11/10/2012

Iria S. G. y Raquel C. T.




Iria, de 16 años, y Raquel, de 17, querían "hacerse famosas" y "saber qué se sentía al matar a una persona". Así que un día cogieron a Clara García, de 16 años, la llevaron mediante engaños por la noche a un descampado en la localidad gaditana de San Fernando y le asentaron 32 puñaladas y la degollaron. 

El juez consideró que ambas menores sabían lo que hacían y tenían capacidad de discernimiento entre lo lícito y lo ilícito, lo moral y lo inmoral, y que el asesinato fue con alevosía y conspiración. Pero la sentencia es de 8 años en un centro de internamiento, revisable a los 4 y posteriormente cinco años de libertad vigilada. Fueron puestas en libertad al cumplirse los 6 meses de medidas cautelares, reingresando posteriormente. “Clara María García Casado fue encontrada muerta el viernes pasado en una zona descampada llamada El Barrero. 

La joven fue llevada a ese lugar por dos amigas de la secundaria, Iria y Raquel quienes con un arma blanca le produjeron 32 heridas en el cuerpo, sobre todo en la zona del cuello, para luego ser prácticamente degollada. El brutal crimen se vincula a ritos satánicos, prácticas espiritistas y hasta la posibilidad de que formara parte de un siniestro “juego de rol”. 

La familia de Clara María -cuyo padre es un suboficial de la Marina- denunció muy temprano su desaparición ya que nunca había dejado de ir a dormir a su casa. La policía interrogó al novio de Clara María, quien señaló que la joven se había marchado de una sala de fiestas con Raquel e Iria. Inmediatamente los investigadores allanaron el domicilio de las dos chicas y encontraron ropas manchadas con sangre, mientras que en el domicilio de Raquel se hallaba una navaja, arma utilizada en el asesinato.

Asimismo informaron que después del crimen las dos chicas volvieron a sus casas, se cambiaron de ropas y salieron otra vez a tomar copas con algunos amigos a los que incluso preguntaron: “¿Adónde está Clara?”. El juez encargado del caso manifestó que Raquel se autoinculpó del ataque y precisó que ambas muchachas no tienen antecedentes policiales. 

Según relatan los amigos de Clara, las tres jóvenes se conocieron en un instituto de enseñanza secundaria, en donde eran consideradas “raras” porque llevaban libros extraños, exhibían stickers con dibujos satánicos e invocaban constantemente a los espíritus mediante la “ouija”. Ambas pactaron una coartada, que echó por tierra el novio de la víctima a las pocas horas del crimen «Sólo querían saber qué se siente al matar». Nada más.

Las presuntas asesinas de San Fernando las dos chicas de 17 y 16 años que asesinaron a puñaladas y degollaron a su amiga Clara, de 16 sólo buscaban sensaciones, guiadas por «una atracción invencible por la muerte». Ambas tenían preparada una coartada que, sin embargo, se derrumbó a las pocas horas del crimen, cuando la policía interrogó al novio de Clara. 

Las dos jóvenes pasaron ayer su primer día en la cárcel Puerto II Tras más de medio centenar de horas de interrogatorio, las chicas comenzaron a dar muestras de arrepentimiento, según el abogado defensor de Raquel, Luis Pérez Matallana. Sin embargo, en su primer día en prisión en Puerto II, estaban como en una nube. Mientras tanto, en la cárcel de Murcia, José Rabadán, el joven de 17 años que el uno de abril mató con un sable japonés a sus padres y su hermana, permanece ajeno. 

Raquel e Iria, fascinadas por su crimen y atraídas por él, le habían convertido en su héroe, pero, en contra de lo publicado, nunca llegaron a cartearse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada