8 oct. 2012

Nataly Otárola


Un ataque de celos sería el causante de una tragedia familiar registrada este miércoles en una vivienda de Las Condes, en Chile. 

Según todos los indicios, Nataly Otarola, de 22 años, mató a puñaladas a su hijo de 4 -identificado como Jordan Viveros Otarola- por una sospecha de infidelidad por parte de su pareja. Lo más dramático del suceso es que Facebook fue el tablón en el que se gestó y se anunció la tragedia. 

Allí fue donde Nancy habría encontrado pruebas contra el padre de su hijo y allí es donde publicó un mensaje en que anunciaba el acto que iba a cometer. Poco después de adelantar sus intenciones en la red social, infringió varias heridas cortopunzantes en el tórax a su hijo, en su vivienda de la calle Denev. Posteriormente, se autoinfirió heridas profundas. 

Los abuelos del niño escucharon gritos en la habitación y "al no recibir respuesta tras golpear la puerta de la habitación, los padres deciden abrirla. Una vez dentro, se encuentran con ella y el menor en la cama, ensangrentados y con un cuchillo cocinero en la mano de la victimaria", relató Anatole Larrabeiti, fiscal de la Fiscalía Oriente. 

El padre del niño, Ítalo Viveros Núñez, llegó a la vivienda familiar y ayudó al traslado del menor hasta la posta Anibal Ariztía, donde murió. Nataly fue internada de urgencia en el Hospital El Salvador, donde se encuentra internada de gravedad, ya que una de las puñaladas alcanzó su corazón y otras varias en su cuello. El progenitor denunció los hechos en la 47° comisaría de Los Dominicos. 

El cuerpo del pequeño Jordan fue trasladado al Servicio Médico Legal, donde se le efectuó la autopsia correspondiente. Nancy sólo tenía cuenta en Facebook desde hace un mes, donde alternaba frases de gran alegría y de amor por su hijo ahora muerto con comentarios sobre sus problemas de pareja, especialmente en los últimos días. Además, publicó varias fotos en poses sensuales. "Los que solos se van vuelven sin que los llamen", escribió hace una semana. 

También podía leerse en su perfil "Lástima perder gente importante por gente insignificante. Ojalá Dios quiera que nunca vuelva a pasar!". Mensajes cargados de dolor que, sin embargo, no supieron ser interpretados por sus más cercanos. Hasta que llegó el fatal desenlace final.

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