su instinto protector la llevó a comprar la pistola Famae FN 750 con la que se convirtió en doble homicida. Apenas la tuvo en sus manos comenzó a practicar hasta hacerse una experta en cargar y descargar rápidamente la automática de 9 milímetros. La adquirió en 30 lucas a un angustiado de la pobla.

Hasta el día en que jaló como loca del gatillo, la prófuga se ganaba la vida vendiendo a domicilio bluyines, poleras, zapatillas, cosméticos y perfumes. Los vecinos y la policía sospechan que esta actividad era sólo una pantalla para encubrir la venta de drogas, pero la fiscalía no ha podido comprobar esta hipótesis.

Lo cierto es que en los últimos meses la mujer -que para su abogado Diego Montecinos actuó en legítima defensa al ultimar a los merodeadores- mantenía una estrecha amistad con "El Chino", un conocido narco de la población Sor Teresa. Esta faceta del caso se ha traducido en la investigación de las actividades criminales del sujeto y en tratar de comprobar si la noche del baleo la pareja mantenía en la casa una importante cantidad de droga.

Por lo anterior una de las hipótesis que maneja la policía es que Carlos Hidalgo y Yerko Figueroa llegaron hasta Luis Matte 1900 en compañía de un tercer sujeto a bordo de una camioneta Fiorino, con la intención de perpetrar una "mexicana", es decir, una quitada de merca.

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